 SUMARIO
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ALGUNAS OPINIONES
Una certificación
con intereses comerciales y que no es universal
El sello tipo FLO al centrarse de forma primodial en pagar un
sobreprecio crea grandes expectativas para los productores del
Sur, pero, por otro lado, es una certificación que solo
tiene sentido si hay alguien dispuesto a comprar a ese sobreprecio.
El sello para ser útil debe encontrar compradores dispuestos
a pagar este plus. Con ello, aunque sea con motivaciones loables,
se situa en una lógica comercial ajena y contradictoria
a una entidad de certificación. Esta debería ser
imparcial, no tener intereses comerciales y poder certificar a
todo el mundo que lo desease siempre y cuando cumpla la normativa
que dice certificar. Aunque bien es cierto que el sello no vende
directamente su preocupación constante es como aumentar
las ventas actuando con criterios de marca comercial y no con
criterios de certificación.
El efecto negativo más
inmediato y palpable de un sello que, al garantizar unas ventas
a un precio solo puede certificar en la medida que incremente
sus ventas, es que hoy excluye a la mayoría de productores
que querrían ser certificados. Y los excluye aunque sean
organizaciones que tendrían una práctica acorde
con los planteamientos del comercio justo. Los excluye simplemente
porque es incapaz de garantizar unas ventas a sus productos. Si
fuese una comercializadora todo el mundo entendería que
no comprase más de lo que puede vender. Pero al presentarse
como una certificadora que certifica los “estándares
internacionales del comercio justo” está perjudicando gravemente
a productores del sur que no puede certificar y falseando la realidad
a los consumidores del norte que pueden pensar que quien no esta
certificado será porque no cumple alguno de dichos “estándares
internacionales”, cuando en realidad el motivo es que FLO no es
capaz de vender sus productos al sobreprecio al que condiciona
su certificación.
¿Pueden existir precios mundiales que sean justos?
No inventamos nada cuando decimos, al igual que las organizaciones
campesinas e indígenas agrupadas en Vía Campesina, que
los precios mundiales de los productos agrícolas nada tienen
que ver con los costes reales de los campesinos
- Nunca puede ser lo mismo el coste monetario de un café de
sombra que el de un café de llano cultivado en grandes extensiones.
- No es el mismo valor social y económico de un euro
en Vallecas que en una comunidad amazónica.
- Los costes de producción se calculan en base al capital existente
y su coste y al capital humano disponible y su coste. Los costes del
transporte no son comparables entre una pequeña cooperativa
que no tiene ni camión ni carreteras transitables todo el año,
que está alejada de un puerto y que vende a una organización
que se las ve y desea para llenar un contenedor y el de un gran exportador
con camiones propios y que envía regularmente contenedores
a diversas partes del mundo.
El termino comercio justo no tiene nada
que ver con el contrato propuesto a los productores por sellos como
Max Haveler o FLO. En realidad el llamado “precio justo” consiste
simplemente en pagar un plus por encima del precio que
haya en el mercado mundial. Si el precio mundial nada tiene que ver
con remunerar dignamente a los productores el añadirle un sobreprecio
tampoco garantiza condiciones de vida dignas. El precio así
construido es, simplemente, lo que pueden aceptar pagar de más
los consumidores. El llamado precio justo es un mito
La polémica de
los sellos de comercio Justo
La visión del comercio justo centrada exclusivamente en
las condiciones de los productores del sur desprecia
el trabajo de los otros actores económicos que intervienen
en la cadena comercial: transportistas, transformadores, importadores,
exportadores, poderes públicos, organizaciones sindicales,
distribuidores ....
¿No hay que exigir justicia para todos?, ¿para
todos los trabajadores implicados tanto en el norte como en el
sur? El viejo paternalismo vuelve a aparecer oscureciendo la lucha
por un comercio justo tambien entre los agentes económicos
del norte.
¿Podemos aceptar que empresas de la comida rápida
como Mcdonals o Dunki Donuts afirmen que su café
es de Comercio justo ya que esta certificado por FLO?. Creemos
que la lucha por un comercio justo es la lucha por cambiar
las injustas estructuras del comercio internacional en donde unas
pocas empresas transnacionales que dominan organismos multilaterales
como el FMI, el BM y la OMC y las políticas agrarias y
comerciales de los principales gobiernos (EE.UU. y UE principalmente)
están impulsando un modelo agrícola, comercial y
de consumo en donde la búsqueda de su máximo
beneficio se hace a costa de la ruina de millones de agricultores
en el sur y en el norte, con practicas comerciales de la peor
especie, con la total falta de respeto a los derechos
laborales y sindicales de sus trabajadores y sobrexplotando la
naturaleza.
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