Cumbres Euromediterráneas: Del Proceso de Barcelona al Plan de Acción de Valencia
 

 Andres Piqueras Infante
(SODEPAU PV)
Profesor de Sociología de la Universidad Jaume I de Castellón

 Una de las cuestiones que más llaman la atención en estos tiempos de capitalismo globalizado es cómo se incrementan las distancias entre lo que se dice (supraestructura declarativa) y lo que se hace (realidad de los hechos cotidianos). La Unión Europea (UE), debido a que se ve forzada a exhibir un discurso "políticamente correcto" dada la pujanza histórica de sus
fuerzas sociales, va probablemente a la cabeza mundial de tal disparidad en el presente. Sus declaraciones siempre son ampulosas, rimbombantes y a veces hasta poéticas. Sus hechos, sin embargo, son cada vez más sórdidos y a menudo
vergonzantes.

Un buen ejemplo ilustrativo de todo esto lo ofrecen las diferentes Cumbres ministeriales, como la Euromediterránea que se acaba de celebrar en Valencia. Más allá de las palabras ampulosas, más allá de su aprovechamiento para la campaña política interna de Zaplana y Aznar ante la vaciedad de los resultados externos, o de las felicitaciones de la prensa sobre su relativo éxito, convendría repasar, aunque sea brevemente, los hechos reales.

Las Cumbres Euromediterráneas se celebran por primera vez en 1995, en Barcelona, y establecen lo que se conocería como Asociación Euromediterránea (AE). Tenía ésta los objetivos declarados de: a) Crear un área de "paz y estabilidad"; b) Crear un área de "estabilidad compartida"; c) Fomentar la "comprensión mutua".

Para cada uno de esos objetivos se propusieron otras tantas líneas de acción: a) diálogos políticos y de seguridad; b) establecimiento de una zona de libre comercio euromediterránea (ZLCE) y la destinación de recursos financieros desde
la UE para el desarrollo del Sur y Este del Mediterráneo, concretados en los denominados fondos MEDA; c) potenciación de la dimensión social, cultural y humana de la AE.

A 7 años de estos objetivos y acciones propuestas, la declaración de "paz y estabilidad" ha dado origen en realidad a la construcción del "enemigo del Sur" y a las "fuerzas de intervención rápida" de la OTAN (unos 25.000 efectivos), para defender ese flanco. Además se ha reactivado la UEO, mediante la creación de la Eurofor, con dos cuerpos de ejército: uno para
el centro de Europa y otro para el Sur ("Euroejército del Sur"), compuesto este último por 12.000 tropas aerotransportadas, de Italia, España y Francia.

En cuanto al objetivo sociocultural y humano, todo apunta a que su mejor expresión está sintetizada en las "leyes de extranjería" dictadas en los países de la UE. De su articulado se desprende la consideración y tratamiento de las poblaciones del Sur y Este del Mediterráneo como fuerza de trabajo extrabarata. A partir de ello, se emprende la dedicación de esfuerzos
jurídicos y socializadores por garantizar su "extranjerización" de cara a las poblaciones locales. Se difunde el fobotipo del inmigrante de la ribera Sur, como inasimilable e incompatible con "nuestra cultura y democracia", sosteniendo un diferencialismo cultural (cuño del nuevo racismo), que viene muy a propósito para la marginación y guetización de aquella
fuerza de trabajo.

Por eso mismo, los Estados ribereños tapón (Marruecos, Túnez, Turquía, Egipto), tienen el permiso de la UE para controlar y reprimir impunemente el descontento social de sus poblaciones, vigilando sus flujos migratorios. Mientras que en Argelia se viene perpetrando una masacre civil con el visto bueno de la UE, que sostiene al gobierno militar golpista.

Debe ser por esto mismo que los ministros y demás personalidades de la Cumbre de Valencia, se felicitaban estos días de haber llegado a un acuerdo de tratamiento común del "terrorismo" (lo que se traduce las más de las veces por una mutua manga ancha contra las propias poblaciones, o incluso contra otros pueblos, como es el caso del kurdo y el saharaui).

Pero en realidad, de aquellos grandiosos objetivos del 95, al que se ha dado un contenido tangible es al único que tenía los plazos y compromisos cuantificados: la zona de libre comercio euromediterránea (ZLCE). Esto es, se lleva a cabo el desmantelamiento de aranceles para la consecución de la ZLCE, acompañando esto con la dotación de fondos MEDA. La ZLCE se desarrolla a partir de la más estricta política económica liberal, con sus Programas de Ajuste Estructural (PAE). De hecho el 15% de los fondos MEDA están destinados a financiar los presupuestos estatales en apoyo de la puesta en práctica de los PAE, mientras que otro 30% de los mismos se dirigen a "crear un entorno favorable para el desarrollo del sector privado" (sic). En definitiva, se pone manos a la obra para completar un perfecto programa ortodoxo (fundamentalista) de ajuste, liberalización y privatización.

Las consecuencias son las mismas que en todo el resto del planeta (pueden ser recitadas de memoria tras la aplicación de un PAE):
 

a.. Refuerzo de los vínculos de dependencia esterotípicos Norte/Sur, expresada en el intercambio de materias primas y productos manufacturados con poco valor añadido, a cambio de productos industriales y bienes de equipo que incorporan
alta tecnología; así como en la dependencia financiera, que se manifiesta tanto en la solicitud de créditos como en la de "ayuda al desarrollo".
b.. Dejación del papel social de los Estados, que se retraen en su función de cubrir las necesidades de su población y de asumir la garantía de los servicios básicos, dando absoluta prioridad a la reducción del déficit público para garantizar el pago de la deuda externa.
c.. Destrucción del empleo (primero fue en el sector público, a tenor de los puntos anteriores, y ahora en el privado, con la apertura a la competencia europea).
d.. Creciente dualización de la sociedad, entre unas exiguas élites europeizadas y una mayoría de la población al margen de cualquiera de los atributos de la ciudadanía. Empobrecimiento que tiene especial incidencia en las mujeres (sobre las que recae la mayor parte de los costos humanos) y también sobre la juventud en general (que se ve privada de cualquier tipo de porvenir).
e.. Consiguientes presiones migratorias.
f.. Descontento con, y deslegitimación de la "democracia formal" y del "modelo occidental" de sociedad.
g.. Recurrente estallido de revueltas populares.
h.. Vuelta a valores islámicos del pasado (cerramientos "fundamentalistas").

