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El conflicto interno en Somalia y la intervención extranjera.

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El conflicto interno en Somalia y la intervención extranjera.
Suyeni Díaz (CEAMO La Habana)
CEAMOnitor, abril de 2010

Durante las dos últimas décadas las administraciones norteamericanas, tras su fallida intervención en el conflicto armado en el Cuerno de África, han tenido mucho cuidado a la hora de tomar posiciones directas en la región. La política de este país durante los años 90 del pasado siglo fue reajustada para hacerla más atractiva a los ojos de los gobiernos del continente. Esta se caracteriza por tener dos líneas fundamentales. Desde el punto de vista socio-económico se basa en un paquete a acciones encaminadas a “facilitar” el desarrollo de África, actuando mayormente a través de las instituciones internacionales u organizaciones y emporios norteamericanos. En la dirección política ha establecido lineamientos basados en la política de soft power, utilizando para ello componentes de la alta diplomacia y apoyándose en países aliados, que en el caso de la región del Cuerno son, Kenya, Etiopía y Djibouti.

 

A estos lineamientos se les ha anexado, desde hace poco tiempo, una doctrina que de alguna manera trata de englobar tanto la intervención en el campo de lo político como en el aspecto social. Esta política conocida como Responsabilidad de Proteger (R2P), tiene además como espaldarazo el hecho de que está concensuada tanto por Estados Unidos como por la Unión Europea (UE).
Como señala, Glen Ford:
"La intervención militar humanitaria" postula que es deber de las grandes potencias intervenir en los asuntos de países más débiles si sus gobiernos no pueden, o no quieren, satisfacer las necesidades de su pueblo. La doctrina, por definición, no necesita de consentimiento alguno por parte de las poblaciones a las que se propone someter. La R2P puede invocarse inmediatamente contra "estados fallidos", según los defina el interventor "humanitario" y "protector". En efecto, una vez que se declara que un estado es "fallido", las grandes potencias están obligadas a intervenir.”(1)
Ahora bien, ¿Qué sucede cuando el gobierno del país reconocido como fallido, acepta la utilización del R2P en su propio Estado?
En esta circunstancia se encuentra el Gobierno Federal de Transición (TFG, siglas en inglés) en Somalia. Las declaraciones realizadas por Sheik Sharif desde finales de febrero hasta la fecha, incluso la realizada durante su visita a Londres, buscando apoyo financiero y militar de Estados Unidos y Gran Bretaña para enfrentar a las milicias de Al-Shabaab e Hizbul Islam, han venido como anillo al dedo para la intervención.(2)
Si bien el actual gobierno que intenta ejercer en el país del Cuerno tiene el respaldo y la anuencia de los gobiernos occidentales que manejan la política internacional, a diferencia de los otroras intentos que se sucedieron durante la década de los 90, es el propio gobierno el que da paso a la intervención directa. Como resultado de esto, se ha mencionado que, en pocas semanas, tanto tropas entrenadas de Somalia, como los cuerpos de paz de Amisom e, incluso, tropas de AFRICOM establecidas en la base norteamericana de Camp Lemonier en Djibouti desarrollen una campaña para eliminar a las milicias islamistas.(3)
Paralelamente con esto, el gobierno de Somalia, ante la incapacidad de lograr una solución pacífica a su conflicto interno, se ha hecho eco de la doctrina de la lucha contra el terrorismo como medio para lograr el financiamiento de su campaña militar, convirtiendo a su país en campo de prueba para la revitalización de las operaciones de Estados Unidos en África.
Aunque en una entrevista concedida por Johnnie Carson, encargado para África del Departamento de Estado de Estados Unidos, éste negó algún tipo de intervención norteamericana en el tema somalí, así como que no se le esté dando avituallamiento al gobierno de Sheik Sharif.(4) incluso los medios occidentales se están haciendo eco de la participación norteamericana, tanto directa como indirecta, en las acciones que se deben llevar a cabo en territorio somalí y de las palabras del presidente de este país sobre la ayuda de las potencias anglófonas a la causa del TFG. (5)
Conjuntamente con esto, actores como los países de la región (léase Etiopía, Kenya, Uganda y Tanzania), están siendo beneficiados por esta política, pues a cambio de entrenamiento, venta o entrega de armamentos y/o accesorios para la guerra, están recibiendo prebendas como fondos para proyectos de desarrollo, ayuda y priorización en agendas internacionales.
