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Turismo comunitario: estrategia de enfrentamiento de las desigualdades

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Entrevista a  José Ricardo Cox Aranibar, Viceministro de turismo de Bolivia
Adital.-  Cox estuvo presente en el II Seminario Internacional de Turismo Sustentable, realizado en Fortaleza del 12 al 15 de mayo. En entrevista con la asesorí­a de comunicación del evento, él nos habla sobre la polí­tica de turismo del gobierno boliviano, la importancia del turismo comunitario para la consolidación de los territorios indí­genas y para la superación de los problemas generados por el colonialismo y por el neoliberalismo.

¿Desde cuándo el turismo sustentable es discutido por el gobierno boliviano?
 
José Ricardo - El tema del desarrollo turí­stico sustentable es discutido desde hace 10, 12 años en toda Bolivia. A partir de ello se realizaron algunas acciones. Hubo un proyecto del BID (Banco Interamericano de Desarrollo) de apoyo al desarrollo turí­stico sustentable hace unos 10 años. En los últimos 5 años, se inició la segunda fase del proyecto, que incluyó un apoyo a la reglamentación para la operación turí­stica (hospedaje, incluyendo aspectos de conservación del medio ambiente y responsabilidad social). Y también fueron apoyados proyectos en los cuales fueron promovidas alianzas entre la empresa privada y las comunidades locales, poniendo el enfoque en la responsabilidad social de las empresas. Estos proyectos fueron financiamentos al sector privado para que realizase actividades con las comunidades.
 
¿En qué medida esto es posible, ya que las visiones e intereses de esos dos segmentos generalmente se contraponen?
 
José Ricardo -  En algunos casos, resultó más o menos bien. En otros, un fracaso. Hubo un seguimiento del accionar social de las empresas. Determinamos que el estado o una ONG siguiesen de cerca esa relación, capacitando a la empresa privada con el tema de la responsabilidad social, para establecer alianzas equitativas en los negocios y empleos. Generalmente el sector privado tradicional tuvo una actividad un poco de aprovecharse de la buena voluntad de la comunidad. La empresa privada llevaba a los turistas para visitar la comunidad, conocer su cultura y no dejaba nada en la comunidad. Entonces, se comenzó a incluir a la comunidad en la venta de artesaní­as, de productos locales, a realizar una capacitación para que (las personas de la comunidad) pudiesen ser empleadas en la actividad turí­stica.
 
¿Por qué el apoyo no fue directo hacia las comunidades y sí­ a las empresas privadas para establecer asociaciones?
 
José Ricardo - Esos proyectos demostrativos llegaban a 1 millón de dólares. Hay otros sectores, que son proyectos pequeños, que llegaban directo a las comunidades y municipios. Esto fue el comienzo, pero, como gobierno, no existí­a una polí­tica para el desarrollo comunitario ni en las normas ni en las reglamentaciones de turismo. En la ley tampoco. A partir del 2006, con el gobierno de Evo Morales, él le dio énfasis al tema del turismo comunitario. En su programa de gobierno, propuso el turismo comunitario como eje central de las polí­ticas de turismo del paí­s. En el plan nacional de desarrollo, formulado en mayo de 2006, el turismo comunitario aparece como uno de los ejes importantes del desarrollo económico orientado a la generación de empleo y renta. El plan nacional identifica las polí­ticas generales y nosotros, desde el viceministerio de turismo -la cabeza del turismo en Bolivia-, elaboramos un plan nacional que se orienta sobre los principios del turismo sustentable. Entonces, como principal polí­tica de desarrollo turí­stico sustentable, están los turismos indí­gena y comunitario.

¿Cómo es trabajado el turismo indí­gena?

José Ricardo - El modelo indí­gena es autogestionario, que surge en forma endógena y son organizaciones comunitarias las que generan sus emprendimientos, su empresa turí­stica. Es un modelo en el cual se promueve el estilo de vida, una forma de ser de la sociedad original, en la cual la relación armónica con la naturaleza y la relación entre las personas es una relación de afecto, de unidad, de trabajo conjunto, de toma de decisiones conjunta, por lo tanto deja beneficios económicos, sociales, ambientales y, sobre todo, en la consolidación de los territorios indí­genas. Es una herramienta importante para enfrentar la pobreza, movilizar los recursos internos de los sistemas productivos agrí­colas, forestales y pecuarios y una forma de dinamizar la economí­a, creando oportunidades en el propio territorio, evitando la migración y promoviendo la vuelta de los indí­genas desde las ciudades a sus propias comunidades. Es un modelo democratizado de turismo. En Bolivia, hay muy poca inversión extranjera. Vemos como una posibilidad importante ahora del Gobierno de Evo Morales la alianza con las comunidades.

Estableciendo un paralelismo entre Bolivia y Brasil, ¿cómo evalúa usted las perspectivas de gobierno para el turismo en los dos paí­ses?
 
José Ricardo - La industria del turismo en Brasil está bastante desarrollada, pero está basada en la inversión extranjera. Es un modelo territorial tipo enclave (cercado por territorios pertenecientes a extranjeros), que no deja muchos beneficios a la base comunitaria, a la sociedad del paí­s. Son empresas en las cuales sus beneficios son exportados. Esta es mi percepción del asunto. Es un modelo totalmente contrapuesto al modelo comunitario. No sé si es posible establecer alianzas entre el sector extranjero empresarial y el sector comunitario aquí­. Pero el sector comunitario está surgiendo con una organización desde la base, lo que permite pensar en un futuro mucho más equitativo, con la posibilidad de desarrollarse de manera más autónoma.

Por Aline Baima, asesora de Comunicación del II SITS

Foto: Iana Soares

Traducción: Daniel Barrantes - Esta dirección electrónica esta protegida contra spam bots. Necesita activar JavaScript para visualizarla

 

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