De SERPAL para Lista RCADE y Lista XCADE

Conferencia sobre la deuda externa
1 Febrero 2002-Porto Alegre
Texto de síntesis del animador : Bernard PINAUD de la CIDSE
*    Participantes a la conferencia :
- Facilitador : Bernard Pinaud, CIDSE (Cooperación internacional para el
desarrollo y la solidaridad)
- Redes impulsadoras :
- Lidy Nacpil, Jubilee South
- Eric Toussaint, CADTM (Comité para la cancelación de la deuda del Tercer
Mundo)

- Debatidores :
- Luis Çiguel Sinumbal, Mesa "Deuda y Desarollo", Perú
- Paul Samangassou, Caritas Camerun, Camerún
- Adolfo Perez Esquivel, Argentina
- Pedro Morazan, Suedwind, Alemania

Intervenciones en la sala :

- Jack Jones Zulu, Jubilee Zambie
- Michel Doucin, Haut Conseil à la Coopération Internationale, Francia

*  La deuda es uno de los mayores obstáculos para el desarrollo.
Todas las organizaciones presentes en la conferencia están de acuerdo sobre el
hecho que la deuda constituye uno de los mayores obstáculos para el desarrollo
de los países del Sur, captando - por su reembolso - recursos que deberían estar
dedicados a satisfacer las necesidades fundamentales de las poblaciones. El
reembolso de la deuda, que implica * en las transferecias de recursos desde el
Sur hacia el Norte, es un factor predominante del crecimiento de las
desigualdades al nivel mundial.
 

* La co-responsabilidad en la acumulación de la deuda.

El conjunto de los participantes llegó a la constatación de la desigualdad del
sistema actual para el tratamiento de la deuda internacional, que no reconoce la
co-responsabilidad entre los prestadores y los que pidieron el préstamo.
 

* Ilegitimidad

Los préstamos han sido otorgados con demasiada frecuencia en el marco de la
defensa de los intereses publicos y económicos de los prestadores, con la
complicidad de una minoría corrupta en los países del Sur, en vez de haber
ingresado a favor del desarrollo económico y social de la población.
 

Para la mayoría de los participantes, la ilegitimidad de una parte de las deudas
que pesan sobre los países pobres es discutible moral y jurídicamente. El debate
entre los participantes se refiere a la amplitud de esta deuda ilegítima.
Algunos afirman que el conjunto de la deuda de los países del Sur es ilegítima
en vista de las consecuencias económicas, sociales y ecológicas que la deuda
hace pesar sobre las poblaciones. Además, se argumenta que los préstamos que
sirvieron para reembolsar la « odiosa » deuda también pueden ser considerados
como ilegítimos. Otros afirman que es necesario un trabajo para llegar a una
definición común sobre la ilegitimidad y a una evaluación de su importancia. Por
lo tanto, parece importante proceder a un auditoría independiente de la deuda de
los países del Sur.
 

*  La deuda como instrumento de coerción del Nord sobre el Sur

Todos los participantes reconocen el uso de la deuda como un instrumento de
presión por parte de países del Norte sobre los países del Sur, especialmente
por la imposición de políticas de ajuste estructural. Una solución al problema
de la deuda es esencial para volver a dar a los países del Sur una independencia
necesaria para la puesta en marcha de políticas de acuerdo con las necesidades
de las poblaciones. Los debates sobre la cuestión, están relacionados con la
amplitud del uso de este instrumento para los países del Norte y acreedores
privados que no siempre dependen de una voluntad deliberada sino más bien de un
sistema de desigualdad que se perpetua.
 

>>  Proposiciones :
 

Romper el espiral infernal de la deuda :

Los participantes afirman de esta manera la necesidad imperiosa de romper el
espiral de la deuda, que oculta toda la perspectiva de desarrollo sustentable.
Hay que detener el circulo infernal en el cual hoy están encerrados los países
en vía de desarrollo, que piden préstamos para devolver el dinero de las deudas
anteriores y ven así su deuda total crecer de manera incontrolable.
 

