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Haití

Dossier Haiti

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Un aniversario en medio del dolor
Wooldy Edson Louidor
Servicio Jesuita a Refugiados Latinoamérica y el Caribe (SJR LAC)

Programa en audio de la  "Voz de los Movimientos", con los siguientes contenidos:
- Testimonio de Dudu Pierre, Dirigente Movimiento Campesino Papaye - Haití
- Camille Chalmers Camille Chalmers, director ejecutivo de la organización haitiana PAPDA e integrante de Jubileo Sur denuncia esta situación.

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La cruzada de los evangélicos

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El pastor Graham, cercano a Bush,  ha convertido a 150.000 haitianos en sólo un año

DANIEL LOZANO ENVIADO ESPECIAL A PUERTO PRÍNCIPE  (Público)

El predicador es cercano a Bush y ha visitado Haití junto con Sarah Palin

"En Haití hay muchos pecadores que violan la ley de Dios. Pero Dios ama a Haití". Hay amores que matan. Y dioses muy peligrosos. Las soflamas ultraderechistas del famoso líder evangélico estadounidense Franklin Graham resonaron el domingo en el estadio Sylvio Cator de Puerto Príncipe ante 20.000 haitianos entregados a su credo.

La ceremonia, con todos los aditamentos de estas celebraciones, incluyó el bautismo de Gazman Couleur, popular cantante local, al que algunos denominan el "Michael Jackson haitiano".

Graham, destacado dirigente de la ultraderecha religiosa estadounidense, ha emprendido una "cruzada de evangelización" en el país caribeño, en un intento de aprovecharse del infierno en el que viven millones de haitianos. En un sólo año ya ha logrado "evangelizar" a 150.000 personas. Y las que faltan...

El pedigrí de Graham contiene el más puro ADN de la ultraderecha norteamericana: mantiene lazos muy estrechos con la familia Bush y también con el Tea Party. De hecho, en una anterior visita a Haití acudió acompañado de la propia Sarah Palin, ex gobernadora de Alaska y líder de la facción ultra de los republicanos.


Además, Franklin Graham es hijo del que fuera conocido como el predicador con más seguidores del mundo (210 millones). Pero Billy Graham pasará a la Historia como el deslenguado capellán de Nixon: en las famosas grabaciones del Watergate sugirió al ex presidente la posibilidad de utilizar bombas atómicas contra Vietnam. Su hijo ha continuado con éxito el negocio familiar, surgido entre bautistas sureños, cuya pretensión era echar a los negros de las iglesias. Pero negocios son negocios: en Haití no importa la raza de los nuevos seguidores.

Las palabras de Graham han intentado en los últimos tiempos anestesiar la rebeldía de los haitianos, hartos de la corrupción de sus políticos. Los líderes religiosos locales que le acompañan en la citada cruzada se mostraron contrarios a las movilizaciones callejeras que siguieron al fraude electoral. Algunos de ellos han apoyado a la líder conservadora, Mirlande Manigat.

"Jesús está vivo. Él está hoy en Puerto Príncipe. Él está hoy en este estadio". Graham encandiló a su público a ritmo de gospel, mientras medio centenar de elegidos se convertían a la religión del reverendo. Entre todos ellos destacaba Gazman Couleur, otro cantante en el país de los cantantes. Como Martelly, que quiere ser presidente. O como el rapero Wycleaf Jean, que acaba de sacar al mercado una canción dedicada al terremoto. Jean negoció durante semanas su incorporación a alguna de las candidaturas opositoras. Y todavía deshoja la margarita. Lo anunciará más adelante en su twitter. Ganará quién más le ofrezca.

 

Haití: Sombrío panorama social

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Gotson Pierre.-  Periodista haitiano, es integrante de la red alternativa de información AlterPresse.

