La guerra del ron
Un colombiano atiza la pelea entre las empresas Bacardi y Havana Club al publicar un libro en el cual asegura que la primera manipula la intervención de Estados Unidos en la isla.
SECCIONES : GENTE
¿Quien apagó la luz?, preguntó Hernando Calvo Ospina cuando una mujer le dio una bofetada durante la presentación de uno de sus libros sobre Cuba. Este periodista caleño de 39 años, residente en Europa desde 1986, ha tenido que acostumbrarse a este tipo de agresiones debido a los espinosos temas que investiga. Su nuevo libro, Ron Bacardi: CIA, Cuba y mundialización, que acaba de salir en Francia bajo el sello de la editorial belga EPO, no es la excepción.
Gracias a esta investigación Hernando Calvo se metió en camisa de 11 varas al asegurar que la multinacional
Bacardi, dueña del 50 por ciento del mercado de ron en Estados Unidos y una de las distribuidoras de licores
más grandes del mundo, ha desempeñado un papel importante en el embargo económico que padece Cuba desde hace más de 40 años.
"Bacardi, sin ser una compañía norteamericana —sus oficinas principales se encuentran en Bahamas— maneja las leyes de Estados Unidos en lo que a Cuba se refiere.
Esos lazos ocultos están generando un enfrentamiento no sólo entre Estados Unidos y Cuba sino entre Estados Unidos y la Unión Europea", afirmó el autor en entrevista exclusiva para SEMANA.
En su obra Calvo argumenta que Bacardi ha explotado el buen nombre del ron cubano pese a que la compañía no mantiene nexos con la isla desde antes del triunfo de la revolución, cuando se radicó en las Bahamas para expandir el negocio y obtener mayores beneficios fiscales.
Con la caída de la Unión Soviética y la entrada de inversión europea a Cuba varios productos nacionales comenzaron a ser comercializados en el exterior con gran aceptación. Eso ocurrió con el ron Havana Club, que rápidamente se convirtió en una de las marcas más populares en el Viejo Continente gracias a su asociación con la compañía francesa Pernod-Ricard, que se encargó de la distribución internacional del licor. Calvo sostiene que la repentina competencia en el mercado mundial del ron motivó a Bacardi a tomar la delantera y registrar en Estados Unidos la marca de Havana Club como propia para evitar que el producto original de la isla pudiera entrar al mercado norteamericano en caso de levantarse el embargo.
El hecho de que le retiraran el registro de marca a Havana Club en Estados Unidos y que ahora Bacardi pueda producirlo creó, según dijo Calvo a SEMANA, "un problema sin precedentes en la historia comercial ya que es la primera vez que le quitan la marca a una empresa y otra compañía con otra marca puede producirla. Eso plantea graves riesgos en la globalización de la economía pues ¿qué pasaría si Cuba empieza a vender bebidas bajo el sello de Coca-Cola y a producir hamburguesas McDonald’s?". Pero las denuncias no se limitan a la comercialización de la marca Havana Club. Calvo dice tener documentos que demuestran vínculos de Bacardi con agencias norteamericanas, como la CIA, y de sus planes para asesinar a Fidel Castro y al ‘Che’ Guevara . Desde la perspectiva del colombiano Bacardi es una de las empresas que financia las organizaciones anticastristas, en especial a la Fundación Nacional Cubano-Americana (Fnca), a cuyas filas pertenecen algunos accionistas y miembros directivos de Bacardi.
La participación de la multinacional habría llegado incluso a las salas del Congreso de Estados Unidos, en
donde los abogados de Bacardi habrían prestado asesoría en la elaboración de la ley Helms-Burton, reglamentación vigente desde 1996, que permite al gobierno norteamericano investigar y sancionar a las empresas extranjeras que comercien con propiedades que fueron expropiadas en Cuba después de la revolución. En su libro Calvo asegura que Bacardi apoyó la ley Helms-Burton porque estaba convencida de que las medidas restrictivas terminarían por hundir a Castro y por fin se daría la transformación hacia la democracia y el capitalismo, escenario en el cual la empresa licorera asumiría un papel importante en la transición económica.
El escritor respalda sus hallazgos al afirmar que "la información principal fue extraída de los medios de
información de la CIA, del FBI y de los documentos de la compañía. Fue un trabajo que duró casi dos años porque tuve que verificar varias veces toda la información que tenía en mis manos. Hay que tener mucho cuidado con Bacardi pues una demanda de su parte puede arruinar a cualquier casa editorial". Por más que el periodista ha intentado mantener un bajo perfil su obra ha llegado a manos de grupos de derecha
que le han manifestado su desacuerdo abiertamente mediante persecuciones y amenazas.
En la primera semana de octubre la cruzada en defensa de los intereses de Cuba sufrió un duro revés luego de que la Corte Suprema de Estados Unidos rechazara la apelación interpuesta por Havana Club Holding y
permitiera a Bacardi seguir vendiendo en ese país el ron Havana Club elaborado en Bahamas. Lo anterior demuestra que la batalla entre los rones va para largo y sólo resta esperar que a Hernando Calvo su investigación no se le convierta en un guayabo negro.