Eduardo Tamayo G.
| Campaña
por el procesamiento a Sharon
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ALAI-AMLATINA, 17/04/02, Ginebra. La Comisión de Derechos
Humanos (CDH), en los últimos cinco días, votó
tres resoluciones
en las que condena a Israel por violaciones a los derechos
humanos, pero a Ariel Sharon le tiene sin cuidado la opinión
internacional y continúa castigando colectivamente al pueblo
palestino. Pero esto no es suficiente. Sharon no quiere
testigos y
niega la autorización para que una misión de Observación
encabezada por la Alta Comisionada de Derechos Humanos, Mary
Robinson, vaya a la zona de conflicto.
El 12 de abril, mientras salía a luz la magnitud de la tragedia
del
campo de refugiados de Jenin, en donde, según el embajador
palestino en la ONU, Nabil Ramlawi, hubo por lo menos 500
muertos, la CDH, adoptó una resolución casi unánime
(52 votos a
favor y uno en contra, el de Guatemala) en la que se declara
profundamente preocupada y llama a poner fin a la continuación
de
las actividades de implantación israelí en los territorios
palestinos,
principalmente la instalación de colonos en los territorios
ocupados,
la expropiación de tierras la demolición de casas, la
confiscación o
destrucción de bienes, la expulsión de palestinos y la
construcción
de vías que modifican el carácter físico y la
composición
demográfica de los territorios ocupados, incluido Jerusalén
del Este.
En una segunda resolución del 15 de abril, la CDH, se muestra
aún
más explícita y frontal, ya que condena a Israel por
los asesinatos
masivos perpetrados por las fuerzas israelitas contra el pueblo
palestino. Así mismo, repudia una vez más las violaciones
graves
del derecho internacional por Israel, las ejecuciones extrajudiciales,
los bombardeos a zonas residenciales y la muerte de hombres,
mujeres y niños, como el caso reciente de los campos de
refugiados palestinos. Cuarenta países de los 53 que componen
la
Comisión adhirieron a esta resolución, cinco votaron
en contra
(Alemania, Reino Unido, Canadá, República Checa y Guatemala),
siete se abstuvieron y uno no asistió.
La Unión Europea se presentó dividida a esta sesión:
mientras
Francia, España, Suecia, Portugal, Austria y Bélgica
apoyaron la
moción, Alemania y Gran Bretaña votaron en contra e Italia
se
abstuvo. Unos países europeos negociaron con la Organización
de
la Conferencia Islámica para suavizar el texto, logrando que
en
lugar de “terrorismo de Estado” para referirse a las acciones de
Israel en los territorios ocupados se ponga “asesinatos masivos”.
Alemania y Gran Bretaña votaron negativamente ya que
consideraron que el texto era incompleto al no contemplar una
condena manifiesta de los atentados suicidas palestinos.
Finalmente, el 16 de abril la Comisión aprobó una nueva
resolución
por 41 votos a favor, 9 abstenciones y dos votos en contra
(Guatemala y Canadá) propuesta por Pakistán a nombre
de los
países islámicos. En esta, la Comisión expresa
“su profunda
consternación por que la resolución 2002/1 del 5 de abril
no haya
sido aplicada por falta de una respuesta positiva de la potencia
ocupante no obstante que la situación de los derechos humanos
ha
seguido empeorando”. La resolución 2002/1 se refiere al
envío de
una misión de observación encabezada por la Alta Comisionada
de
Derechos Humanos, Mary Robinson, quien se ha quedado con las
maletas listas pues Ariel Sharon le ha negado la autorización
para
visitar el teatro de los acontecimientos.
Esta última resolución pone en aprietos a la Alta Comisionada
pues
hace un llamado a aplicar lo resuelto el 5 de abril y le insta a que
presente un informe a la Comisión sobre la situación
derechos
humanos en los territorios palestinos ocupados “sobre la base de
información verídica de todos los organismos internos
presentes en
los territorios ocupados”. Para cumplir su misión la Alta
Comisionada debe necesariamente desafiar las prohibiciones de
Sharon quien no quiere observadores independientes ni prensa
extranjera que atestigüe las acciones genocidas que está
cometiendo su ejército de ocupación.
Durante los debates, Canadá consideró que las acciones
de la
Comisión no deben interferir con otras iniciativas en curso
como la
del secretario de Estado de Estados Unidos Colin Powell. El
representante de la Autoridad Palestina consideró que la misión
de
Powell es de otra índole y que el objetivo de la Sra. Robinson
debe
ser investigar las violaciones a los derechos humanos. Pakistán,
por su lado, señaló que la Comisión no puede quedar
silenciosa e
inactiva, en tanto que el representante de Argelia, Mohammed-
Salah Dembri, dijo que “la credibilidad no está con nosotros”,
refiriéndose a la Comisión. “Hay que ir al terreno
de los
acontecimientos aún sin visa... necesitamos brigadas
internacionales pacifistas para impedir el genocidio”, agregó.
Finalmente, el representante de Nigeria, a nombre del grupo
africano, expresó su indignación y decepción por
el hecho de que la
misión de observación no haya podido cumplir con su cometido.
¿Por qué el régimen israelita desafía a
la comunidad internacional?
¿Por qué no hace caso de las decisiones de Naciones Unidas?
¿Por qué puede darse el lujo de ser tan arrogante e intransigente?
Es indudable que Israel se siente respaldado por las potencias
occidentales, comenzando por Estados Unidos. Es muy revelador
que hasta ahora no hayan asumido una posición firme y seria
para
detener los “asesinatos masivos”. Los países que mayor
influencia
tienen en la Unión Europea –Gran Bretaña, Alemania- se
niegan a
condenar al régimen de Sharon y otros países desarrollados
como
Canadá mas bien están abiertamente de su lado.
La exhortación
que hizo el gobierno de George W. Bush a Sharon de que se retire
de los territorios ocupados resulta ridícula porque no fija
fecha y
deja que Sharon ponga sus propios calendarios y condiciones.
Tras concluir la gira de Powell prácticamente sin ningún
resultado,
Estados Unidos amenaza con suspender el reconocimiento
diplomático y congelar los activos de la Autoridad Palestina
si
Arafat no hace un llamado inmediato al cese al fuego.
Las explicaciones del comportamiento diplomático de las potencias
occidentales hay que encontrarlas en otro lado. Históricamente
los
lazos de Estados Unidos con Israel han sido muy estrechos. Desde
1948 la ayuda estadounidense a Israel alcanza la suma de 132.000
millones de dólares. Solo en el año 2002, la ayuda
militar ascendió
a 2.000 millones de dólares, más otros 720 millones en
ayuda
económica. Estados Unidos equipa al ejército de
Israel: son “made
in Usa” el 100% de los misiles suelo-aire israelitas, el 100% de los
aviones de combate, el 100% de los helicópteros de combate y
el
90% de los vehículos blindados (Tribune de Genéve 12-04-02)
Amnistía Internacional manifestaba en diciembre de 2001 que la
“mayor parte de los helicópteros de la armada israelita y de
las
piezas de artillería han sido provistas por Estados Unidos,
el
Canadá y el Reino Unido”. Y añadía que “aparentemente
estos
países continúan proveyendo a Israel”. España
ha declarado que
desde hace meses ha dejado de comerciar armas con Israel. Pero
esto no puede afirmar Suiza que, pese a su llamado a que Israel se
retire de los territorios palestinos, se niega a romper las estrechas
relaciones de cooperación que mantiene con el complejo militar
israelí.