Mujeres contra el ALCA

Irene León

ALAI-AMLATINA, 28/10/2002, Quito.- Una activa agenda están
desplegando las mujeres en el marco de las Jornadas de
Resistencia Continental contra el ALCA, cuyo punto de
convergencia es Quito (Ecuador).  Espacios de reflexión,
movilizaciones, acciones simbólicas, se vienen sucediendo
desde el 27 de octubre pasado y se extenderán hasta el 1 de
noviembre.

Desafiando el abigarrado cerco policial desplegado por el
gobierno ecuatoriano, para precautelar los intereses de
gobiernos y empresarios reunidos en esta ciudad, las
mujeres ocuparon hoy, por poco más de una hora, una
sucursal de la transnacional McDonald's, donde se
despojaron de las ropas viejas que portaban y las quemaron,
como símbolo de su resistencia al Acuerdo de Libre Comercio
de las Américas –ALCA-, cuya adopción supone pérdida de
soberanía, imposibilidad de desarrollo autónomo,
empobrecimiento masivo y peores condiciones de trabajo y de
vida para las mujeres, señalaron.

Asimismo, en el Encuentro Continental de Reflexión e
Intercambio: Otra América es Posible, que se desarrolla en
el marco de las Jornadas, un nutrido panel de mujeres
reclamó a los gobiernos el inmediato cese de las
negociaciones del ALCA, bajo la consideración de que éste
acuerdo "es mucho más que comercio: sus normativas inciden
en la economía toda, en los Estados y en la vida de la
gente; es parte de una estrategia geopolítica de mayor
alcance. Están en juego definiciones cruciales para
nuestros países y nuestras vidas, frente a las que nos
situamos como actoras económicas, como ciudadanas,
reivindicando el derecho a decidir en estos importantes
asuntos" señaló Magdalena León T, de la Red Latinoamericana
de Mujeres Transformando la Economía -REMTE-.

Miriam Nobre, de la Marcha Mundial de Mujeres América
Latina, señaló por su parte que la privatización de bienes
y servicios, que se ratificará con la firma del ALCA, no
sólo volverá inaccesibles la salud y la educación, sino que
generará más exclusión y discriminación para las mujeres.
Por eso, destacó la amplia participación de ellas en el
reciente plebiscito realizado en su país Brasil, donde unos
10 millones de personas expresaron su rechazo al ALCA y
demandaron que ese país se retirara inmediatamente de las
negociaciones.

Según Francisca Rodríguez, representante de la Vía
Campesina, el ALCA condenará a la desaparición de unidades
productivas medianas y pequeñas, urbanas y rurales, donde
están mayoritariamente ubicadas las mujeres; y, a través de
la apropiación de patentes, las despojará de su  patrimonio
de saberes y conocimientos generados durante siglos, como
lo es por ejemplo el caso del cuidado y conservación de
semillas sanas.

Pero además, es preocupación común la restricción de la
potestad de los Estados para dictar políticas soberanas de
desarrollo económico, definir políticas sobre producción,
distribución, redistribución.

El manifiesto del capítulo ecuatoriano de la mencionada red
sustenta su rechazo al ALCA porque las mujeres proponen
"cambios sustanciales en el modelo económico y en el
comercio internacional: estos ya no deben estar regidos por
el interés particular, la explotación, la competencia, que
generan injusticias, empobrecimiento, depredación
ambiental".

Las mujeres movilizadas en Quito proponen "una economía que
priorice la atención de necesidades humanas, potencie
diversas maneras de organizar la producción, supere
desigualdades e injusticias, especialmente las que afectan
a las mujeres. En función de ello, el comercio
internacional debe estar regido por normas y acuerdos
basados en la vigencia de derechos, la solidaridad, la
complementariedad, la colaboración,  la reciprocidad, y no
en la competencia y el dominio de los poderosos".

Por eso, su mayor exigencia a los gobiernos es: detener el
ALCA e impulsar otra integración, basada en la solidaridad,
la igualdad de género, el respeto a la soberanía, y la
justa redistribución.