Elaborar planes de disminución a la altura de lo que está en juego

Los participantes levantan un acta del fracaso del plan de disminución actual
(principalmente para los países africanos) que deja de lado un gran número de
países pobres así como numerosos países con ingresos medios, afectados por un
sobreendeudamiento que superó los límites de lo tolerable, con los efectos
devastadores que esto provoca sobre las poblaciones.
 

Estos planes de disminución están basados en una lógica financiera establecida
por acreedores más bien en base a una lógica política de ayuda para el
desarrollo. Esto solo aligera en una proporción marginal los reembolsos de la
deuda de los países beneficiarios. Por otra parte, el financiamiento de las
iniciativas queda incierto y deben estar desbloqueados recursos adicionales
según con los compromisos.
 

Condicionando estas disminuciones con los programas de ajuste estructural, estos
planes refuerzan un poco más la dependencia de estos países con las
Instituciones financieras internacionales.
 

Por unanimidad, los participantes afirman que una verdadera solución duradera
pasa por la anulación de la deuda pública de los « países pobres ».
 

En cambio, el número de países que se incluye en tal grupo se debate. Algunos
reclaman la anulación del total de la deuda del conjunto de los países en vía de
dessarrollo en nombre de la característica intrínsecamente ilegítima de una
deuda considerada como un producto y un instrumento de la dominación del Sur por
el Norte. En término de estrategia, el debate está igualmente dispuesto para
proseguir el deseo expresado por algunos : llamar al rechazo de las deudas y a
la suspensión de pagos.
 

Otros, preocupados por no bloquear el acceso de estos países a las
financiaciones internacionales, consideran que la cancelación de la deuda
propiamente dicha debe ser otorgada prioritariamente a los países más pobres.
Otros mecanismos deberían ser puestos en marcha para los países con ingresos
medios. Pero todas estas medidas deben estar relacionadas con los objetivos
internacionales de desarrollo del 2015, adoptados por la comunidad
internacional. Esto supone que los planes de desendeudamiento estén elaborados a
partir de criterios de desarrollo humano, tomando como principio que los gastos
mínimos necesarios para la lucha contra la pobreza superan a las obligaciones
relacionadas con el reembolso de la deuda.
 

Poner en marcha nuevos mecanismos de financiación para el desarrollo.

Para salir del espiral de la deuda, los países del Sur deben desarrollar
financiaciones alternativas a los mercados financieros y a los préstamos
multilaterales condicionados. En particular, algunos proponen la constitución de
un ahorro local. Para llegar a tal financiación éndogena, se podría considerar
la creación de fondos de desarrollo alimentados en concreto por una tasa del
tipo Tobin, el aumento de la ayuda pública para el desarrollo, la devolución de
fondos desviados y la posibilidad de un impuesto mundial excepcional a las
fortunas más grandes.
 

Asociar las sociedades civiles con el acompañamiento de las anulaciones de
deudas

Los recursos desbloqueados para la anulación de la deuda deben estar realmente
destinados a la lucha contra la pobreza y al desarrollo de las poblaciones. Por
lo tanto, se tiene que promover mecanismos específicos de acompañamiento de las
anulaciones, transparentes y democráticos (especificamente en forma de fondos
para el desarrollo), envolviendo a la sociedad civil. El desarrollo de los
países pobres efectivamente pasa por el refuerzo de la democracia y la
apropiación de estos fondos por la sociedad civil, más que por una acumulación
de condicionalidades externas del estilo del ajuste estructural que afectan a la
soberanía de los países relacionados e imponen un modelo de desarrollo
neoliberal, incompatible con el desarrollo humano sustentable.
 