Todos estos puntos tienen su correlato en el aumento de las relaciones desiguales entre las dos riberas. A partir de las políticas ultraliberales puestas en práctica por la UE ha tenido lugar una drástica reducción de los recursos al alcance de las poblaciones de la ribera Sur y Este del Mediterráneo y un considerable aumento de la pobreza de las mismas (31% de la población por
debajo del umbral de la pobreza en Marruecos, 20% en Argelia, 17% en Túnez, por ejemplo).

Por si fuera poco, esos países son especialmente vulnerables a la eliminación de aranceles para la entrada "libre" de productos europeos, pues suponen una parte importantísima de sus ingresos fiscales (entre el 13% de Egipto y más del 25% de Túnez). Además hasta un 60% de su producción industrial puede verse amenazada por la apertura de sus mercados.

El Plan de Acción de Valencia, establecido los días 22 y 23 de abril, parece haber suscitado toda una serie de parabienes por haber revitalizado el Proceso de Barcelona. No podía ser de otra forma, dado que se pone fecha para la concreción de la zona de librecambio euromediterránea para el 2010, y lo que es más grave, se proclama sin disimulos la total liberalización de los servicios (esto es, de su privatización a favor de las transnacionales, siguiendo las órdenes de la OMC, que así lo decidió en su última reunión de Qatar, el pasado otoño).

Eso sí, todo ello adornado con la más exquisita retórica "made in" UE: "cooperación política para reforzar el diálogo" o también
"programas de acción para el diálogo", "especial atención a los derechos humanos", "cooperación descentralizada", etc. En fin,
todo ese tipo de declaraciones "políticamente correctas" que a la postre no se traducen en nada. Mientras la desigualdad, la miseria y hay que decir también cada vez más, la barbarie, aumentan día a día.

Y si no, miremos hacia Palestina. Mientras que Piqué y Solana son echados sin contemplaciones en su visita previa a un Estado que perpetra sistemáticamente crímenes de guerra (por los que en otros casos ya hace tiempo que estarían pidiendo u ordenando bombardeos de la OTAN), se contentan aquí con asentir a la impunidad que Estados Unidos ha concedido a Israel para perpetrar masacres (que poco a poco van conformando un genocidio), al tiempo que siguen haciendo declaraciones de pesar y llamamientos a la reconciliación (¡!).

Sin embargo, en esta ocasión la retórica de la Cumbre Euromediterránea ha tenido una contrapartida social en el Foro Civil de Valencia. Los Foros Civiles se propusieron como una iniciativa institucional para simular y en su caso encauzar la participación social y popular, con vistas a conseguir una legitimidad y refrendo social a las políticas ultraliberales europeas en relación con el resto de países mediterráneos. Sin embargo, en su edición de Valencia, el Foro Civil ha estado participado en buena medida por organizaciones sociales y movimientos alternativos de ambas riberas mediterráneas (como el propio Movimiento de Resistencia Global, MRG, de Valencia). De forma que el Foro ha declarado sin paliativos como derecho básico de los palestinos "el derecho a resistirse a la ocupación ilegal por todos los medios posibles tal y como se especifica en las resoluciones al respecto de la ONU".

El Foro Civil de Valencia, sobre todo en algunos ejes como el de Otras Relaciones Euromediterráneas son posibles, ha sentado un precedente importantísimo al romper con el Proceso de Barcelona y denunciar a la propia Asociación Euromediterránea (AE) por impedir el desarrollo de los países del Sur y Este del Mediterráneo y acentuar su dependencia, por realizarse a costa de las necesidades básicas de sus poblaciones, por estar al margen de la universalización de los Derechos Humanos y de la construcción universal de la ciudadanía. El Foro Civil ha exigido la realiza ción de un balance independiente
y objetivo (esto es, una especie de auditoría) de las consecuencias económicas, sociales, militares y culturales de la AE desde su puesta en marcha en 1995. Y ha demandado la sustitución de la misma por otras relaciones euromediterráneas basadas en una concepción de la economía y de la política ajena al fundamentalismo liberal, según numerosas propuestas alternativas que pueden encontrarse en la página webb del Foro: fcevalencia2002.org

Amén de todo ello, la contestación a la Cumbre Euromediterránea ha convocado en Valencia manifestaciones como no se conocían desde el fin del franquismo y principios del juancarlismo (quienes no secundaron su convocatoria tendrán que empezar a preguntarse dónde se ubican y a hacerse cuentas sobre su rédito político). Las primeras grandes concentraciones "antiglobalización" en las que no se produce ningún incidente negativo ni detención alguna, a pesar de la provocación policial constante, que en todo momento, incumpliendo los compromisos previos, ha manifestado una desproporcionada presencia, con exhibición de gran cantidad de armamento e incluso acompañamiento de perros de presa de los considerados peligrosos en la UE.

Quizás los mandatarios de un lado y otro del Mediterráneo hayan podido, después de todo, aprender algo de su estancia en Valencia. Ahora saben que sus acuerdos son vigilados de cerca y que sus respectivas poblaciones comienzan a unirse en
el rechazo a los mismos.