ALAI AMLATINA, 10/01/2011.-  El panorama social se ha ensombrecido durante los últimos meses en Haití donde los efectos del terremoto devastador del 12 de enero de 2010 se conjugan con debilidades recurrentes en materia de servicios sociales de base y la ausencia de una política adecuada para enfrentar la situación.
La exclusión se ha incrementado con las dificultades de acceso sobre todo a los servicios de salud, a la vivienda, a la educación, al trabajo y a la alimentación, sea como consecuencia directa del terremoto, sea a causa de deficiencias del sistema vigente.

Una desgracia más

La epidemia de cólera que se desató en el país a mediados de octubre ha develado la negligencia de las colectividades políticas que sucesivamente han detentado las riendas del poder durante varias décadas.  La enfermedad, aparecida en la Meseta Central (al este), se propagó rápidamente en los 10 departamentos con un saldo, según las cifras oficiales de mediados de diciembre, de más de 2500 muertos y aproximadamente 115.000 personas contaminadas.

Una polémica persiste sobre el origen de la enfermedad, pero el pueblo inculpa al contingente nepalés de la Misión de las Naciones Unidas para la Estabilización de Haití (MINUSTAH).  Los militares de Nepal, país que ha tenido brotes de cólera, son sospechosos de haber vertido materias fecales en un río que atraviesa la región donde aparecieron los primeros casos.  Más allá de las responsabilidades a establecer en esta cuestión fundamental, lo que salta a los ojos es el abandono que afecta a la mayor parte de la población, que vive en una insalubridad total, sin acceso al agua potable ni a letrinas.

Operaciones de urgencia han sido emprendidas para la distribución de agua, cloro, medicamentos y bolsas para restos humanos en varias regiones.  Entre tanto, se han iniciado precipitadamente campañas de sensibilización de la población con respeto a los principios de higiene.  En muy poco tiempo, las autoridades locales fueron completamente rebasadas.  Diversas estructuras de ONGs o de la cooperación internacional se apresuraron a extender sus servicios de urgencia en las regiones más afectadas, cuando se teme que los casos de infección podrían alcanzar los 400.000 en los próximos meses.

Varios factores agravantes de esta situación seguramente no podrán resolverse a corto plazo, sobre todo en cuanto a las necesidades en agua potable, saneamiento e higiene.  Las estimaciones disponibles registran que sólo un 41 % de los 10 millones de haitianos tienen acceso a letrinas en su residencia y 51 % al agua potable.  En las zonas rurales desprovistas de infraestructuras colectivas, menos del 5 % de la población se beneficia de servicios de saneamiento.

En las regiones apartadas de las ciudades, como en las barriadas de la capital y de las grandes aglomeraciones, muchas personas han muerto sin haber podido llegar a un puesto de salud.  La situación ha alcanzado tales proporciones en regiones como la Grande Anse (sur-oeste) o la Meseta Central, que sectores de la población llegan a vincular el cólera a la hechicería.  Una veintena de personas acusadas de sembrar una "pólvora mágica" de cólera fueron linchadas.

Elites despreocupadas

La propagación del cólera no puede de ninguna manera ser vista como una consecuencia del terremoto, que suscitó temores de estallido de olas de epidemias en las regiones directamente afectadas, donde la promiscuidad se ha incrementado.  1,5 millones de personas se han refugiado bajo las tiendas de campaña en 1300 campos improvisados al día siguiente del terremoto.  La mayoría de ellas permanecen sin ninguna esperanza de acceder a una vivienda a mediano plazo.

Esta realidad prácticamente tomó por sorpresa a las élites haitianas, siendo que, desde hace mucho tiempo, ninguna política de alojamiento ha sido implementada, dejando librado el sector de la construcción a la anarquía.  El resultado: 81% del espacio construido en el país antes el sismo del 12 de enero de 2010, consistía en estructuras frágiles erigidas fuera de las normas, mientras que con el éxodo rural la presión se ha incrementado en las ciudades.  72% de los habitantes de la capital ha llegado a Puerto Príncipe a partir 1995, indican los expertos, que subrayan que más de las tres cuartas partes de los 2 millones de habitantes de la capital están sin-techo.

