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DOSSIER
COMERCIO JUSTO
enero 2004 SODePAZ Red de Consumo Solidario |
Café: Una crisis que dura 15 años
15 años de crisis |
UNA PRODUCCIÓN
QUE GENERA POBREZA: Aproximadamente la mitad de
la producción mundial del café viene de pequeños
productores que disponen de menos de cinco hectáreas sembradas
de café. Los ingresos de las familias que cultivan café
en pequeñas propiedades tienden a ser bajos; el ingreso
efectivo promedio de la mayor parte de ellos se encuentra entre
720 y 1.450 euros por cosecha. Mientras que los pequeños
productores generalmente venden un kilogramo de su café
entre 40 y 1,70 euros, al llegar a manos de los consumidores éste
ha adquirido un precio de venta que oscila entre 10 y 36 euros
el kilogramo. A pesar de las variaciones
según cada país en materia de los servicios gubernamentales
ofrecidos a los productores, la situación de las familias
campesinas del Sur es relativamente similar de un continente a
otro. La mayor parte de ellas se encuentra atrapada en un círculo
vicioso de pobreza. Su acceso a la tierra y a los recursos es
limitado. Dado que se ven obligadas a especializar su producción
para la exportación, su agricultura no está adecuadamente
diversificada de manera que les permita satisfacer sus necesidades
alimenticias, y sus ingresos son con frecuencia insuficiente para
comprar alimentos que ya no son producidos localmente. Puesto que los campesinos
no producen suficiente café para exportar directamente,
no tienen otra alternativa que vender sus cosechas a bajos precios
a los comerciantes locales (conocidos en América latina
como "coyotes"). Sin suficientes fondos para satisfacer sus necesidades
entre una cosecha y otra, muchos campesinos solicitan préstamos
a estos intermediarios locales quienes con frecuencia representan
la única fuente posible de financiación en las poblaciones.
A pesar que de vez en cuando los gobiernos ofrecen programas de
préstamos, éstos son frecuentemente orientados hacia
proyectos específicos, tales como la compra de pesticidas
o la siembra de ciertos cultivos de exportación. El gobierno
no presta dinero para la compra de maíz o fríjol,
cuando el suministro de alimentos está agotado, o para
la compra de medicinas o cuando un niño se enferma. En
estas circunstancias, los campesinos se dirigen hacia el coyote.
En compensación por un préstamo, ellos aceptan vender
su cosecha a un precio muy bajo. De esta manera, una vez endeudados,
pocos campesinos son capaces de escapar a este círculo
vicioso. Los trabajadores agrícolas son aún más vulnerables que los campesinos. Estos hombres, mujeres y niños se trasladan de una plantación a otra, allí donde el trabajo es abundante, los salarios bajos y la aplicación de las normas laborales y de seguridad social son débiles. Los braceros de los Estados productores de café reciben un salario promedio de tan solo entre 2 y 4 euros diario. Durante la cosecha, las familias de trabajadores itinerantes se trasladan de una plantación a otra siguiendo la maduración de las bayas, la cual depende del clima y de la altitud. Usualmente son pagados según la cantidad de café que recogen, lo que lleva a que inclusive los miembros más jóvenes de la familia trabajen durante largos días. En mucho países, miles de trabajadores atraviesan las fronteras para trabajar en las plantaciones de café. En muchos lugares, tienen que pagar su alimentación y alojamiento en la plantación, lo que les deja muy poco dinero al final de la jornada. En la mayor parte de las plantaciones se presenta un alto grado de hacinamiento, donde hombres, mujeres y niños se amontonan en barracas. |