ALBATROS.Encuentro con una cultura diferente. Actividad sobre prejuicios culturales.

MATERIAL
Fuente o tazones para lavarse las manos, para la bebida y para la comida. Agua y un alimento cualquiera (galletas, patatas fritas, etc. ) Una sábana o cualquier tela para los hombres y mujeres de Albatros, sillas, velas, incienso, y otros "extras" a elegir.

DESCRIPCION DEL EJERCICIO
Consta de dos partes, la primera consiste en realizar saludos ceremoniales entre los miembros de la cultura Albatros y unos extranjeros.

La segunda parte es un debate que constituye la parte central del ejercicio.

PREPARACIQN DEL EJERCICIO
Se colocan las sillas en círculo, en un número suficiente para todos los hombres del grupo. Se coloca una silla en el centro del grupo para el hombre de Albatros.

DESARROLLO DEL EJERCICIO
Dos personas de Albatros toman asiento, el hombre en la silla, la mujer de rodillas, a su lado. Los dos miembros de Albatros van vestidos con una sábana, la mujer descalza y el hombre calzado. La mujer recibe a cada participante y los gula a su lugar e indica su posición. Los participantes se dirigen hacia el círculo de sillas, las mujeres descalzas y los hombres calzados. Los naturales de Albatros procuran sentar en el suelo a las mujeres, y hacen lo contrario con los hombres. Aquí como en cualquier intento de comunicación a lo largo del ejercicio, utilizan el lenguaje de Albatros.

Los habitantes de Albatros son tranquilos, reservados, dulces y amables, y no tratan con brusquedad a sus invitados. Sólo se tocan unos a otros durante las ceremonias. Por lo tanto, incitan a los participantes a moverse mediante:
-Silbidos para hacer notar su reprobación,
- Murmullos de aprobación para expresar su acuerdo
- Chasquidos con la lengua que sirven, en líneas generales, para captar la atención transmitir informaciones, etc.

Seguidamente se procede a la ronda de saludos. El hombre de Albatros se levanta, y saluda por turno a los hombres del círculo. Coge a cada uno de los participantes por los hombros y después por las caderas:
finalmente frota su pierna derecha contra la de su invitado. El visitante vuelve a sentarse. Después la mujer de Albatros saluda a cada una de las mujeres del círculo. Se arrodilla y pasa ceremoniosamente las dos --manos sobre las tibias y los pies de su invitada, que permanece de pie. Tras el saludo, la participante vuelve a ponerse de rodillas. Cuando ha finalizado la ronda de saludos, los dos "albatrosianos" hacen una pausa durante la cual todos esperan. Los miembros de Albatros permanecen serenos, amables, pero no sonríen ni expresan con el rostro los distintos sentimientos o reacciones suscitados por el círculo. Silban en dirección a cualquier visitante que se ría, hable o altere la ceremonia de cualquier modo. Sin embargo, cuando silban en señal de recriminación, lo hacen sin ira.

Después, la mujer de Albatros recorre el círculo con un tazón de agua. Cada hombre del círculo, comenzando por el de Albatros, sumerge los dedos de-su mano derecha en el tazón, y levanta la mano o la sacude graciosamente para secarla. Las mujeres no se lavan las manos. La mujer de Albatros vuelve a su Sitio.

Cuando el hombre se lo indica con un chasquido, la mujer se levanta y ofrece comida a cada uno de los hombres por turno, comenzando por el hombre de Albatros. La mujer coge la comida con los dedos y pone una pequeña cantidad en la boca de cada uno de los hombres. Cuando recibe su comida el hombre de Albatros expresa su satisfacción con un fuerte murmullo o un gruñido (durante el cual puede frotarse el vientre. Cuando todos los hombres han comido, la mujer de Albatros da de comer a las mujeres, una detrás de otra. Después vuelve a su sitio junto al hombre de Albatros.

Durante estas pausas, que conviene prolongar para aumentar su efecto, el hombre de Albatros empuja de vez en cuando, con suavidad, la cabeza de la mujer que está a sus pies.

Se pasa después a la bebida.' Siguiendo el mismo ritual, la mujer de Albatros pasa en primer lugar el vaso al hombre de Albatros, después lo hace al resto de los hombre y termina con las participantes. Vuelve a su sitio y se arrodilla. Tras una nueva pausa, las dos personas de Albatros se levantan y se mueven entre los invitados comunicándose con sus chasquidos habituales. Sin que los participantes entiendan el porqué eligen a la mujer que tiene los pies más grandes, y la conducen a la silla del hombre de Albatros, a cuyo lado se arrodilla, igual que la mujer de Albatros.