Según el primer ministro Bellerive, hace falta 5 mil millones de dólares para ofrecer a todos estos siniestrados un mejor abrigo que las tiendas o los toldos.  Pero, lo que desean los sin-techo, es más bien un plan de realojamiento, que aún no existe.  Entre la irresponsabilidad estatal y las amenazas de expulsión que afectan a un 17% de los campos, centenares de sin-techo se han manifestado repetidamente ante el despacho del premier ministro para reclamar una vivienda decente, en virtud de los derechos que les confiere la Constitución haitiana.

La cuestión del realojamiento hace parte de los asuntos que han sido confiados a ONGs a través de un "Cluster", siguiendo la fórmula de la ONU.  Los proveedores de fondos han prometido consagrar US$ 240 millones de dólares a la construcción de más de 100.000 refugios transitorios, de los cuales apenas la cuarto parte ha sido construida en un año.

Derechos sociales ignorados

Entretanto, las poblaciones siniestradas permanecen vulnerables a la intemperie y sus derechos sociales son ignorados, en un contexto donde estos últimos nunca han sido verdaderamente tomados en cuenta.

Las alertas se multiplican sobre los riesgos a los que se exponen las poblaciones carentes al ver agravarse, por ejemplo, la inseguridad alimentaria que les afecta.  Ya desde hace algunos años se constataba "un déficit cuantitativo y cualitativo en la alimentación de la mayoría de las personas.  La mayoría de los productos de consumo tales como maíz, arroz, frijol, azúcar, verduras, queso, frutas, carne de res o de cabra, pescado o leche, no son accesibles a los pequeños presupuestos, debido a su costo elevado en el mercado", según la Plataforma de Organizaciones Haitianas de Defensa de los Derechos Humanos (POHDH).

Sin embargo la situación económica se ha agravado aún más después del 12 de enero, privando a millares de personas de un trabajo o de cualquier actividad que les permita satisfacer sus necesidades.  Las pérdidas causadas por el sismo son estimadas en más de siete mil millones de dólares a nivel de los sectores productivos, correspondiendo el 70 % al sector privado y el 30 % al sector público.  Un 30 % de los empleos disponibles antes el 12 de enero se han perdido.

Las familias han realizado, sin embargo, esfuerzos sobrehumanos para enviar sus niños a la escuela, si bien el número de niños desocupados se ha incrementado con la destrucción de 4200 escuelas, incluidos establecimientos públicos.  Hoy, 500.000 niños no están escolarizados, según las cifras oficiales del Ministerio de la Educación Nacional, en tanto que el 80% de la oferta escolar está en manos del sector privado.

En octubre pasado esta realidad provocó la ira de centenares de alumnos y de maestros no remunerados desde hace dos años, que han gritado su desamparo delante del Ministerio de la Educación Nacional.  Estas movilizaciones tuvieron como saldo un muerto, el normalista Jean Philibert Louis, de 35 años, fallecido por causa de las heridas provocadas por un proyectil tirado por la policía.

En esta ocasión, los padres de familia denunciaron de nuevo el gobierno, que se niega a promulgar una ley a favor de la reducción de las pensiones escolares, votada por el parlamento con el objetivo de disminuir los desembolsos anuales asumidos por las familias en Haití.  (Traducido por ALAI del original en francés)



 

 

Haití. Misión Médica Cubana: La solidaridad silenciosa

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Sinay Céspedes Moreno es periodista de Prensa Latina.

ALAI.- En medio de reiterados llamados de la Organización de Naciones Unidas (ONU) para colaborar en la lucha contra la epidemia de cólera en Haití, la misión médica cubana trabaja sin descanso por contener su propagación.

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El Gobierno español cancela la deuda externa a Haití

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La campaña ¿Quién debe a quién? recibe con satisfacción que el Gobierno haya cumplido con las demandas de muchas organizaciones sociales y 82 ayuntamientos, quienes apremiaron el ejecutivo español a que ejecutase sin condiciones la cancelación de la deuda haitiana después del terremoto.

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