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Entrevista a Rossana Rossanda

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La izquierda debe ser ante todo anticapitalista"
Stefano Bocconetti
Liberazione



"¿Unidad de la izquierda?". No tiene "la menor duda de que es necesaria". Y cualquier cosa que vaya en esa dirección, "será siempre mejor que nada". Pero no se hace ilusiones: la unidad de la izquierda, la unidad de todo lo que se mueve a la izquierda del [nuevo] Partido Demócrata [italiano] servirá de poco: "No se
va a ninguna parte, si no se vuelve a afrontar el verdadero nudo del problema": el análisis de la globalización, el análisis de este capitalismo capaz de mercantilizarlo todo. Desde la producción, hasta las relaciones humanas. Un análisis no realizado hasta ahora. "Tampoco, y muy señaladamente, por parte del
partido que edita tu periódico". Rossana Rossanda, la "muchacha" del siglo breve fácil juego de palabras con el tí­tulo de su último libro, autobiográfico: La muchacha del siglo pasado, que, con sus 39 ediciones, ha ganado el premio Strega del pasado año”, responsable de cultura del PCI a comienzos de los años sesenta, luego expulsada del partido, fundadora de Il Manifesto; en suma: una de las más autorizadas exponentes de la cultura de la izquierda italiana, parece escéptica ante el debate que tiene lugar
en nuestros dí­as sobre un nuevos sujeto unitario de la izquierda. Pero ni siquiera este adjetivo "escéptica"” resulta adecuado. Porque ella lo que ve son los lí­mites de esa discusión. Lí­mites que arraigan propiamente en el rechazo, "por parte de todos", a enfrentarse con la cuestión olvidada: el capital. Qué es hoy, qué dominación ejerce.


Vamos por partes, Rossana. ¿Por qué crees tú que ahora todos hablan de "sujeto único" de la izquierda y no se usa ya la vieja pero harto más clara” fórmula del partido? ¿De qué se trata?

No sabrí­a decirte. Me guí­o por la intuición. Y supongo yo que con el "sujeto" se pretende dejar de lado una mayor articulación, a fin de que todas y cada una de las siglas puedan mantener sus virtudes y sus defectos. Sus aparatos y ¿por qué no?” su financiaciones. Sea ello como fuere, a mí­ me parece que también la elección de palabras como ésta refleja una difundida desconfianza en la forma partido. Forma muy exorcizada, pero poco analizada. En substancia: todos dan por descontado que un partido no puede sino ser regimentación vertical, antidemocrática. O por naturaleza, o por necesidades de funcionamiento. Pero todo eso proporciona una coartada para eludir una propuesta fuerte.


¿Y en qué consistirí­a una "propuesta fuerte"?
A mí­ no me gustan las polémicas, razón por la cual me guardo mucho de abrirlas. Pero no hace mucho, alguien, afirmando la necesidad de proceder de inmediato a una conjunción de la izquierda existente, ha sostenido que, en el fondo, los varios jirones de la izquierda italiana tienen mucho más en común entre sí­ que, por ejemplo, la Linke en Alemania. Pues bien; basta molestarse en leer los documentos del reciente congreso de esta nueva fuerza polí­tica alemana, para descubrir que ese partido perfila un análisis serio y eficaz de la evolución del capitalismo, definiendo para sí­ mismo un papel de oposición a la dominación del capital. Vieja ¡palabra, es verdad, pero que a mí­ me parece que sigue siendo la más apropiada. He
ahí­ la idea fuerte. La que falta en Italia.


¿No te parece que estás siendo poco generosa? En el fondo, Italia ha sido un poco la cuna de un nuevo pensamiento crí­tico. Basta pensar en Génova, en los Foros Sociales. Porque es de esta Italia de la que ha partido la idea de una relación fuerte entre polí­tica y movimientos sociales. ¿O no?  Y ahora reflexionamos sobre esos movimientos. Yo creo que son importantes. Lo han sido y lo seguirán siendo. Pero no es con espontaneidad que afrontaremos las cuestiones decisivas.

Para entendernos: el proyecto al que ha dado vida Rifondaziones Comunista, el de la Izquierda Europea, es el mismo "sujeto plural" que deberí­a unir a la izquierda y que prevé formas estables de relaciones con lo "social". ¿Te parecen experimentos inútiles? ¿Acaso no es ésta la ví­a para renovar la polí­tica? Aclarémonos: yo no soy indiferente a quien habla de la necesidad de construir una "masa crí­tica", capaz de gravitar sobre las instituciones alcanzando una dimensión suficiente como para hacer imposible su descarte en los equilibrios de gobierno.
Hasta aquí­, estamos todos de acuerdo. Pero en todo esto queda un punto indefinido: ¿qué o a quién representa este sujeto, a qué "bloque histórico" de 2007 responde y qué se propone? ¿O es que hay alguien que sostenga que una sociedad compleja trae consigo la existencia de una mirí­ada de "bloquecitos" históricos? Pero seamos serios, por favor. La definición de sujeto "plural" de la que se habla ahora alude a una suerte de conjunción o federación destinada a recoger el mayor número posible de sensibilidades, pero te repito que servirí­a sólo para eludir los asuntos más espinosos. Que tendrí­an siempre que ver con la definición de una estrategia para salir de la dominación del capital. ¿No es así­?   ¿Quremos hablar claro? 
De eso se trata precisamente aquí­ Entonces tenemos que partir del primero de estos "asuntos espinosos".

