Objetivo 1: Erradicación de la extrema pobreza

 

En Cuba existen niveles elevados de protección y garantías que no dan cabida a situaciones de exclusión y desamparo.

Meta 1: Disminuir a la mitad en el 2015 respecto a 1990 la población con ingresos menores de 1 dólar diario. Se mide a partir de tres indicadores:
La proporción de la población con ingresos inferiores a 1 dólar diario.
El índice de brecha de pobreza.

La proporción del consumo de la población que le corresponde al quintil más pobre. El PNUD en su Informe sobre Desarrollo Humano del 2003   calcula el llamado Índice de Pobreza Humana, como medida de las privaciones que se pueden sufrir. En dicho informe Cuba ocupó el quinto lugar por sus bajos niveles de pobreza humana entre 94 países en desarrollo.

La población cubana, aún la de menores ingresos, accede a consumos de bienes y servicios que no están al alcance de los pobres en otros países en desarrollo.

Algunos de los beneficios que la Política Social proporciona a las familias son:Una distribución racionada de alimentos para toda la población a precios subsidiados, que garantiza aproximadamente la mitad del consumo de calorías per cápita diarias de los cubanos y cubanas.

La atención gratuita del médico de la familia que realiza funciones preventivas, curativas, y envía a instituciones hospitalarias los casos que requieren servicios médicos complejos y costosos, también gratuitos.

La garantía de recibir educación general y ofertas para continuar estudios especializados, incluyendo estudios superiores, también gratuitos.

Alternativas de empleo. La protección de un sistema de seguridad y asistencia social que atiende las dificultades en la vejez, en los casos de discapacidad y en situaciones de necesidad.


Meta 2: Reducir a la mitad, en el 2015 respecto a 1990, la proporción de población que sufre hambre. Utiliza como medidas para evaluar su cumplimiento:

La insuficiencia de peso moderada y severa en niños menores de cinco años.

El porcentaje de la población por debajo del nivel mínimo de consumo de energía alimentaria.La política de alimentación está dirigida a garantizar la seguridad alimentaria, en especial el acceso de los niños, ancianos, embarazadas y enfermos crónicos.La disponibilidad de alimentos para el consumo humano ha ido mejorando paulatinamente alcanzando un promedio diario per cápita de 3000-3100 kilocalorías para el período 1999-2002.

Consecuentemente con esa mayor disponibilidad de alimentos se estiman incrementos en el consumo aparente de energía alimentaria, que deduce de dicha disponibilidad las pérdidas de distribución y cocción, hasta alcanzar en el 2003 unas 2936 kilocalorías diarias per cápita como ingesta promedio. Ese nivel representa un 22% por encima de lo recomendado para la población cubana. El riesgo a la subnutrición se reduce a niveles menores del 2% de la población.En el año 2003 el porcentaje de niños menores de cinco años con un peso insuficiente moderado y severo respecto a su edad fue de 2,0% lo que es muy bajo si se compara internacionalmente. Este nivel sitúa al país, según el Informe sobre Desarrollo Humano 2004 del PNUD, entre los pocos que, en América Latina, han logrado descender ese indicador a menos de 5%. No se observaron diferencias por sexos.

El PMA apoya la alimentación de grupos vulnerables y de escolares de Primaria de las provincias orientales, y la FAO coopera con Cuba en promover la actividad científica y en aplicar iniciativas municipales para elevar la producción de alimentos.