Como parte de esta nueva reformulación de la posición hacia Somalia, los actores implicados se están apoyando en la cada vez más aplicada lucha contra el terrorismo, asociando, aunque sin pruebas reales, a Al Shabaab con Al Qaeda, logrando de esta manera la “justificación moral” necesaria para una incursión norteamericana.
Ahora bien, más allá de la supuesta “base ideológica y antiterrorista” seguida por Estados Unidos para intervenir en Somalia, otros motivos son más fuertes para su actuación.
Cuando se inició la campaña contra la piratería se dijo que, para acabar con ésta, tenían que ser eliminados los focos de apoyo en tierra y que para esto se iba a tomar cualquier medida, incluso la invasión terrestre. (6)
Cuando fue elegido como presidente Sheik Sharif, se pensó que habría llegado el momento para el comienzo de cierta estabilidad interna, debido a la alianza política entre algunos clanes importantes, en que éste actuaría como un ente aglutinador pues pertenecía al ala moderada de la Unión de Cortes Islámicas, por lo que significaría el apoyo de un mayor número de personas. Al cabo de más de un año, el gobierno no solo no ha logrado unir a las facciones, sino que se han profundizado las diferencias y las crisis entre éstas y el gobierno. Estas situaciones se han dado fundamentalmente por el hecho de que el gobierno ha utilizado los mismos mecanismos seguidos por el anterior gobierno creado en Kenya y ha buscado el apoyo para su legitimación más en actores externos que en los internos.
La continuación de incursiones norteamericanas en guerras ya establecidas, como Afganistán, y la búsqueda de nuevos campos de batallas, conllevan el incremento de los contratos multimillonarios que tiene el gobierno con las compañías militares de su país. Esto permite tener a un sector neurálgico de la economía y la política norteamericana satisfecho con la administración Obama.
Estos últimos elementos permiten ver que las intenciones de los norteamericanos en Somalia no tienen un matiz puramente antiterrorista. Más peso tiene en la actual coyuntura económica internacional la estabilidad de un área tan medular para el comercio petrolero y el trasiego mercantil como es el Golfo de Adén y el Mar Rojo. Además no se puede descartar la necesidad que tienen de cuidar sus intereses militares en Djibouti.
La inestabilidad a ambos lados del mencionado Golfo, unido al hecho de que el gobierno de Somalia no puede enfrentar los dos factores desestabilizadores básicos de su país y de que la alianza internacional creada para frenar la piratería no ha tenido éxito, son las causas fundamentales por las cuales el Estado norteamericano se ha lanzado de nuevo sobre Somalia, principalmente porque los mecanismos utilizados con anterioridad no le dieron resultado.
Ante esta coyuntura es prematuro llegar a conclusiones. No obstante, es imprescindible tener en cuenta determinados aspectos que podrían complicar la situación interna. Como ha ocurrido en otras ocasiones, incluso durante la incursión etíope en el conflicto interno en el 2006, es de esperarse que el discurso y las acciones de las milicias opositoras al gobierno tomen un matiz más radical y agresivo y que, a su vez, la población somalí, cansada de más de dos décadas de guerras y ante la política bélica del gobierno, tienda a disminuir el apoyo que hasta el momento le ha dado.
En el marco de las relaciones internacionales, la internacionalización del conflcito somalí podría marcar el inicio de una redinamización de las incursiones militares de Occidente en África, dejando abierta la posibilidad para futuras acciones en países que presentan contextos similares. Y, hasta cierto punto, podría socavar la autoridad de la Unión Africana dentro del continente.
Referencias:
(1) Ford, G.: “Estados Unidos emprende una guerra de hambre contra Somalia”. Rebelión: www.rebelion.org, 06-03-10.
(2) Somalia: Govt to Get Support from Great Britain, en: www.allafrica.com, 10-03-10.
(3) US to Engage in « Hit and Run» War in Somalia, Global Research, www.globalresearch.ca, 08-03-10 y Smith, B.: Somalia: US Backs Puppet Government’s Planned Military Offensive. Global Research, www.globalresearch.ca, 12-03-10.
(4) Council of Foreign Relations: Africa: U.S. Policy in Somalia, en: www.cfr.org, 12-03-10.
(5) Rozoff, R.: America’s First War in Africa. US AFRICOM Launches Large-Scale Offensive in Somalia. Global Research, www.globalresearch.ca, 14-03-10. y Somalia: President Seeks World’s Help, Admits Shortcomings, en: www.allafrica.com, 22-02-10
(6) Díaz, S.: La piratería en Somalia: la punta del iceberg. CEAMOnitor, Vol. 8,  No. 3, marzo-2009

 
Programa de Espacio SODEPAZ en TeleK 29/oct 20

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