Redes
de participación social en África
Mbuyi
Kabunda
Socio de SODEPAZ.
Profesor de Relaciones Internacionales de la Universidad de Basilea y miembro
del Instituto de Estudios Africanos de la Universidad Autónoma de Madrid.
Ciudad Real, 23 de octubre de 2004 (publicado en LINGO-DAGOL, Revista de la
Coordinadora del ONGD de Castilla La Mancha)
INTRODUCCIÓN
Sometidas a la leyes de la mundialización neoliberal por las instituciones financieras internacionales en colaboración con sus dirigentes, las sociedades africanas a través de la sociedad civil y de los movimientos sociales, manifiestan hoy una cierta resistencia y presentan alternativas, postliberales, postcapitalistas y populares a las múltiples crisis africanas.
Estos movimientos fueron bloqueados durante la larga dictadura del partido único ( 1963-1999) y en la actualidad por la hostilidad de los Estados y de las Instituciones Financieras Internacionales (IFI) para imponer las leyes del mercado y de la globalización.
Con el proceso actual de democratización iniciado a finales de la década de los 80 y comienzos de los 90, aparecieron los movimientos sociales actuales de tipo europeo (sindicatos, movimientos estudiantiles, medios de comunicación, movimientos de mujer.es, ONG, etc.) que permiten a la sociedad civil desempeñar un papel importante en la consolidación del proceso de democratización, la promoción de derechos humanos y la lucha contra los efectos negativos de la globalización neoliberal. Estas nuevas organizaciones, en fase de consolidación, han tomado dos formas principales. Por una parte, las organizaciones con una orientación nacional y universal y que suelen excluir a las asociaciones étnicas, regionalistas o confesionales que se ocupan de los intereses de sus miembros o de la construcción de obras colectivas puestas al servicio de aquellos como las escuelas y los dispensarios.
Lo que nos interesa son las asociaciones que luchan por la promoción de la democracia y del desarrollo, es decir, contra las injusticias nacidas del colonialismo interno y del modelo neoliberal vigente, entendiendo por sociedad civil las asociaciones libres de individuos, independientes del Estado y autoorganizadas para desempeñar actividades autónomas y políticas significativas, en particular el exigir la participación popular en el ejercicio del poder y la transparencia en Jas actividades del gobierno. En otras palabras, son personas capaces de organizarse libremente, sin directrices o intromisiones de un partido o un Estado, y que a partir de sus propias formas de organización, intentan construir su propio futuro.
Ello resulta difícil para estas organizaciones, en particular en la defensa y promoción de sus intereses por la hegemonía que sigue teniendo el Estado en muchos aspectos de la vida nacional en África. El análisis, por razones de espacio, excluye las redes sociales de la época del monopartidismo, para sólo atenerse a las del periodo del neoliberalismo politico y económico, tomando algunos casos de estudio, con extrapolaciones, por la imposibilidad de abarcar todo el continente.
LAS REDES SOCIALES EN El PERÍODO DE DEMOCRATIZACIÓN Y
GlOBALIZACIÓN
La caída del Muro de Berlín o el fin de la h Guerra Fría,las presiones diplomáticas de las antiguas metrópolis y económicas de las Instituciones Financieras Internacionales (IFI) y los Programas de Ajuste Estructural (PAE) (condicionantes políticos y económicos que produjeron la devaluación geopolítica y la reducción del papel del Estado), son los principales responsables de la formidable explosión de la sociedad civil en África y de su implicación en los problemas económicos, politicos y sociales.
LAS ASOCIACIONES CON CARÁCTER ECONÓMICO
Los micro-créditos, hasta entonces monopolio de los bancos comerciales, aparecen y están gestionados por las asociaciones de la sociedad civil, para paliar las insuficiencias del sistema bancario clásico.
Sin eliminar las tontinas, el micro-crédito ha sido puesto al servicio de las poblaciones africanas para luchar contra la pobreza.
Las antiguas experiencias de créditos estatales fracasaron. El propio Estado anima hoy las iniciativas de micro-créditos de numerosas asociaciones de la sociedad civil mejorando su situación e incluso suministrándoles recursos. Es preciso subrayar el apoyo de los socios externos, bilaterales o multilaterales, en esta lucha contra la pobreza a partir de los micro-créditos.
