| DESCORTESIA DE UNA CORTE
SUPREMA De cómo la máxima instancia judicial de los Estados Unidos cerró sus puertas a
la empresa francesa Pernod Ricard y reiteró su posición de apañar a Bacardí, probado
violador de la ley de protección de marcas registradas
FELIX LOPEZ
Granma 6 de octubre del
2000.
Los mafiosos de
Miami han vuelto a trasnochar esta semana. Lo hacen desde hace cuatro décadas..., siempre
que de dañar a Cuba se trate.
No les interesa si
la "victoria" es pírrica o amañada en las cortes. Pero celebran. Se embriagan.
Solo así se sienten ganadores.
Y al día siguiente
de la fiesta, anuncian el ¿éxito? en la parte más visible de su diario oficial. El
pasado martes fue la última vez que repitieron el ritual. "Bacardí gana batalla por
Havana Club", pregonó El Nuevo Herald, unas horas después de que la Corte Suprema
de los Estados Unidos rechazara ("sin comentarios") la apelación de la empresa
francesa de bebidas Pernod Ricard, que mercadea el legítimo Havana Club en 183 países.
Nuestro socio
comercial colofón de una disputa trasatlántica que alcanza los tres años-
presentó su apelación ante la máxima instancia judicial norteamericana invocando que
Bacardí viola la ley de protección de marcas registradas, y en respuesta a la decisión
de un tribunal de Nueva York que, en febrero pasado, confirmó al pirata "su
derecho" a utilizar la marca en los Estados Unidos.
Les recuerdo que fue
el martillazo de aquella jueza lo que legalizó el robo.
Ahora ha sido la
Corte Suprema la que ha puesto el portazo ¿final? en la cara de Pernod Ricard. Una
descortesía que saca a flote (más de lo mismo) las implicaciones extraterritoriales de
un criminal bloqueo y de leyes anticubanas como la Helms-Burton, que afecta a compañías
europeas y sus negocios con la Isla.
En este caso, los
abogados de Havana Club Holding sostienen que la empresa francesa tiene intenciones, una
vez levantado el bloqueo, de vender esta marca en los Estados Unidos, lo que se
imposibilitaría debido a que ya existe bajo "propiedad" de Bacardí-Martini,
productora del ron apócrifo en Bahamas.
El desleal y burdo
desenlace era el esperado. Pero lo que resulta realmente asombroso son los ecos que ha
traído la decisión de la Corte Suprema. El mencionado artículo de El Herald recoge
también las opiniones de un catedrático de la Universidad Internacional de la Florida
convocando a nuevos ladrones: "Este caso, dice, abrirá muy estrechamente las puertas
por las cuales se podrían colar otras reclamaciones de cubanoamericanos".
Un nuevo sueño. El
nacimiento de un plan para expandir las agresiones económicas contra Cuba al escenario
judicial norteamericano. Allí donde continúan abriéndose, no se equivoca el
catedrático, nuevas puertas..., pero a la impunidad, el dinero y las influencias de un
grupo mafioso. Nada podría sorprendernos. Como tampoco podría asombrarles a ellos que
por cada marca robada o publicidad engañosa estarán recibiendo (desde esta orilla) una
respuesta cada vez más aleccionadora.
Tampoco nuestros
socios comerciales, digo más: nuestros amigos, se quedarán cruzados de brazos. Lo
demuestra una declaración llegada en las primeras horas de este miércoles a la
redacción de Granma. En ella, la empresa francesa Pernod Ricard asegura que "la
inactividad de la Corte Suprema de los Estados Unidos subraya la necesidad de rechazar la
Sección 211".
En opinión de Mark
Orr, vicepresidente de Pernod Ricard para los asuntos de Norteamérica, ha sido este
engendro legislativo, introducido de contrabando en el Congreso norteamericano, "el
que efectivamente ha impedido a las cortes estadounidenses para decidir nuestro caso
meritoriamente... Se requiere de un temprano rechazo a la Sección 211, para asegurar que
la protección sobre la propiedad intelectual (internacionalmente acordada) se implante en
los Estados Unidos y en el mundo".
En referencia al
Panel establecido la pasada semana por la Organización Mundial de Comercio, a solicitud
de la Unión Europea, Mark Orr dijo sentirse optimista de que este organismo falle contra
la Sección 211, a la que calificó de "punto negro" para un país que está
violando sus obligaciones con el comercio internacional.
Este Panel de la OMC
deliberará durante los meses siguientes, pero la decisión inicial no se producirá hasta
la primavera del año 2001. Mientras tanto crecerá la infamia. Bacardí seguirá
engañando al consumidor norteamericano con la venta de un ron Havana Club que nunca
tendrá la calidad y el prestigio mundial del que se fabrica en Cuba. Para los ladrones,
la fiesta puede durar un tiempo más, pero corren el riesgo de levantarse cualquier
mañana, resaca incluida, bajo los efectos de un inusual dolor de cabeza. |