Para algunos participantes, esto debe pasar por la abolición de mecanismos
existentes, íntimamente relacionados con la política de ajuste estructural.
Otros, mientras preconizan el abandono de los PAE (Programas de Ajuste
Estructural), consideran que los nuevos mecanismos asociando anulación de la
deuda y lucha contra la pobreza (CSLP) constituyen un progreso sobre el cual se
tiene que construir. Sin embargo, deben incluir verdaderamente la sociedad civil
en un mecanismo que no sea solamente consultativo, incluso publicitario, pero
realmente participativo con el objetivo de obtener más transparencia y
democracia.
 

Algunos propusieron intensificar la puesta en red Norte-Sur de organizaciones y
campañas que trabajan sobre el acompañamiento efectivo de disminuciones de deuda
y sus condiciones, especialmente en término de transparencia y de participación
de la sociedad civil.
 

El retroceso de los « bienes mal adquiridos »

El conjunto de los participantes afirma la necesidad de proceder al retroceso de
los fondos desviados que fueron invertidos en los países del Norte (con la
complacencia, incluso la complicidad de poderes publicos y sistemas bancarios de
estos países), a fin que estos fondos estén invertidos nuevamente en favor del
desarrollo de los países concernidos y que las élites coruptas no queden en la
impunidad.
 

La reparación de la deuda histórica contraída por el Norte en el Sur

Algunos participantes exigen tomar en cuenta la reparación de la deuda colonial,
social y ecológica acumulada por el Norte frente al Sur, a través de varios
siglos de dominación política y económica (saqueo de riquezas naturales,
esclavitud, .). Esto implica en el reconocimiento de esta deuda y su reparación.
 

Sin embargo, si la mayoría de los participantes está de acuerdo en reconocer un
deber moral de los países del Norte frente a los países del Sur en nombre de la
historia, varios de ellos en cambio se preguntan sobre las dificultades para
establecer modalidades concretas de evaluación y de reembolso generados por la
puesta en marcha de un mecanismo formal de reparación.
 

Acabar con los programas de ajuste estructural .

Los participantes están de acuerdo con el balance fuertemente negativo de los
programas de ajuste estructural impuestos por las instituciones financieras
internacionales. Las políticas impuestas tales como las privatizaciones
forzadas, la liberalización de mercados, el « todo a la exportación » y la
supresión de gastos dedicados a las necesidades de los más vulnerables,
incrementan considerablemente las desigualdades y son incompatibles con el
desarrollo sustentable definido por los propios países.
 

La puesta en marcha de instrumentos de regulaciones internacionales justas,
transparentes y equitativas .

En general, los participantes están de acuerdo sobre la necesidad de poner en
marcha mecanismos de regulación jurídica justa, transparente y equitativa con el
fin de remediar la asimetría estructural entre acreedores y deudores en el
tratamiento actual de la deuda de los países del Sur. Las instancias que dirigen
el proceso de tratamiento de la deuda internacional de los países del Sur son a
la vez juez y parte (Club de Parií, Club de Londres, IFI). Este sistema solo
puede llevar a un enfoque desequilibrado, orientado a favor de los intereses de
acreedores internacionales, estos ultimos rechazando asumir su propia parte de
responsabilidad en el sobreendeudamiento de los países del Sur. Los únicos que
asumen las consecuencias de la deuda, por lo tanto, son los países deudores y su
población.
 

Para algunos, es necesaria una reforma profunda de la arquitectura financiera
internacional, poniendo en marcha instrumentos de regulación justos y
equilibrados para el tratamiento de la deuda internacional, con el objetivo de
proporcionar una respuesta duradera a la crisis de la deuda de los países del
Sur. Este reequilibrio podría entrar por la puesta en marcha de un derecho
internacional apropiado, cuya aplicación estaría confiada a una instancia
internacional independiente, puesta bajo la égide de la ONU. Esta instancia
incluiría representantes de las distintas partes, incluyendo a la sociedad
civil. Su función sería de arbitrar los intereses de los deudores y de los
acreedores.
 

Fuera de los puntos relevados anteriormente, tal derecho debería integrar
específicamente los siguientes elementos :
 

- La primacía de los derechos humanos fundamentales y la protección de los
deudores.
 

- La cuestión de las deudas ilegítimas.