Las Ong y el trabajo del mosquito
Sabina Morandi   (Liberazione) Traducción SODEPAZ
Johannesburgo

Las declaraciones más duras son las de Friends of Earth, asociación de ecologistas radicales de la que ya se habló en Seattle. Ricardo Navarro, su portavoz, considera la Cumbre sobre el Desarrollo Sostenible un completo fracaso: "Ningún acuerdo digno de este nombre ha sido alcanzado sobre los problemas ambientales más importantes, desde cambio climático a las energías renovables, desde las selvas a la extinción de las especies. El único resultado significativo de los activistas ha sido impedir a los Estados Unidos someter los acuerdos internacionales a las normas de la OMC"

Chee Yke Ling, de Third World Network, centro de investigación asiático con el que Walden Bello también colabora, subraya la importancia de este resultado que ha costado una dura batalla "la obligación de ser acordes con las reglas de la OMC prevista por el párrafo 17 habría significado la invalidación de todo acuerdo estipulado fuera de la lógica del comercio. Es una victoria importante."

Entre las ONG y entre las organizaciones de la sociedad civil nadie niega que ha sido  un paso atrás con respecto a Río. Y no se trata solamente de los acuerdos y de los documentos oficiales, tambien en el acercamiento general al problema del deterioro ambiental que, en Río represento por primera vez una toma de conciencia de una parte del Norte del mundo con respecto a la propia "deuda ecológica" respecto al Sur.
Oxfam, ONG que ha participado activamente en la lucha triunfante del gobierno sudafricano contra las grandes empresas farmacéuticas, insiste sobre todo en este punto, el abandono total de cualquier hipótesis de reembolso a los pueblos contaminados del Sur por parte del rico Norte: "La Cumbre ha dada la espalda a los pobres de la tierra, a quienes sólo les quedan las migas" ha declarado Andrew Hewett de Oxfam "sólo ha servido de ganzúa para abrir las puertas a los intereses privadas. Pero no perdemos la confianza en el multilateralismo y no excluimos alianzas con los gobiernos progresistas."

Otras grandes asociaciones históricas como Greenpeace y WWF, comparten la desilusión general pero ya parecen haber encontrado su puesto en el nuevo modelo de asociaciones sector público-privado con las cuales se propone administrar el "desarrollo sostenible" después de la Cumbre de Johannesburgo. En este sentido es bastante inquietante la iniciativa esponsorizada por la Unión Europea y  a la cual ha dado su apoyo la WWF para una serie de proyectos de abastecimientos de agua en África y en los países de la ex Unión Soviética con algunos transnacionales entre las que se cuenta la francesa Vivendi, empresa al borde de la bancarrota que, evidentemente, trata de rehacer su virginidad con el "desarrollo sostenible."

Los canadienses del ETC Group lo dijeron hace seis meses, en Johannesburgo las Naciones Unidas se juegan la poco credibilidad que les queda como interlocutores creíbles del movimiento y la sociedad civil. Obviamente nadie se esperaba que en la cumbre oficial fueran firmados acuerdos contra la privatización de los "seres vivos" o por "el desmantelamiento del tráfico internacional de armas", como las ONG pidieron, ni que se apoyara la "reforma agraria global" como quería el movimiento de los Sin tierra, pero alguna señal, aunque débil, se podía haber dado. La energía renovable, la reducción de las emisiones contaminantes, un código de conducta vinculante para las transnacionales son medidas que no se pueden considerar revolucionarias pero  perfectamente acordes a la lógica del libre mercado. Pero, evidentemente, estamos más allá de -o bien más atrás- los dictámenes del viejo Adam Smith. Más que en la competencia leal, estamos en el atraco indiscriminado, dónde el grupo de presión petrolífero, el farmacológico y el de los armamentos dictan las reglas a los gobiernos. Las Naciones Unidas, en su calidad de Ponzio Pilatos, según lo visto ya no tiene motivo de existir, los llamados "acuerdos" firmados se dejan para  su realización, control y  financiación en manos del sector privado.

