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Domingo 23 de julio de 2000
FINANCIAL TIMES
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INTERVENCION A PEDIDO DE LA UNION EUROPEA
La OMC va a decidir en la pelea por el ron
Una joint venture entre Cuba y Pernod Ricard comercializa en el mundo el ron Havana Club. Y Bacardi usa la misma marca en EE.UU.
PASCAL FLETCHER

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ESPIRITUOSA. El dueño original de la marca fue expropiado después de 1959.
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El puerto de Cárdenas, en la costa norte de Cuba, saltó a la fama este año por ser la residencia del pequeño Elián González, el náufrago más famoso del mundo desde Robinson Crusoe.
Pero Cárdenas también es la cuna de otro objeto de disputa entre Cuba y los Estados Unidos.
Esta vez, la manzana de la discordia no es un niño sino un ron, o, mejor aun, una famosa marca de ron: Havana Club. El nombre Havana Club es objeto de una agria guerra de marcas registradas entre dos gigantescas productoras de bebidas: la estadounidense Bacardi y la francesa Pernod Ricard.
El conflicto acaba de saltar de escala: la Unión Europea pidió a la Organización Mundial de Comercio un panel para que investigue la ley estadounidense de marcas, clave para el altercado entre Bacardi y Pernod Ricard: la Sección 211 de una ley ómnibus de 1998.
Fundadores españoles
Entre 1934 y el triunfo de la revolución cubana, Havana Club, actualmente vendido por Cuba en el mundo como su ron de exportación emblemático en asociación con Pernod Ricard, era producido en Cárdenas por la familia de don José Arechabala, un industrial hispanovasco que estableció su destilería allí en 1878.
La industria de Arechabala dominó Cárdenas durante más de un siglo pero fue nacionalizada por el gobierno revolucionario después de 1959. Los miembros de la familia Arechabala marcharon al exilio.
Viejas fotografías de los 50 muestran un enorme complejo industrial que abarcaba una refinería de azúcar, destilería de ron, fábrica de dulces, depósitos y un puerto privado.
"Era la industria del pueblo, una de las más poderosas de Cuba", recuerda Juan Parquet, de 90 años, quien trabajó como jefe de cajeros para la familia Arechabala y aun vive en Cárdenas.
Pero al imperio Arechabala en Cárdenas hoy se lo ve más que desolado, aniquilado por el tiempo y la historia.
La refinería de azúcar de Arechabala, rebautizada José Antonio Echeverría en homenaje a un héroe estudiantil de la Revolución, todavía sigue en actividad, aunque es una pálida reliquia de lo que fue. Los depósitos de Arechabala y las instalaciones del puerto están en completo abandono. Vacas y cabras vagabundean frente a las fachadas derruidas y llenas de basura de los edificios comerciales, que apenas conservan trazas del pasado esplendor. "Todo solía estar reluciente", recuerda con nostalgia Juan Parquet.
El nombre Arechabala no ha sido borrado del todo. Placas anteriores a 1959, en un monumento que conmemora la primera vez que se alzó la bandera nacional de Cuba en rebelión contra España, rinden tributo a la familia en su calidad de benefactora eminente de Cárdenas. Tras la revolución, la producción y exportación de la marca Havana Club quedó a cargo de una fábrica estatal y se trasladó a otro pueblo de la costa norte, Santa Cruz del Norte.
Cuba formó una joint venture con Pernod Ricard para comercializar el ron en 1993, lo cual aumentó significativamente las ventas del ron cubano Havana Club, aunque no en el mercado estadounidense, donde el embargo impuesto por los EE.UU. bloquea las ventas cubanas.
El archirrival Bacardi, la familia productora de ron más famosa de Cuba, que también se exilió luego de la revolución de 1959, compró en los 90 los derechos de la marca registrada Havana Club a los descendientes de los Arechabala. Registraron la marca Havana Club en los EE.UU. en 1994 y comenzaron a distribuir la bebida, producida fuera de Cuba.
Cuba y Pernod Ricard, que tienen los derechos mundiales de la marca fuera de los EE.UU., acusan a Bacardi de "robar" el nombre e iniciaron acciones legales. Pero la Justicia de EE.UU. rechazó hasta ahora esas demandas, basándose en una ley del Congreso de 1998, según la cual las marcas vinculadas con activos confiscados tras la revolución cubana de 1959 no podían ser registrados sin autorización de los propietarios originales, en este caso, la familia Arechabala, ahora aliada con Bacardi.
La joint venture con Pernod creció un 25% por año desde que empezó a vender en el mundo el Havana Club cubano en 1994. Y dice que los Arechabala no hicieron nada por mantener la marca. Tampoco la reinscribieron en el registro estadounidense cuando expiró en los años 70.
El ex empleado Parquet no tiene dudas sobre quién inventó el nombre: "Fue Arechabala. Quien diga que fue Bacardi o que fue en Santa Cruz, miente", sostiene, mientras evoca a viejos destiladores cubanos que aseguraban que las fuentes de agua pura de Cárdenas eran particularmente aptas para hacer un buen ron.
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