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ALBATROS.Encuentro con una cultura diferente. Actividad sobre prejuicios culturales. MATERIAL DESCRIPCION
DEL EJERCICIO La segunda parte es un debate que constituye la parte central del ejercicio. PREPARACIQN
DEL EJERCICIO DESARROLLO
DEL EJERCICIO Los habitantes
de Albatros son tranquilos, reservados, dulces y amables, y no
tratan con brusquedad a sus invitados. Sólo se tocan unos
a otros durante las ceremonias. Por lo tanto, incitan a los participantes
a moverse mediante: Seguidamente
se procede a la ronda de saludos. El hombre de Albatros se levanta,
y saluda por turno a los hombres del círculo. Coge a cada
uno de
los participantes por los hombros y después por las caderas: Después, la mujer de Albatros recorre el círculo con un tazón de agua. Cada hombre del círculo, comenzando por el de Albatros, sumerge los dedos de-su mano derecha en el tazón, y levanta la mano o la sacude graciosamente para secarla. Las mujeres no se lavan las manos. La mujer de Albatros vuelve a su Sitio. Cuando el hombre se lo indica con un chasquido, la mujer se levanta y ofrece comida a cada uno de los hombres por turno, comenzando por el hombre de Albatros. La mujer coge la comida con los dedos y pone una pequeña cantidad en la boca de cada uno de los hombres. Cuando recibe su comida el hombre de Albatros expresa su satisfacción con un fuerte murmullo o un gruñido (durante el cual puede frotarse el vientre. Cuando todos los hombres han comido, la mujer de Albatros da de comer a las mujeres, una detrás de otra. Después vuelve a su sitio junto al hombre de Albatros. Durante estas pausas, que conviene prolongar para aumentar su efecto, el hombre de Albatros empuja de vez en cuando, con suavidad, la cabeza de la mujer que está a sus pies. Se pasa después
a la bebida.' Siguiendo el mismo ritual, la mujer de Albatros
pasa en primer lugar el vaso al hombre de Albatros, después
lo hace al resto de los hombre y termina con las participantes.
Vuelve a su sitio y se arrodilla. Tras una nueva pausa, las dos
personas de Albatros se levantan y se mueven entre los invitados
comunicándose con sus chasquidos habituales. Sin que los
participantes entiendan el porqué eligen a la mujer que
tiene los pies más grandes, y la conducen a la silla del
hombre de Albatros, a cuyo lado se arrodilla, igual que la mujer
de Albatros. El último paso de la ceremonia consiste en la repetición de los saludos. El hombre de Albatros se levanta y recorre el círculo saludando a cada uno de los hombres. Es seguido por la mujer de Albatros, que hace lo mismo con cada una de las mujeres. Cuando ambos han finalizado, hacen señas a la participante seleccionada, que permanece arrodillada junto a la silla, para que les siga y los tres abandonan el círculo. Final de la primera parte del ejercicio. PREJUICIOS CULTURALES Y JUSTIFICACION El ejercicio Albatros pretende dar a los participantes la oportunidad de aprender a deducir, mediante la observación, el significado del conjunto de acontecimientos que suceden a su alrededor. Dada la importancia de este aspecto "de observación cultural", hay que vigilar que este ejercicio se realice con la mayor coherencia posible. Exponemos aquí algunos de los prejuicios culturales "estándar", que los participantes tienen dificultades para evitar durante el desarrollo del ejercicio. Aunque este ejercicio se ha pensado deliberadamente para indicar lo contrario, la sociedad de Albatros concede mucho más valor a las mujeres que a los hombres. La Tierra
es sagrada; se bendice la fecundidad; los seres capaces de dar
la vida (esto es, las mujeres) son una con la Tierra, y son las
únicas (por su cualidad intrínseca) capaces de caminar
directamente sobre el suelo. Los papeles
del hombre y la mujer en la sociedad reflejan esta relación
con la Tierra, aunque para un observador externo las cosas parecen
tener un sentido distinto. El hecho de que el hombre de Albatros
empuje la cabeza de la mujer arrodillada deriva de sus obligaciones
en la sociedad; su deber es recordarle las cosas sagradas, acercarlas
a trabes de su meditación, y protegerla contra el olvido.
El hombre de Albatros bebe y come el primero, para proteger a
la mujer y a todo lo que ella representa de cualquier daño
o deshonra. Hay que destacar
este último aspecto. Es importante que los naturales de
Albatros tengan presente en la mente (y que los participantes
lo perciban luego en el debate) que lo que está establecido,
está establecido, y que los miembros de Albatros, como
cualquier otro pueblo, parten inconscientemente del principio
de que su sociedad es Por lo tanto, presuponen que los visitantes desean que se les salude, y presuponen que el visitante sabe, al igual que ellos, lo que es adecuado (aunque son tolerantes y corrigen amablemente las desviaciones de la norma), parten de la base de que la participante con los pies más grandes plenamente consciente de la necesidad de ser seleccionada.
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