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DOSSIER
COMERCIO JUSTO
enero 2004 SODePAZ Red de Consumo Solidario |
Café: Una crisis que dura 15 años
15 años de crisis |
El consumo de café
en los países ricos ha alcanzado su techo y tiende a disminuir,
la producción mundial es superior a la demanda existente,
los precios para los consumidores finales se mantienen y no es
posible bajar los costes de producción, estando en estos
momentos el precio de compra en origen por debajo del precio de
cultivarlo (producir una libra cuesta 80 céntimos de euros,
cuando se cotiza a 60 céntimos), por lo menos en las regiones
de cultivo en altura, cuya calidad es más apreciada.
El problema de la crisis se debe a un exceso de oferta.
Es evidente por tanto que la solución a la crisis del café debe tener en cuenta diversos factores como limitar la producción, incentivar el cambio de utilidad en las tierras dedicadas a su cultivo, conseguir una bajada de precios al consumidor final que pueda incidir en el aumento de la demanda, diversificar los tipos de café comercializados (ecológico, cafés de degustación,...), precios de garantía, intervención de las administraciones y la apertura de nuevo mercados en los países del Sur y la Europa del Este. La salida de la crisis desborda
la actitud de los productores o de los consumidores, siendo necesario
arbitrar mecanismos de intervención político y administrativa
que pueda regular el sector con un beneficio mutuo. La solución
a la crisis debe ser una solución política que integre
a las administraciones de los países productores, de los
importadores, a los propios productores, a las empresas y a los
consumidores. La actuación política para la solución de la crisis del café debe tener por objetivo preservar y desarrollar las nuevas funciones que se otorgan a la actividad agraria, tales como producir alimentos de calidad a un precio razonable, conservar el medio y articular el territorio en condiciones dignas de vida y de trabajo. La única solución es restablecer un sistema de cuotas y estos cupos se deberían establecer teniendo en cuenta minimizar el impacto social y ecológico. Es necesario que en los países productores el sector cafetalero cree riqueza en el nivel local y ayude a consolidar un sector agroalimentario importante. Eliminación de los
cafés de baja calidad y diversificación de la producción
En este sentido también
viene actuando Vietnam desde hace varios años, país
que está disminuyendo la producción de cafés
de baja calidad y bajando su exportación en un 30% en los
últimos cuatro años. Producir para los mercados
locales Por su parte, se estima que el consumo interior de todos los países productores ha aumentado de unos 20,5 millones de sacos en 1990/91 a unos 27,1 millones de sacos en 2002. El consumo interior en los países productores de Asia ofrece, en general, posibilidades considerables de crecimiento. Durante el año, los países productores miembros de la Organización internacional de Café (OIC) consumieron un total de 27,1 millones de sacos, de los cuáles Brasil consumió el 49,7%; Etiopía el 7%, Indonesia el 6%; Colombia el 5% y México el 5.5%. En el caso de Brasil, el total del consumo para el mercado interno en 2002 fue de 13,5 millones de sacos, incluyendo más de 500.000 sacos de café soluble, frente a 12,7 millones en 1999. Aunque Indonesia y México
son grandes productores de café, su consumo per cápita
es relativamente pequeño. En Indonesia el consumo anual
se estima en 629 gramos por habitante y año y en México
en 870 gramos. Sin embargo, el consumo total de café está
teniendo unos crecimientos del 30% en los últimos cuatro
años. Incentivar el consumo de la
población de los países productores podría
ser una medida de política cafetalera adecuada dentro del
contexto de la crisis mundial que se vive, sobre todo si es acompañada
de un plan que esté dirigido a promover el consumo de café
nacional y café de pequeños productores.
Apertura de los mercados
a los cafés manufacturados INICIO |
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