El trueque vuelve a estar de moda. Mientras la economía mundial se tambalea, centenares de objetos usados se saltan el sistema de compra-uso-basura habitual y acaban en otras manos sin coste alguno, totalmente gratis.
Es lo que hizo con sus pertenencias Sergio, un barcelonés que se iba a vivir a otro lugar y decidió regalar todo lo que le quedaba en casa a quien lo pidiera. Dicho y hecho: repartió una lavadora, la televisión, el dvd, la nevera, cinco camas de matrimonio, lámparas, vajilla, un microhondas, mesas, libros, alfombras, estanterías, bicicletas, cuadros... e incluso un pez.
Lo
hizo porque "eran objetos útiles y pedían a gritos seguir con vida". A
la cita acudieron más de medio centenar de personas. Ninguna pagó por
llevarse nada. "No valoramos vender los objetos", explica. "La gente
necesita cosas", dice Sergio "no me planteo beneficiarme económicamente
de sus necesidades".
Sergio utilizó la web de Spí«rmola para encontrar nuevos dueños a los objetos de los que quería deshacerse. Bajo el lema lo que tú no necesitas, otros lo pueden querer, la página coloca en un mapa todas las ofertas y demandas que recibe. Ofertas de gente que regala cosas y las de otros que buscan.
Adiós al espacio físico
El caso de Sergio fue "uno de los más generosos" registrados en la página, indican desde Basurama, el colectivo que organizó en 2005 el primer Spí«rmola (palabra que viene del Spermüll o recogida de muebles viejos de los ayuntamientos alemanes), pero en un lugar donde la gente traía y se llevaba cosas.
Entonces tuvieron un problema importante: necesitaron un espacio físico donde guardarlo todo mientras se producía el intercambio. Para superarlo, "creamos una herramienta que nos permitiera servirnos del mayor almacén del mundo: nuestras propias casas", apunta Juan, miembro de Basurama.
Sin espacio y casi sin intermediarios. Spí«rmola sirve para que los propios ciudadanos sean los que se ponen en contacto entre ellos para quedar y recoger los útiles que sobran. Y les sale barato, según Basurama: "Amueblar una habitación, un sofá o una cocina puede ser totalmente gratis y tampoco hace falta buscar mucho".
Un servicio público
Lo que está claro es que, en tiempos de crisis, cambiar cosas o coger las que alguien regala sin que los intermediarios te cobren por ello puede ser una forma más de ahorrar. Con esta idea trabaja también nolotiro.com, un proyecto que pone en la Red "cosas deshauciadas, que molestan en casa, carne de basurero", explica el impulsor del proyecto, Daniel Remeseiro.
En su web, al igual que en Spí«rmola, no está permitido el trueque: "Los intercambios crean muchas suspicacias e intereses poco claros, provocando que la mayoría de los trueques no lleguen a buen fin". En nolotiro.com se regalan cosas sin condiciones. Y se piden otras sin ningún tipo de premisas.
"Es
un servicio público", del que Daniel no obtiene beneficio alguno. Su
idea es conseguir un patrocinio para poder dedicar más tiempo a mejorar
la página. De momento, el proyecto funciona con decenas de regalos, el
más raro, el de un láserdisc
de las aventuras Capitán Costeau. ¿Y peticiones? "De toda clase, desde
un coche, animales, o toda la colección completa de la revista El Jueves", explica el impulsor.
¿No se debería encargar de este tipo de iniciativas los ayuntamientos o las comunidades? "No", responde sin dudar Daniel. "Es una pena que sintamos que los poderes públicos tienen que hacer todo por nosotros. La Administración debe saber escuchar las necesidades y apoyarlas, pero tenemos que ser más participativos", dice. Y a fe que lo cumple: Daniel no para y ya está preparando otro proyecto para que todo el que encuentre algo útil por la calle pueda sacarle una foto y enviarlo con su ubicación a linkareal.com. Otro, si le interesa, lo cogerá.
Te lo cambio
Aunque las dos páginas antes reseñadas no permiten el trueque, hay muchas otras en la red que lo hacen y han logrado convertirse en lugares interesantes para intercambiar todo tipo de material. Entre ellas destaca trueknic.com, una página para intercambiar esos videojuegos que cogen polvo en tu estantería porque ya estás cansado de jugar a ellos.
Es lo que le pasaba a Pablo Giraldo. Hace ocho meses, buscó una web que le permitiera cambiar sus videojuegos y, como no la encontró, la creo él mismo, con ayuda de un diseñador. Hoy explica que gracias a ella ha conseguido "un montón de buenos títulos y les he dado vida a los que tenía en la estantería cogiendo polvo".
La mecánica de funcionamiento de la página es sencilla: los usuarios se registran, buscan los juegos que les interesan y los cambian por correo postal con otros usuarios. Pablo afirma que la página "funciona", pero no le puede dedicar todo el tiempo que necesita para ofrecer nuevos servicios, así que la ha puesto en venta.
También en analógico: mercadillos de trueque
Frente a estas nuevas formas de trueques, perviven por la geografía española unos cuantos lugares de intercambio de objetos que se cambian como si de cromos se tratasen.
Uno de ellos lo organizó recientemente la ONG Sodepaz en Madrid (ver vídeo), en el que se intercambiaron libros y ropas. El único requisito, dejar algo si te llevas algo. Otro ejemplo madrileño es el espacio sincoste
del Patio Maravillas, un antiguo colegio okupado en el que se
intercambia ropa, o el mercadillo de trueque del barrio de Prosperidad,
donde el dinero está prohibido y que tiene lugar el tercer sábado de
cada mes al lado de la salida del metro.
Hay lugares de intercambio por todos los lados: "Esta práctica debe estar estendida por todo el planeta... pero como que no genera beneficios económicos, ni PIB, se le llama rebuscar entre la basura", argumenta Sergio, el hombre que regaló todos los objetos de su casa. "A ninguna empresa le beneficia que la gente sepa que la basura está llena de objetos nuevos, útiles y asombrosos", dice.
Pero hay muchos más. En intercambia.net actualizan constantemente una lista de los próximos lugares en los que se organizan mercadillos de trueque, sobre todo en Cataluña. ¿No te convence ninguna de estas propuestas? Puedes probar a conseguir o dejar cosas en truequi.com para todo el país, reutil.net en Cataluña o Te lo doy y en Madrid.
Y, si todo falla, siempre queda la opción de recorrer las avenidas de tu ciudad para coger lo que más interesa entre la basura. En Madrid, el Ayuntamiento informa a sus ciudadanos (aquí, en PDF) de cuándo dejará la gente sus muebles viejos para que los recojan los servicios municipales. Minutos antes de que pase el camión y se los lleve, las calles se llenan de cosas útiles que están deseando empezar una segunda vida en otra casa.
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