LAS ASOCIACIONES POLITICAS
A partir de 1990, el papel de la sociedad civil africana se ha manifestado en el campo político con su implicación en los problemas de democracia, derechos humanos y buena gobernabilidad Numerosas asociaciones nacionales y panafricanas han nacido, tales como el Grupo de Estudios y de Investigaciones sobre la Democracia y el Desarrollo Económico y Social en África (GERDDES- África), en los aspectos del desarrollo y de la democracia, y la Unión Interafricana de Derechos Humanos (UIDH) en los de derechos humanos, en particular la participación en las elecciones, la definición y el control de los criterios de buena gobernabilidad y de derechos.
La supervisión y seguimiento de las elecciones
La sociedad civil africana, tras hacer campaña para las elecciones pluralistas pacificas y en la tolerancia en el período entre 1990 y 1998 creando el concepto de observación de las elecciones africanas por los africanos, se ha especializado hoy en los aspectos de organización, gestión, educación y formación electorales en países como Chad, Benín, Gabón, Burkina Faso, Nigeria, Uganda y Ruanda, países en los que participó en la celebración de la elecciones al lado de los representantes del Estado.
Después de las elecciones, se han puesto en marcha programas de formación y sensibilización de los mandatarios electos locales y nacionales sobre la buena gobernabilidad y la gestión local, y la elaboración de los presupuestos locales y nacionales. Se insiste cada vez más en la descentralización, el Estado de derecho, la transparencia en la gestión y la lucha contra la corrupción y la criminalidad económica. En muchos casos, además de publicar trabajos y dar a conocer su postura sobre un problema determinado mediante comunicados de prensa, la sociedad civil, cuando lo ha considerado necesario, se ha manifestado de forma pacifica con huelgas, marchas de protestas y boicots al gobierno.
En el campo de los derechos humanos y de la protección de las minorías
Las asociaciones nacionales de defensa de derechos humanos se han multiplicado en los últimos años, animadas por la CADHP de la OUA/UA, en la diversidad, incluso ideológica. Se ha creado a nivel continental una coordinadora de aquellas asociaciones dando lugar a ONG, vinculadas con las organizaciones internacionales, orientando sus actividades en los aspectos de formación, información, sensibilización y activismo para defender a los opositores políticos, las minorías, los periodistas, los consumidores y los detenidos políticos. En algunos casos se apoyan en las conexiones internacionales para exigir sanciones contra los regímenes violadores de derechos humanos, y presionan para que los gobiernos africanos ratifiquen el Protocolo del Tribunal Africano y del Consejo de Seguridad y Paz de la Unión Africana.
Sin embargo, pocas veces se ocupan de nuevos derechos, tales como la biotecnología, los derechos económicos de los trabajadores, dejados a los sindicatos.
En el campo social
Es en los aspectos socia'es que las asociaciones de la sociedad civil son más numerosas y activas. A las asociaciones religiosas que ocuparon inicialmente este campo, se han añadido las asociaciones laicas que desarrollan sus actividades en ámbitos tan diferentes como la salud (la lucha contra el SIDA), las confesiones, la etnicidad y la prevención de conflictos.
Ante la proliferación de los conflictos armados en etcontinente, estas asociaciones se hanjmplicado en su prevención, resolución y gestión posbélica. En países como Angola, Mozambique, Liberia, Sierra Leona, Guinea Bissau y los Grandes Lagos -RDC, Ruanda, Burundi, Uganda-,en colaboración con las Naciones Unidas,1a UE, Canadá o Estados Unidos, los movimientos sociales africanos han tomado varias jniciativas orientadas hacia los objetivos siguientes: la reconciliación nacional, la reinstalación de las personas desplazadas, la búsqueda de la verdad sobre 1as limpiezas étnicas o el genocidio para exigir el pe,dón de los verdugos a sus víctimas (e incluso exigiendo el juicio), la protección de los refugiados, las víctimas de las minas antipersonas y la recuperación de las armas ligeras.
