Inside Job presenta la indignante historia de un “gobierno de Wall Street” y explica cómo esta reciente crisis financiera ha sido efectivamente un “inside job” o delito interno colectivo ejecutado por banqueros, políticos, agencias calificadoras, burócratas y profesores universitarios, quienes utilizaron la desregulación para crear y promover complejos instrumentos financieros derivados y titulizados – conocidos por algunos como “armas de destrucción masiva” – para beneficiar sus propias cuentas bancarias, mientras hacían la vista gorda cuando el mercado subprime de hipotecas se desplomó, arrasando con los ahorros de toda una vida de muchas personas comunes y corrientes. Tal y como se afirma en la película, “esta crisis no fue un accidente.”
Ficha del documental y enlace para descarga
Salas donde se proyecto Inside Job
Crítica
Crimen sin castigo
La gentuza se divide en varias clases, y existe desde que el mundo es mundo. Se instalan en el poder y buscan el modo de perpetuarse. Suelen morir cada uno con unos cuantos esqueletos en el armario, pero a salvo en un sitio tranquilo con calefacción ¿Cuantos políticos corruptos, dictadores asesinos, criminales de guerra, banqueros estafadores, etc. han escapado de la justicia a lo largo de la historia? Mucho más rápido sería hacer la lista de los que no lo han hecho.
El problema no es que existan, sino qué hacer con ellos. Ahora es el tiempo de los financieros-políticos, quienes, al igual que sus predecesores, tienen la seguridad dibujada en el rostro de que ni les van a linchar cuando vayan por la calle, ni nadie va a tocar sus fortunas, ni por supuesto van a poner un pie en la cárcel. Ahí tenemos al ex-presidente de Túnez. Derrocado, sí, pero con los millones a buen recaudo. Su mujer también anda muy derrocada la pobre con nosecuantos lingotes de oro de aval para ir de compras. Ejemplos muy ilustrativos de lo que se pueden ver en este documental.
No sólo me gusta Inside Job, sino que celebro el mero hecho de que exista. Describe con extraordinaria elocuencia todo el tema de la crisis y las conclusiones que plantea son, como poco, gravísimas. Personalmente, puedo llegar a tolerar e incluso comprender que cualquier persona se equivoque haciendo su trabajo. Cualquiera puede llevar a cabo una mala gestión, incluso una desastrosa gestión.
Pero la mala fe es algo que me toca un poco más los huevos.
Cuando veo la millonada que han cobrado por reventar el sistema… es abismal. Semejante desproporción no puede estar justificada. Y que todo ese dinero venga de crear un sistema que se nutre de préstamos basura para forrarse precisamente apostando contra sus clientes en el mercado de derivados sin ni siquiera informarles de que lo hacen... Y que Lehman Brothers o AIG fueran catalogadas por ellos mismos como inversiones muy seguras hasta dos días antes de declararse en bancarrota... Indignante verles ahora tartamudeando eufemismos para justificar lo injustificable. Y encima insisten en convencer a la gente de que en realidad no han hecho nada malo. Que son cosas del mercado, don Quijote. ¿A quién va a creer; a mí o a sus propios ojos? ¡Cómo van a ser molinos, hombre!
Semejante aura de impunidad alrededor de esta gentuza que me da ganas de vomitar. Se me dispara la tensión y me tengo que tomar un Lexatín. Antiguamente había soluciones que ahora quizás nos resulten algo desfasadas, como el linchamiento público, pero visto como está el patio, igual es lo único que nos queda.
El Oscar fue para El Discurso del Rey, pero el mejor discurso fue el de Charles Ferguson:
“Perdonen, pero tengo que empezar recordando que tres años después de una horrible crisis financiera causada por fraude masivo, ni un solo ejecutivo financiero ha ido a la cárcel. Y eso está MAL.”
Yo también lo creo. Vota si tú también lo crees.
Herr Jasper
Trabajar cansa. Isaac Rosa
Las tomas falsas de ‘Inside job’ (Público)
Fui a ver Inside Job, el documental sobre los culpables de la crisis, y me quedé hasta el final de los títulos de crédito esperando a ver las tomas falsas. Pero no las había, tal vez se las reservan para la edición en DVD.
Porque estoy seguro de que hay tomas falsas, en las que se le escapa la risilla tonta a alguno de los que en pantalla balbucean, enmudecen, improvisan excusas o sudan ante las preguntas comprometedoras sobre sus chanchullos. “Ay, perdone, que me ha dado la risa cuando me ha preguntado por qué no hicimos nada para evitar la crisis…” “Ay, no me hable del timo de las subprime, que me parto…”
Y es que, por encima de la mucha e interesante información que contiene Inside Job, por encima de su retrato de la codicia criminal de banqueros, inversores, catedráticos y miembros del gobierno; por encima incluso del terror que da ver en qué trampa nos habían metido, yo tenía la sensación, viendo la película, de que se estaban riendo de mí.
No que se hayan reído durante años, ni que se sigan riendo hoy, sino que incluso se están cachondeando de nosotros mientras miran a cámara. Porque en el fondo, lo que vemos en la pantalla son triunfadores: tipos que se han forrado locamente, que han vivido una gran fiesta y les hemos pagado la factura, que han hundido la economía mundial, y que no sólo se han ido de rositas sino que siguen en sus puestos, con sus sueldazos y rehabilitados por el gobierno Obama.
La cara de tonto no es la de quienes en pantalla tartamudean, acorralados por una pregunta que no se esperaban. La cara de tonto es la que se nos queda a los espectadores cuando salimos y nos vamos para casa a seguir viviendo. Porque hasta donde yo sé, no consta que a la salida del cine se haya organizado ninguna manifestación ni que nadie haya tirado un adoquín. Ya me dirán si no es como para que se sigan riendo.
Yo hasta me imagino que esos mismos delincuentes económicos organizan pases privados de la película para verla y reír juntos, tal vez en los mismos prostíbulos de lujo donde se hartan de coca a nuestra salud. Que siga la fiesta.
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