DOSSIER COMERCIO JUSTO
enero 2004
SODePAZ
Red de Consumo Solidario
Café: Una crisis que dura 15 años

ALGUNAS OPINIONES

Una certificación con intereses comerciales y que no es universal
El sello tipo FLO al centrarse de forma primodial en pagar un sobreprecio crea grandes expectativas para los productores del Sur, pero, por otro lado, es una certificación que solo tiene sentido si hay alguien dispuesto a comprar a ese sobreprecio. El sello para ser útil debe encontrar compradores dispuestos a pagar este plus. Con ello, aunque sea con motivaciones loables, se situa en una lógica comercial ajena y contradictoria a una entidad de certificación. Esta debería ser imparcial, no tener intereses comerciales y poder certificar a todo el mundo que lo desease siempre y cuando cumpla la normativa que dice certificar. Aunque bien es cierto que el sello no vende directamente su preocupación constante es como aumentar las ventas actuando con criterios de marca comercial y no con criterios de certificación.

El efecto negativo más inmediato y palpable de un sello que, al garantizar unas ventas a un precio  solo puede certificar en la medida que incremente sus ventas, es que hoy excluye a la mayoría de productores que querrían ser certificados. Y los excluye aunque sean organizaciones que tendrían una práctica acorde con los planteamientos del comercio justo. Los excluye simplemente porque es incapaz de garantizar unas ventas a sus productos. Si fuese una comercializadora todo el mundo entendería que no comprase más de lo que puede vender. Pero al presentarse como  una certificadora que certifica los “estándares internacionales del comercio justo” está perjudicando gravemente a productores del sur que no puede certificar y falseando la realidad a los consumidores del norte que pueden pensar que quien no esta certificado será porque no cumple alguno de dichos “estándares internacionales”, cuando en realidad el motivo es que FLO no es capaz de vender sus productos al sobreprecio al que condiciona su certificación.


¿Pueden existir  precios mundiales que sean justos?

No inventamos nada cuando decimos, al igual que las organizaciones campesinas e indígenas agrupadas en Vía Campesina, que los precios mundiales de los productos agrícolas nada tienen que ver  con los costes reales de los campesinos
- Nunca puede ser lo mismo el coste monetario de un café de sombra que el de un café de llano cultivado en grandes extensiones.
- No  es el mismo valor social y económico de un euro en Vallecas que en una comunidad amazónica.
- Los costes de producción se calculan en base al capital existente  y su coste y al capital humano disponible y su coste. Los costes del transporte no son comparables entre una pequeña cooperativa que no tiene ni camión ni carreteras transitables todo el año, que está alejada de un puerto y que vende a una organización que se las ve y desea para llenar un contenedor y el de un gran exportador con camiones propios y que envía regularmente contenedores a diversas partes del mundo.

El termino  comercio justo no tiene nada que ver con el contrato propuesto a los productores por sellos como Max Haveler o FLO. En realidad  el llamado “precio justo” consiste  simplemente en pagar  un plus por encima  del precio que haya en el mercado mundial. Si el precio mundial nada tiene que ver con remunerar dignamente a los productores el añadirle un sobreprecio tampoco garantiza  condiciones de vida dignas. El precio así construido es, simplemente, lo que pueden aceptar pagar de más los consumidores.  El llamado precio justo es un mito

La polémica de los sellos de comercio Justo
La visión del comercio justo centrada exclusivamente en las condiciones de los  productores del sur  desprecia el trabajo de los otros actores económicos que intervienen en la cadena comercial: transportistas, transformadores, importadores, exportadores, poderes públicos, organizaciones sindicales, distribuidores ....
¿No  hay que exigir justicia para todos?, ¿para todos los trabajadores implicados tanto en el norte como en el sur? El viejo paternalismo vuelve a aparecer oscureciendo la lucha por un comercio justo tambien entre los agentes económicos del norte.
¿Podemos aceptar que  empresas de la comida rápida como Mcdonals o Dunki Donuts afirmen  que su café es de Comercio justo ya que esta certificado por FLO?. Creemos que la lucha  por un comercio justo es la lucha por cambiar las injustas estructuras del comercio internacional en donde unas pocas empresas transnacionales  que dominan organismos multilaterales  como el FMI, el BM y la OMC y las políticas agrarias y comerciales de los principales gobiernos (EE.UU. y UE principalmente) están impulsando un modelo agrícola, comercial y de consumo en donde la búsqueda de su  máximo beneficio se hace a costa de  la ruina de millones de agricultores en el sur y en el norte, con practicas comerciales de la peor especie,  con la total  falta de respeto a los derechos laborales y sindicales de sus trabajadores y sobrexplotando la naturaleza.

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