¿Y el movimiento de los movimientos? Analizar su papel y hacer hipótesis sobre el "después de Jòburg" es complicado. Ciertamente se puede decir que la tentativa de "cabalgar el tigre" llevada a cabo por el gobierno sudafricano, que ha provisto espacios y medios - y se ha jugado el todo por todo sobre el éxito de la Cumbre - al Global People Foro, ha fracasado sustancialmente. Se ha visto el sábado con el “flop” de la manifestación "gubernamental" mientras que la de los movimientos sociales y de los Sin Tierra sudafricanos, que han mantenido mientras tanto su primer congreso nacional, registró una asistencia sin precedentes. Se ha visto ayer durante la rueda de prensa final que se ha dado en el NASREC. Allí, ningún portavoz del internacional Steering Group ha dejado de dar alguna opinión sobre el éxito de la Cumbre, de hecho concluida, o bien  por el hecho de que "no había el mandato" o bien porque todavía "estaban en curso negociaciones". Es evidente la dificultad de expresar un juicio negativo, sin embargo el único posible considerando las peticiones presentadas en la Cumbre, después de haber enfatizado tantas maravillas de la asociación del sector público y privado frente a los activistas más hostiles.

Al fin se puede decir que la cooptación gubernamental de ONG ha fracasado sin demasiado daño para el movimiento de las ONG y las organizaciones de la sociedad civil,  visto que cada uno ha ido por su camino, con los movimientos sociales en busca de los delegados gubernamentales según su afinidad y con los objetivos ya desde hace tiempo decididos. Resta lo sustancial del problema, como -y si- administrar la montaña de dinero que lloverá sobre África. Una lluvia de dinero incontrolado e incontrolable, como las ONG saben bien, y como también tienen claro que estarán solas cuando traten de hacer respetar los acuerdos estipulados a los gigantes del petróleo o de la energía. El trabajo de la hormiga.

¿Está todo perdido? En absoluto. Si hay una cosa que África te enseña es que llorar además es un lujo. Los pequeños grupos que ayer, en el último día de la Contra Cumbre, han continuado impertérritos trabajando lo saben muy bien: estamos en un baile y tenemos que bailar. No se lucha aquí para vencer, se lucha aquí para sobrevivir. Parecía ciertamente extraño, ayer, este hormiguero de gente que seguía hablando, verles intercambiarse sus números de teléfono y direcciones de correo electrónico, darse citas y hacer acuerdos mientras los potentes del planeta estaban en los restaurantes de Sandton City acabando las últimas conversaciones.
 
Puede parecer estúpidamente testarudo seguir denunciando el comportamiento de las transnacionales farmacéuticas contra las medicinas naturales, como hace la alemana Rath Foundation durante su enésima conferencia, o continuar intercambiando opiniones sobre las estrategias de acción para "recuperar los centros urbanos" como ocurrió durante el seminario del sudafricano Piki-Tup, pero a veces hace falta ir adelante con la cabeza baja. Como aquel grupo de abogados por el medio ambiente de la asociación Environmental Law Institute que ayer distribuyeron copias de su "manual" para la autodefensa de las selvas,  los ríos y la comunidad por el uso de la legislación vigente", los abogados de las minúsculas aldeas perdidas en este inmenso continente. Pero las copias siguieron pasando de mano en mano porque "Nepad o no Nepad, Cumbre o no Cumbre, hace falta darle a los pueblos los instrumentos para defenderse”.
 
Abogados, pacifistas, vegetarianos, comités antimaginación y mendigos desahuciados de las aceras. ¿Es pura y simple demagogia creer que el trabajo incesante de esta gente, mucha espontánea, generosa y con una fantástica capacidad de organizarse cuentas algo? ¿Es estúpido el optimismo junto a tanta estúpida cabezonería?. Quizás la única respuesta a estas preguntas la hemos encontrado en uno de los mil carteles que se pegaron en la puerta de una de las cientos de salas de reuniones del NASREC: "Si crees ser demasiado pequeño como para molestar, prueba a dormir con una mosquito en la habitación."