La escasez de medios financieros y materiales expllcan que privilegian la colaboración con las organizaciones de los países del Norte, y en particular con las NN. UU., el ACNUR, la UE, etc.
Las asociaciones más conocidas en este campo son el ya mencionado GERDDES- Áfrique y la RANGAPC (Red Africana No Gubernamental para la Alerta Preventiva de los Conflictos), muy presentes en las mediaciones y negociaciones postelectorales, en el caso de surgir el rechazo del escrutinio por una de las partes, el análisis de las verdaderas causas de un conflicto, la me- diación entre los contrincantes y la for- mación postbélica difundiendo la cultura de la paz.
LAS ORGANIZACIONES FEMENINAS
Tanto en el Magreb como el África subsahariana, estamos asistiendo a la aparición de movimientos feministas (1), organizaciones femeninas o las ONG de defensa de los derechos de la mujer, con, un nivel de conciencia mayor de su situación que las demás mujeres africanas, y cuyo objetivo es convertir a las mujeres en protagonistas y no en victimas de la historia, tales como Akina Mama wa Afrika (Solidaridad entre las Mujeres Africanas); Women in Law and Deve/opment, Women's Consortium of Nigeria, liderado por Bisi Olateru-Olagbegi; The Pan African Women 's Uberation Organization (PAWLO); National Community Women Uving With HIV/AIDS (NACWOLA) en Uganda; National Women 's Lobby Group (NWLG) en Zambia; o la Asociación de las Mujeres Africanas para la Investigación y el Desarrollo (AFARD), Asociaciones generalmente mal vistas por las burguesías locales masculinas que consideran el discurso feminista como agresivo y una ofensa asu virilidad. Dicho sea de paso, muchas de estas organizaciones han caído en la «oenegización de las mujeres», despolitizadas y confinadas en la lucha contra las situaciones coyunturales en lugar de organizarlas en verdaderos movimientos sociales.
LAS REDES SOCIALES AFRICANAS ANTE EL DESAFÍO DE LA GLOBALIZACIÓN: EL FORO SOCIAL AFRICANO
Si el pensamiento único neoliberal presenta el capitalismo como el fin de la historia polrtica y económica, el pensamiento pluralista (por la diversidad y el pluralismo) de los pueblos africanos reívindica el derecho a la autodeterminación y la diversidad contra la cleptocracia nacional y contra la tiranía de la econometría.
En el contexto actual de la globalización, los pueblos africanos son víctimas de una doble dominación: el colonialismo interno de sus dirigentes y la explotación externa. Los dirigentes se han aliado con el sistema internacional y con las elites transnacionales, siendo el objetivo mantener sus privilegios políticos y económicos y beneficiarse de las ventajas de la mundialización, en detrimento de sus pueblos.
Es en este contexto que surge el Foro Social Africano, sección local del Foro Social Mundial, que alimenta su ideología e inspira sus actuaciones. Tiene su sede en Dakar.
Integrado por los movimientos sociales africanos, los sindicatos, las organizaciones femeninas, de la juventud, de organizaciones confesionales, universitarios, miembros de ONG y otras organizacio- nes de la sociedad civil, el FSA está animado por personajes comprometidos con las causas de los pueblos africanos, como la señora Aminata Traoré o el señor Mamadou Cissokho, presidente de la Red de las Organizaciones Campesinas y de , Productores Agrícolas del Africa Occiden- tal (ROPPA). Se beneficia del apoyo de grupos africanistas del Norte (como Agir ;ci o Surv;e), asociaciones africanas de la diáspora u ONG (como Attac, Global Witness, Les Am;s de la Terre, Greenpeace o los Verdes), celebrando cumbres alternati- vas a las de los jefes de Estado de Francia y África como las de Yaundé (2000) o de París (2003). para llamar la atención sobre las alianzas letales de los dirigentes africa- nos con sus colegas europeos (france- ses en particular), el NEPAD y las con- secuencias de las actividades de las mul- tinacionales y de la globalización neoliberal en África.
