William Ragozzino (Il Manifesto)
El origen de la disputa entre israelíes y palestinos pon el agua esta en dos viejos conceptos que los antropólogos resumen así, para algunos el agua es, en esencia, la lluvia, en última instancia pertenece al dueño de la tierra en la que está cayendo. Para otros, el agua pertenece a Dios y por lo tanto nadie puede apropiarse, y cada uno puede utilizarla, en los límites de lo posible. Giorgio Cancelliere, lo resume en un largo estudio universitario, que ha servido para preparar el material que acompaña a la caravana de agua, (organizada por el Comitato italiano per un Contratto Mondiale sull'Acqua) venida desde Italia para reclamar el agua como un derecho humano, para conocer la otra historia de la sed permanente, llevar la solidaridad a los palestinos y prometer su atención y la ayuda que pueda resultar de las decenas de millones de votos en el referendo por el agua pública, "el agua es de todos". Luisa Morgantini, que ha luchado durante décadas por los derechos de la mujer, la paz y la justicia, por su parte, ha organizado muchas reuniones para un aprendizaje rápido, para ver los lugares - el desierto y los árboles - y hacer reuniones con expertos de la industria, responsables de los servicios de agua, hombres y mujeres. Difícil vivir con poca agua y aún más difícil, cuando la escasez es ni más ni menos, un arma utilizada para quitarte la tierra y echarte lejos de tu casa.
Partimos de Jericó. Jericó - dicen sus habitantes - es la ciudad más antigua del mundo. Todo comenzó aquí, durante siglos y milenios han creído apropiársela para siempre, robar sus riquezas, sus poderosos muros y su espíritu. Se ha visto en muchos casos que la historia no termina nunca y Jericó surge de nuevo. Una vez más, todo empezó de nuevo aquí, con un pequeño espacio libre que queda en la Autoridad Palestina. Aquí, por ejemplo, se recuerda bien a Arafat y, hasta tal punto que en la Prefectura en la que se llevó a cabo la reunión con la Caravana, se conserva su mesa de trabajo, sus libros y hasta su cama. Si Jericó es Palestina, en las formas precarias de la Autoridad Palestina - Un Estado -no -Estado, todavía no reconocido por otros estados - Israel continúa ocupando las tierras en torno a las orillas del Jordán. Al principio dijo hacerlo para usar el territorio conquistado en la guerra de 1967, para ejercicios militares, que siguen siendo frecuentes, pilares de hormigón con una indicación, sencilla y precisa, delante de los terrenos minados. El Tsalal, el ejército, dio paso a los colonos que se han establecido y extendiendo mucho. La secuencia ejercito-colonos es muy frecuente para no pensar que no es una estrategia, además de hacer caso omiso de los acuerdos internacionales, desde Camp David en adelante. El agua que llega al Jordán a Jericó es escasa y está contaminada. El Mar Muerto, que debería alimentarlo a se ha reducido de 80 a 60 km y bajo otros 50 metros bajo el nivel del mar. Va a durar, explican, a lo sumo 40 años más y luego será un recuerdo salado.
El Jordán es un poco más que un reguero porque sirios, libaneses, jordanos, israelíes capturan su agua de varias maneras, por lo que, a la altura de las tierras que rodean Jericó, el agua está a punto de terminarse y para el Mar Muerto se acabó del todo.
La escasez provocada hace que sea difícil la supervivencia de una parte de la población. Los pastores, conocidos como beduinos, se ven obligados a vender parte del ganado para sobrevivir y terminan abandonando la tierra y convertidos en refugiados en su país. Estos son los más pobres entre los pobres, para los agricultores palestinos la cosa no va mucho mejor. Tienen un par de litros de agua por día para vivir y cultivar, si quieren ir a comprar agua de las empresas israelíes, como Macarot por ejemplo, se la venden a precios que no son de favor. El hecho es que las fuentes se han secado por causa de los pozos israelíes y el riego para la comunidad palestina es imposible.
El resultado es un paisaje cromático paradójico. En el desierto, casi rojo, manchas verdes son hermosas de ver. Son las fincas de los colonos que utilizan el agua del acuífero, la captación de agua a una profundidad de más de 400 metros y que también sirven para beber. Los palestinos tienen, un porcentaje muy pequeño, y están sujetos a obtener los permisos y tiene muchas restricciones. Por razones de seguridad, dicen. Sin embargo, la calidad de su agua es mucho peor, ya que son más superficiales, con pozos dependientes de la suerte y, a menudo, afectados por la contaminación de los agroquímicos de los demás. Las plantaciones de los colonos y el desierto de los palestinos en el Valle del Jordán, alrededor de Jericó, refuerzan la leyenda de que los primeros saben cultivar y los segundos no. Realmente conseguir agua para algunos es mucho más fácil. Al día de hoy los israelíes han plantado un millón de palmeras y pretenden plantar otras 5 millones. Necesitarán terreno, mucho terreno. Ele agua y las palmeras constituyen la artillería pesada de la futura conquista de la tierra.
Una gran parte de la producción agrícola se vende bajo la marca de los colonos XSX Carmelo. Usted debe saber que todos los pomelos y naranjas vendidos con esa marca, contienen agua que no es israelí, que es palestina de acuerdo al derecho internacional y la ley de sentido común. Decenas de litros de agua son necesarios para producir un kilo de naranjas. Por otro lado, en Italia, se realizó una consulta y se ganó un referéndum para establecer una verdad, que el agua es de todos y otra verdad que el agua es una forma perenne de justicia y democracia. Sería conveniente que, como una cuestión de coherencia mantener el principio de no comprar agua robada a los palestinos por parte de los israelíes, la contenida en las naranjas.
Traducción: SODEPAZ