El último paso de la ceremonia consiste en la repetición de los saludos. El hombre de Albatros se levanta y recorre el círculo saludando a cada uno de los hombres. Es seguido por la mujer de Albatros, que hace lo mismo con cada una de las mujeres. Cuando ambos han finalizado, hacen señas a la participante seleccionada, que permanece arrodillada junto a la silla, para que les siga y los tres abandonan el círculo.

Final de la primera parte del ejercicio.

PREJUICIOS CULTURALES Y JUSTIFICACION

El ejercicio Albatros pretende dar a los participantes la oportunidad de aprender a deducir, mediante la observación, el significado del conjunto de acontecimientos que suceden a su alrededor. Dada la importancia de este aspecto "de observación cultural", hay que vigilar que este ejercicio se realice con la mayor coherencia posible.

Exponemos aquí algunos de los prejuicios culturales "estándar", que los participantes tienen dificultades para evitar durante el desarrollo del ejercicio.

Aunque este ejercicio se ha pensado deliberadamente para indicar lo contrario, la sociedad de Albatros concede mucho más valor a las mujeres que a los hombres.

La Tierra es sagrada; se bendice la fecundidad; los seres capaces de dar la vida (esto es, las mujeres) son una con la Tierra, y son las únicas (por su cualidad intrínseca) capaces de caminar directamente sobre el suelo.
- -Por eso los hombres tiene que llevar calzado, y sus saludos no tienen relación alguna con la Tierra, mientras que en los saludos que intercambian las mujeres destacan sobre todo el suelo y los pies. Solamente las mujeres están autorizadas para preparar y servir los frutos de la Tierra.

Los papeles del hombre y la mujer en la sociedad reflejan esta relación con la Tierra, aunque para un observador externo las cosas parecen tener un sentido distinto. El hecho de que el hombre de Albatros empuje la cabeza de la mujer arrodillada deriva de sus obligaciones en la sociedad; su deber es recordarle las cosas sagradas, acercarlas a trabes de su meditación, y protegerla contra el olvido. El hombre de Albatros bebe y come el primero, para proteger a la mujer y a todo lo que ella representa de cualquier daño o deshonra.

Los naturales de Albatros tienen un lenguaje; aunque durante la ceremonia de los saludos sólo se utiliza una parte del mismo (chasquidos, murmullos, silbidos. Las personas de Albatros se comunican por telepatía, y los sonidos que emiten sirven principalmente para atraer la atención de su interlocutor. Esta sociedad valora la tranquilidad, la serenidad y la majestuosidad. Los naturales de Albatros son pacíficos, acogedores con los extranjeros, amables y tolerantes. Comen y beben lo que quieren (incluso aunque a veces no sea del gusto de los visitantes. Su modo de vida y sus ceremonias (tales como las rondas de saludos) están consagradas por el uso; para ellos, es evidente que son correctas y convenientes.

Hay que destacar este último aspecto. Es importante que los naturales de Albatros tengan presente en la mente (y que los participantes lo perciban luego en el debate) que lo que está establecido, está establecido, y que los miembros de Albatros, como cualquier otro pueblo, parten inconscientemente del principio de que su sociedad es
NORMAL

Por lo tanto, presuponen que los visitantes desean que se les salude, y presuponen que el visitante sabe, al igual que ellos, lo que es adecuado (aunque son tolerantes y corrigen amablemente las desviaciones de la norma), parten de la base de que la participante con los pies más grandes plenamente consciente de la necesidad de ser seleccionada.


La ceremonia está dedicada a los saludos; por lo tanto no es representativa del conjunto de la sociedad (ejemplo: aunque una misa es una muestra válida del comportamiento de una sociedad, no es representativa del conjunto de su cultura. En el debate posterior al ejercicio, las incoherencias o las cuestiones delicadas se pueden justificar como "diferencias entre las distintas tribus".
De cualquier manera, lo importante es que todos los participantes en el juego del Albatros se sumerjan dentro de una cultura extranjera, que no es necesario explicar o justificar. Cada cual debe mentalizarse para ver que un miembro de Albatros es un ser completo, evidente y convencido de su legitimidad, del mismo modo que nosotros mismos.