Los autores reventaron con
hachas los escaparates de la librería
Sandoval y de la oenegé Sodepaz
«Te lo tomas como una consecuencia de tu trabajo porque
sigue habiendo grupos que por desgracia son racistas e intentan impedir
que te movilices contra una causa justa como es el genocidio israelí en
Gaza», lamentaba ayer por la mañana la dependienta de la tienda de
comercio justo y miembro de la oenegé Sodepaz, Marta González. La sede
de su tienda, en la calle Fray Luis de León, amaneció ayer con las
lunas del escaparate y de la puerta reventadas a hachazos por autores
desconocidos pero evidentemente vinculados a grupos de la ultraderecha.
No fue el único negocio atacado con el mismo método, y
también vinculado a los movimientos de protesta contra la guerra en
territorio palestino. Así, las lunas blindadas de la Librería Sandoval,
situada en la plaza de El Salvador, también fueron reventadas «a
hachazos» durante la madrugada, según confirmaron los policías que
acudieron a inspeccionar el local al dueño, Miguel Jesús Sánchez. El
librero, que valora los daños en «no menos de 3.000 euros», aclara con
ironía que «quizás tengamos un comando anticultura suelto por la
ciudad» y considera, más en serio, que «ayer -por el martes- hubo una
conferencia sobre la solidaridad con Gaza y creemos que el ataque puede
estar relacionado».
Así lo creen los agentes encargados de la investigación
y así parece dada la vinculación evidente de ambos negocios con el
movimiento contra la guerra. Los dos locales son ya 'curtidos
veteranos' en sufrir ataques. El último sobre la Librería Sandoval,
cuyo propietario recuerda que «aquí nos dedicamos a vender libros», se
produjo el 12 de diciembre, cuando les pintaron también de madrugada
diversos símbolos nazis en las lunas reventadas ahora a hachazos.
Luchar con «más ganas»
Otro tanto les ocurre a los miembros de Sodepaz, cuya
sede ha sufrido hasta tres ataques como el de ayer en los últimos años.
Los daños causados en las cristaleras se comerán medio presupuesto
anual de una oenegé de pocos recursos, cuya dependienta del comercio
asegura que «cosas como ésta nos animan a seguir adelante con más ganas
porque el simple hecho de saber que todavía hay gente así -por los
neonazis- significa que hay que seguir luchando».
Los responsables de los dos establecimientos atacados
acudieron al mediodía a interponer las correspondientes denuncias y
pidieron «mayor control policial sobre estos grupos» porque «si la
primera vez fueron pintadas, ahora nos han roto las lunas con hachas,
¿qué pasará la tercera vez?», se pregunta Miguel Jesús Sánchez. El caso
está en manos de la Policía.