 La pregunta es: ¿será un sujeto anticapitalista, o no? ¿Y qué significa ser "anticapitalista" en plena mundialización? Tampoco aquí­, Rossana, creo que se parta de cero. No puedes negar que esta
izquierda, también y sobre todo la izquierda social italiana, haya tratado de definir los perfiles de una polí­tica antiliberal.

Decir "antiliberal" hoy ni siquiera significa una táctica, porque esa táctica deberí­a insertarse en un horizonte y en un camino que ni siquiera han sido bosquejados. Queda claro: ni siquiera por parte de los movimientos. Que sin duda resultan más simpáticos porque al menos no reflejan los intereses, pobres e inevitables, de un aparato de partido. Pero te repito: toda esa mirí­ada de antagonismos, cada uno tan radical como separado de los otros, ni de lejos pone en discusión un sistema poderoso y capaz de una represión doblada de consenso que ni siquiera habrí­amos podido imaginar hace treinta años.


¿Es entonces invencible el capitalismo?

Capitalismo al que habrí­a que oponerse. Pero, en suma, ¿sabemos qué son hoy China o India? Son sólo los ejemplos más flagrantes del consenso al capitalismo. Un capitalismo que, dejado a su aire, traerá consigo nuevas y dramáticas guerrascomerciales. Y eso no lo digo sólo yo; basta leer a Immanuel Wallerstein. Una terrible regresión. Pero ¿quién discute sobre eso en Italia? ¿Quién debate sobreeso en la izquierda? Nadie.


Pero si el cuadro es tal y como tú lo pintas, ¿por qué ha recobrado en Italia vigor la discusión sobre el papel de la izquierda? ¿Sólo por que se han divido y fragmentado los Demócratas de Izquierda?

Me temo que sí­. Te diré más: aquí­ nos aferramos a la antigua idea de que todo gran partido representa un segmento social y electoral estable que, si se deja sin punto de referencia, esperar sólo a ser llenado por otros que reflejen su cultura y sus necesidades. Yo no estoy nada segura de la verdad de esta tesis que seamos claros” ha alimentado también a las nuevas izquierdas de los años setenta. Porque la crisis de un gran partido no lo es nuca solamente de los grupos dirigentes; revela también muchas otras cosas: una difundida incertidumbre sobre lo que se es, nutrida por la reticencia a mirarse al espejo. La crisis de un partido altera las esperanzas y reorienta las necesidades. En suma, se pierde a mucha gente por elcamino. Sin contar con el hecho de que un "gran partido", por su sola existencia, da seguridad; y no está dicho que los otros partidos, que se presentan como más "fieles a los orí­genes", consigan atraer a sus ex adherentes. Es un error que hemos cometido todos, y en el que incurrió por mucho también ¿por qué no decí­rselo?” Rifondazione Comunista.

Pintas un cuadro con tintas bien obscuras. No obstante, si bien se mira, a esta izquierda italiana que, como tú dices, evita medirse con los problemas reales, a esta izquierda le ha bastado encontrar un mí­nimo de unidad de acción parlamentaria para conseguir un aumento de las pensiones mí­nimas...

Unas pocas decenas de euros brutos al mes para personas que reciben quinientos. Desarmante. Pero incluso en este caso: en Italia tenemos una izquierda que todaví­a no ha afrontado de cara el nudo de Europa. De esta institución que es una parte importante de la dominación capitalista global. Una dominación que, de hecho, hace muy difí­cil, casi imposible, cualquier hipótesis redistributiva. Y sin embargo, tampoco de eso habla la izquierda italiana. Se ocupa de otras cosas. Pero que nose me malentienda: yo digo que es mejor que nada que las diversas siglas de la izquierda se ponen de acuerdo para la unidad de acción en el plano institucional, a corto plazo. Lo que me parece es que no se arriesgan a llegar más lejos. Insisto: mejor que nada. Pero si luego llegan por fin a teorizar todo esto,bueno... a eso no hemos llegado.

Una última cosa, la menos relevante. Sobre [Walter] Veltroni. ¿Qué piensas de su discurso en el Lingotto?
¿Pero tenemos que hablar de eso? Lo único que me viene a la cabeza es que, en su primera salida pública como secretario general del Partido Demócrata, me ha parecido nacional-popular. De un nacional-populismo que definirí­a como post-berlusconiano. Más interesante me parece otra cosa...

¿Cuál?
De hecho, yo estoy convencida de que quien lo haya puesto aquí­, le buscará luego competidor en su momento. En suma, creo que cuando se trate de decidir el nuevo candidato a primer ministro, estará ya quemado. Sabes, en esos ambientes, los odios y los rencores son verdaderamente mortí­feros. Pero dejémoslo aquí­... es sólo una impresión.

Rossana Rossanda es una escritora y analista polí­tica italiana, cofundadora del cotidiano comunista italiano Il Manifesto. Acaban de aparecer en Italia sus muy recomendables memorias polí­ticas: La ragazza del secolo scorso [La muchacha del siglo pasado], Einaudi, Roma 2005. El lector interesado puede escuchar una entrevista radiofónica (25 de enero de 2006) a Rossanda sobre su libro de memorias
en Radio Popolare: parte 1 : siglo XX; octubre de 1917, mayo 1968, Berlinguer, el imperdonable suicidio del PCI, movimiento antiglobalización, feminismo; una generación derrotada; y parte 2 : zapatismo; clase obrera de postguerra; el discurso polí­tico de la memoria; Castro y Trotsky; estalinismo; elogio de una generación que quiso cambiar el mundo.