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Miguel de BarrosFernando J.L.Pereira, periodista/consultor de comunicación

El director ejecutivo de la organización no gubernamental guineana Tiniguena, Miguel Barros, dijo hoy que convertir el turismo en el archipiélago de Bijagós como una oportunidad para la promoción del país es un "gran riesgo".

"La cuestión de hacer el turismo en Guinea-Bissau, en particular el archipiélago de Bijagós, como una oportunidad de promoción del país constituye un gran riesgo, porque no están protegidos todos los elementos que permitan una mayor valorización del espacio, y tampoco la conservación de aquello que existe en el sentido de proteger a las comunidades que allí están y la economía nacional", afirmó el sociólogo guineano.

Para Miguel Barros, la promoción del turismo en Guinea-Bissau comenzó a realizarse al revés.

"Nosotros empezamos a hacer el turismo de fuera hacia dentro y no en una perspectiva de estructurar el sector", explicó, subrayando que aún no se ha hecho el marco legal, faltan infraestructuras, ni se han definido las oportunidades y formas de inversión.

Según el sociólogo, tampoco se ha definido cómo la economía nacional y la del turismo se van a estructurar "dentro de la lógica de producción económica", incluyendo la creación de empleo.

"Eso no se ha hecho y actualmente, de lo que es el rubro del turismo, el Estado de Guinea-Bissau sólo se beneficia del 6%", subrayó.

Otra preocupación del sociólogo, es que el turismo está siendo proyectado sólo para extranjeros, que es "entendido como quien tiene capacidad financiera para comprar los servicios turísticos y eso es muy malo".

"Es muy malo porque no favorece la lógica de la apropiación de los espacios de los recursos de turismo, no favorece el conocimiento y la valorización de lo que es el potencial turístico y ni crea un modelo con estructuras y actores con competencias, que permita trabajar en toda la cadena", explicó.

En el archipiélago de Bijagós, según Miguel Barros, la "situación es aún más compleja".


"La forma en que se proyecta el turismo nos da pistas de lo que son los riesgos de expropiación de las personas, de sus espacios y de los recursos estratégicos para su supervivencia", dijo.

El perfil del actual operador turístico en Guinea-Bissau "no respeta la ley de la tierra" y los trabajadores locales no tienen seguro y contrato de trabajo y sirven en los "puestos de menor especialidad", como por ejemplo, seguridad, ayudante De cocina, responsable de piraguas.

"En el archipiélago de Bijagós visitamos las 24 iniciativas de turismo existentes y en su gran mayoría son casi todas extranjeras y eso viene a mostrar la fragilidad que existe de inexistencia de un sector privado capaz, competente y comprometido con la economía del turismo", dijo.

Otra preocupación, manifestada por Miguel Barros, es que la mayoría de los operadores turísticos están haciendo los rituales locales más interesantes para los turistas en un folclore.

"Y ese folclore lleva a una devaluación y pérdida de identidad de las comunidades locales", dijo.

En cuanto al impacto ambiental, el sociólogo destacó la inexistencia de planes de orientación de residuos y tratamiento de basura.

"Nadie mide el impacto de esto y son cuestiones que no controlamos", afirmó, alertando que la población de Bijagós debe involucrarse en el desarrollo del turismo para que sus valores y tradiciones sobrevivan, así como todo el ecosistema.


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