LOS "NEGOCIOS" DE LA IZQUIERDA
LAERTE BRAGA

El periodista Paulo Francis acostumbraba decir que "negocios" existen a izquierda y a derecha y buenos negociantes en todos lados. No tienen "lado". Bernard Cassen es el típico ejemplo de negociante. Al término del debate que abrió el Foro Social Mundial Regional de Río, el francés se levantó, era uno de los participantes en la discusión, y salió sin siquiera despedirse o saludar a César Benjamín, otro participante. A Cassen no le gustaron los aplausos dirigidos al brasilero, sin exagerar uno de los mayores intelectuales de actualidad en Brasil y se manifestó de esa forma grosera.

La trayectoria de Cassen en Brasil ilustra bien los verdaderos propósitos del fundador de ATTAC y su defensa del "impuesto Tobin". Un proyecto de carácter reformista que tiene, ahora, entre sus defensores al Presidente Fernando Henrique Cardoso. Ya anunció que al dejar el gobierno va a cuidar "de eso". El primer invitado, llegó a ir a Francia, fue el gobernador de Minas, Itamar Franco. En esa época, 1999, Bernard Cassen encontró que invertir en Itamar era un buen "negocio".

Cassen y FERNANDO CARDOSO se encontraron en París, en el último viaje del Presidente, cuando pronunció su célebre discurso en la Asamblea Francesa que terminó en nada, pues el entramado Clinton-Blair contra Bush, en la que FERNANDO CARDOSO era la carnada, acabó fallando o por lo menos fallando hasta ahora.

Fue cuando ocurrió la invitación al brasilero. FERNANDO CARDOSO aprovechó para, en el corto espacio de tiempo del encuentro, aclarar sus lamentaciones contra la incomprensión de la izquierda brasilera, según él, con "absoluto desprecio por la realidad, por lo que sucede hoy en el mundo". Y su clásico y repetido lamento: "me llaman neoliberal, no entienden nada de lo que pasa delante de sus narices".

El encuentro sirvió para que, "objetivos" de negocios fueran cancelados. Cassen ganaba un importante aliado en Brasil, quitaba a la organización de la cual es uno de los fundadores su carácter de movimiento de izquierda, y FERNANDO CARDOSO ganaba un trampolín para sus delirantes pretensiones de transformarse en Secretario General de la ONU. También Sarney quería serlo.

Bernard Cassen encuentra que ATTAC es sinónimo de su nombre, se confunde con su propia persona y se vale del importante diario que dirige, "Le Monde Diplomatique" para no perder la dirección y el control del "negocio".

Y son dos las puntas del "negocio". Primero, los fantásticos recursos provenientes de "contribuciones", los viajes por el exterior, el status de conferencista en el país,  doctor honoris causa aquí y allá, todas esas cosas.

Segundo, la perspectiva de buenos acuerdos que significan "buenos negocios". Eso es fácil de explicar: ATTAC tuvo el mérito de traer para el debate político un sinnúmero de personas que simplemente no discutían de política, no participaban de movimiento alguno y de repente vieron delante de sí una idea que no amenazaba cosa alguna, pero permitía en teoría, algo de justicia social. Y como usted sabe que todo banquero es un ladrón, y lo es, mejor elegir un término medio que acabar con el latrocinio y mandar a la cárcel a los ladrones. Cassen, después de eso, y sin el sistema financiero internacional, apenas manipula y juega a su favor con sus "donaciones".

La última de ellas es sencilla: pretende que el Foro Social Mundial, en Porto Allegre, sea un evento destinado a discutir soluciones capitalistas alternativas, en la práctica cosas que atenúen las desigualdades, la pobreza, la miseria, la violencia, etc., sin perjudicar las "donaciones".