El FSA se ha fijado dos principales objetivos:
El primero es la introducción y el fortalecimiento en el continente de un proyecto alternativo a la globalización neoliberal. sobre todo contra las formas de dominación y de opresión que dicho modelo encarna y que se expresan de una manera exponencial en África. Es decir, la negación de la mercantilización de la vida. Por lo tanto, se suma a los demás foros regionales para acabar con las prácticas internacionales perversas y las injusticias internacionales institucionalizadas. El segundo consiste en fomentar un desarrollo autopensado y autodefinido de mano de la sociedad civil, encargada del fortalecimiento de las capacidades endógenas para luchar contra la pobreza y la burocratización y exigir la transparencia y la honestidad a los gobernantes. En definitiva, la meta del Foro Social Africano es concebir un nuevo tipo de Estado vinculado positivamente con los ciudadanos mediante la democracia participativa, una democracia de inclusión y no de exclusión, y la renuncia por el Estado a sus deberes económicos externos a favor de los internos. En particular, la recuperación y promoción de la economía social y solidaria. Es obvio que la desconexión reciproca entre el Estado y la sociedad civil reduce la explotación de los ciudadanos y brinda a la sociedad civil la oportunidad de encargarse de sí misma y de influir en la instauración de un nuevo orden político.
CONCLUSIÓN
En África, tanto el Estado como la sociedad civil integrada por los ciudadanos, se necesitan. Por una parte, el Estado, que ha fracasado en sus objetivos de desarrollo económico y de construcción nacional, debe renunciar a sus intentos de control y dominación de la sociedad civil, es decir sus prácticas y mecanismos coloniales, convirtiéndola en socio para el desarrollo (partenariado interno) y proporcionando los servicios públicos adecuados a los ciudadanos. Las elites deben fundamentar su legitimidad no en el uso de la fuerza o de la violencia y en el clientelismo (patr\monialismo), sino en sus capacidades de satisfacer las necesidades básicas de los ciudadanos. Por otra parte, la sociedad civil, que no dispone de medios suficientes para erradicar totalmente la explotación de los regímenes depredadores y derribar a las clases gobernantes, debe renunciar a las estrategias de desconexión para ayudar a la creación de un nuevo orden político, convirtiendo las fuerzas centrífugas en centrípetas. Debe aprovechar la debilidad del Estado y la escasez de recursos externos e internos actuales, recursos de los que se han servido las clases gobernantes para Imponer su dominación, para exigir más participación política y dotarse de nuevas clases políticas al servicio de los pueblos.
Desgraciadamente, muchos de los gobernantes africanos siguen teniendo reflejos autoritarios heredados de la colonización y de la dictadura del partido único. Esta falta de cultura democrática de los que controlan el Estado, y que siguen teniendo el apoyo externo por considerarles como los «representantes de sus pueblos», complica la vinculación del Estado con la sociedad civil. Las redes sociales africanas, más activas que nunca a pesar de la hostilidad del orden internacional y de los poderes establecidos, han acertado exigiendo el partenariado entre los dirigentes y sus pueblos en detrimento del partenariado de aquellos con el Norte y el neoliberalismo.
NOTAS
Se trata fundamentalmente de un maternalista», mucha más cerca de las tesis del feminismo marxista que del feminismo liberal, que defiende la extensián de la moral femenina de responsabilidad a los hombres y la maternidad responsable, confirma la superioridad moral de las mujeres sobre los hombres y el papel de madre de la mujer, la humanización de relaciones entre hombres y mujeres, y la vinculaciÓn de los valores maternos con las prácticas democráticas. Sobre este tipo de feminismo, véase Dietz, M., «Tout est dans le contexte: féminisme et théories de la citoyenneté», en AA. VV.
Genre et politique. Débats et perspectives, Gallimard, París, 2000, pp. 141 ss. En definitiva, el feminismo afrícano no considera al hombre como un enemigo, síno como un socío con quien se debe conseguir la igualdad y la complementaríedad de derechos y deberes. Las mujeres del Norte tienen lo necesario y luchan para conseguir más derechos, míentras que las africanas están enfrentadas a la propia supervivencia, evítando tener más enemigos.