La Casa Blanca echa el ancla
en ruta de colisión con los ambientalistas. Después
de haber dado a conocer que no quiere participar en la Cumbre sobre la
Tierra que se iniciará' lunes' en Johannesburg, el presidente George
W. Bush ha anunciado de querer disminuir las prohibiciones de la tala de
bosques para reducir el riesgo de incendios. El plan, que Bush presentó
en Oregón, uno de los Estados más afectados por los incendios,
propone entresacar los bosques federales que han registrado un crecimiento
de quince veces en densidad en los últimos ciento años.
Según los datos de la Casa Bianca, 77 millones de hectáreas
de bosques, en 48 Estados, estando en grave peligro de incendio,
tanto por la sequía como por otras condiciones climáticas.
Este año han ardido 2,8 millones de hectáreas. Las organizaciones
ecologistas, desde hace tiempo fuertemente críticas con un
presidente que no ha querido suscribir los acuerdos de Kyoto de la reducción
de las emisiones nocivas a la atmósfera, han denunciado los propósitos
de Bush, que según su parecer aspiran solamente a favorecer a las
grandes compañías maderera.