Por eso no quiere que el Presidente de Cuba, Fidel Castro, venga al FSM. No quiere correr el riesgo de tener alguien que ciertamente recibirá mayores atenciones que él y le complique el buen "funcionamiento" de los negocios.
El "impuesto Tobin", como pretende Bernard Cassen, pasa inclusive a lo largo del reformismo. Asume aspectos de impuesto de caridad, administrada por gente como FERNANDO CARDOSO.

Bernard Cassen quiere que el FSM sea apenas un evento que discuta temas híbridos, buscando formas para que los bancos lucren, pero pareciendo que resuelven algo, etc, etc. El FSM posibilita una perspectiva concreta y efectiva que un modelo alternativo sea discutido, debatido y propuesto. Y no puede ser un modelo reformista. Tiene que ser una alternativa socialista.
Las posturas de ciertos sectores de izquierda, preocupados en "ganar una elección a cualquier precio", incluso girando hacia un De la Rúa en la política práctica (para dar un ejemplo en Argentina), acaba haciendo el coro a las especulaciones del francés. Según él, existe la necesidad de repensar algunas cosas después del 11 de septiembre. En lo que respecta a las "elecciones" no hay que asustar innecesariamente con la posibilidad de que las gane Lula. Como si ya no hubiesen inventado un "color" (por Collor de Melo, el ex presidente brasilero) de fantasías, Roseana Sarney.

Al articular un veto camuflado a Fidel Castro, Bernard Cassen muestra su verdadera cara, asume su mano derecha, más precisamente su mano de "negociante".

Es preciso enfrentarlo, desenmascarándolo. Tanto ahora como en el FSM para que el encuentro no termine con características "negociadoras" y eche por tierra las aspiraciones de un "nuevo tiempo". De lo contrario, en el próximo, Malan y Armiño van a estar hablando del "impuesto Tobin", la distribución de la renta, sobre lo que dijo el Presidente, ya para entonces ex, mirando a su sobrevivencia y a la Secretaría General de la ONU.

Preservar el FSM con sus propuestas fundamentales y ampliar la lucha popular significa resistir a gente como Bernard Cassen. Las propuestas, como las que ha hecho y que en realidad encubren sus verdaderos propósitos, sus reales objetivos, disimulados en un reformismo relleno de buenas intenciones y grandes lucros, buenos "negocios".

El FSM, es antes de todo, un encuentro para que las clases trabajadoras sean oídas, sean capaces de organizarse, trazar estrategias que hoy, necesariamente, son de resistencia y crean, por la discusión, propuestas a proyectos alternativos a lo que está ahí: el desempleo, cada vez un mayor número de marginados, el fin de las políticas sanitarias y de educación; privatizaciones, comenzando por las estatales; todo lo que vemos y transformó a la Argentina en un país destrozado y a su pueblo, valeroso y aguerrido, en una masa atónita delante de tanta vergüenza.

Cassen y el "impuesto Tobin" son el Caballo de Troya. Su encuentro con FERNANDO CARDOSO, la forma como dirige ATTAC, rehusándose a cumplir acuerdos con sus compañeros o a entregar lo que transformó en una cosa sin cuerpo. Su discurso del "mundo de hoy", cuando intenta impedir que el dirigente cubano venga a Brasil, no son puntos de vista de un reformista. Son los servicios prestados a los que le pagan, los de dentro y los de afuera. Son centenares de miles de luchadores, tal vez millones en el mundo entero, los insultados, engañados por un espejismo, por una estrella. Cassen es apenas un FERNANDO CARDOSO de vida. La lucha popular, para él, es sólo un buen "negocio".

O fue. Hasta los cofres serán abiertos. ¡Ah!. La cara tiene un solo lado para ser fotografiada pues el otro "no me hace justicia". Si Fidel viene o no viene es otra historia. Lula pidió que no venga. Teme que pueda significar pérdida de votos y es una santa ingenuidad acreditar que pueda ser uno de ellos. Una de las "donaciones", sólo que diferente. Ya no Cassen: el mismo cretino.
Fuente: astedile