La especulación es la principal causa de la subida del precio de los alimentos
Aunque
las cosechas batieron récords en 2007 y el mundo produjo más alimentos
que nunca, la cifra de personas hambrientas aumentó hasta 923 millones,
advirtió ayer Olivier Longué, director general de Acción Contra el
Hambre (ACH), en el Día Mundial de la Alimentación. La contradicción se
acentúa si se tiene en cuenta que tres de cada cuatro personas que
pasan hambre son pequeños agricultores, es decir, productores de
alimentos.
La fuerte subida del precio de los granos básicos que
está detrás de la crisis almentaria no responde a una escasez de
producción, insistió Longue en rueda de prensa. Tampoco a un aumento
del precio en origen. Las causas del encarecimiento de los alimentos
hay que buscarlas en los mercados internacionales y en las políticas
agrarias.

"La
especulación con fondos de inversión agrícolas es el principal motivo
del encarecimiento de los alimentos", dijo el director general de ACH.
"El eje de inversión se ha movido hacia las materias primas por la
crisis financiera", añadió.
Oligopolio de la distribución
La
distribución de todos los alimentos mundiales está en manos de un
puñado de multinacionales -como Archer Daniels Midland o Cargill-, que
tienen un poder enorme para fijar precios, denuncia la ecologista india
Vandana Shiva: "La concentración de la distribución es uno de los
mayores peligros para la seguridad alimentaria".
El oligopolio se reduce aún más con los transgénicos, vendidos desde hace décadas como la panacea contra el hambre por su alta productividad. "Cuatro empresas controlan el mercado mundial, hay falta de democracia. -subraya Longue- Las semillas genéticamente modificadas tienen copyright y no se pueden reutilizar".
Eso significa que los campesinos no pueden guardar semillas de una cosecha para plantarlas en la siguiente, como se ha hecho tradicionalmente en la agricultura, sino que deben comprar nuevas cada vez.
"Los africanos han roto y pirateado el código genético"
El
auge de los agrocarburantes también ha sido decisivo para el
crecimiento reciente de la pobreza. Tierras que antes se destinaban al
cultivo de alimentos, ahora producen combustible para vehículos, mucho
más rentable.
Sin embargo, estas causas no sirven para
explicar la crisis humanitaria de los países africanos más pobres, que
están al margen de los mercados internacionales. Allí el hambre es
estacional: se repite cada año en los meses anteriores a la cosecha.
Es entonces cuando las familias, ante el agotamiento de alimentos almacenados y la falta de dinero para comprar en los mercados, empiezan a racionar la comida. Se agudizan así los problemas de malnutrición, que afectan a 19 millones de niños, explican los autores del libro El hambre estacional.
Para acabar con la malnutrición harían falta 3.000 millones, dice ACH. Migajas comparado con lo que ha recibido la banca.







