MARCHA EN NY:
"NO SOMOS UN MOVIMIENTO ANTIGLOBALIZACIÓN, SOMOS UN MOVIMIENTO POR LA JUSTICIA GLOBAL".

DEVIENE MARCHA ANTIGLOBALIZADORA GRAN BATUCADA EN NUEVA YORK.
3 de enero de 2002
Diario "La Jornada", Ciudad de México

 
"Somos un movimiento por la justicia global";
"Todos somos palestinos", las consignas
por JIM CASON Y DAVID BROOKS (Corresponsales)

Nueva York, 2 de febrero. Bajo la sombra de la estatua de Cristóbal Colón, miles
de manifestantes bailaron samba y tango, colocaron una bandera anarquista en el
monumento a la guerra contra España de 1898, y lanzaron la protesta más grande
contra la globalización empresarial desde el 11 de septiembre.

La marcha salió desde dos puntos en Central Park, cruzó la Quinta Avenida y, por
una ruta serpenteante, llegó a dos cuadras de la sede de la reunión anual del
Foro Económico Mundial (o como se le calificó en una pancarta, "Fracaso
Económico Mundial") en el hotel Waldorf Astoria. "Capitalista malo, ni
un Martini" era un lema entre mil coreados durante el recorrido, al que se
sumaron punks, ambientalistas, sindicalistas, reverendos, estudiantes y hasta
las Abuelas Furiosas.

La manifestación era acompañada también por un dragón de 15 metros de largo
cargado por 30 personas -"todos despierten", demandaba- enormes
títeres, "tiburones empresariales", un buitre parado sobre un globo
del mundo, grandísimas mantas contra el Foro Económico Mundial (FEM), y otras en
las que se leía "Todos somos palestinos" y "La protesta no es
terrorismo".

Pero más que todo, era la música la que marcaba la presencia y el júbilo de los
manifestantes. Brigadas de personas tocando de todo, desde tambores, tamborines,
bongoes, cacerolas, botes de basura y cualquier otro objeto que pudo usarse como
percusión, lo que provocaba que la marcha se convirtiera, de pronto, en baile.
También este ruido rítmico fue usado como arma, al lanzarse un asalto musical
contra una tienda Gap. Y a diferencia de muchas otras marchas, ésta tuvo un tema
unitario: "Otro mundo es posible".

Un enorme pene de plástico de siete metros de alto tenía inscrito: "el FEM
nos chinga a todos". También había un número de enormes pretzels y uno
decía "el pretzel de la verdad", en referencia a este tipo de botana
con la cual casi se sofocó el presidente George W. Bush.

La marcha y manifestación fue escoltada por miles de policías que buscaron
asegurar un control constante sobre el movimiento y actividad de los
participantes, y a pesar de unos cuantos enfrentamientos verbales aislados, todo
procedió sin violencia, como habían prometido los manifestantes. Al final de
este día, el comisionado de Policía de Nueva York, Raymond Kelly, informó que se
habían realizado 36 arrestos, y que los manifestantes habían sido
"generalmente pacíficos".

"No somos un movimiento antiglobalizacion. Somos un movimiento por la
justicia global", reiteró Beka Economopolous, de la coalición que organizó
este acto, durante el mitin al iniciar la marcha. Dijo que los participantes del
Foro Social Mundial de Porto Alegre habían enviado su amor y apoyo a los
manifestantes en Nueva York.

El cantautor británico Billy Bragg fue uno de los músicos que participaron, e
interpretró una canción sobre la falta de democracia en el modelo económico
internacional, que incluyó una estrofa sobre el Banco Mundial y México: "El
Banco Mundial le dice a México tienes que mantener bajos tus impuestos a las
empresas; no tienen derecho de usar esa espada; reciban sus órdenes de los
presidentes de las juntas directivas".

Al avanzar la marcha por las principales calles y avenidas del centro de
Manhattan, acabando sobre la lujosa Park Avenue -sede de varias de las matrices
de empresas trasnacionales, bancos internacionales y hoteles suntuosos-, los
curiosos se detenían para ver pasar los contingentes, y en algunas ocasiones
para expresar su apoyo. Un vendedor de cigarros ofreció su mercancía gratis a un
fotógrafo que cubría el acto, y un policía dijo a un compañero: "¿Por qué
no estamos marchando con ellos?" Después de ver que entre las demandas
había una por salarios más altos para trabajadores del sector público.

"¡Ay, qué emocionante! -exclamó una mujer bien vestida al ver pasar la
marcha- me recuerda mis tiempos en los años sesenta. Me sumaría a ellos si no
tuviera que regresar a mi oficina".

Entre los manifestantes había de todo, desde 50 trabajadores del sindicato
siderúrgico de Canadá hasta una banda de 30 universitarias con pelo multicolor
que llegaron de Boston. Grupos comunitarios, activistas sociales, religiosos y
familias con niños conformaron lo que parecía más un desfile festivo. También un
contingente de la agrupación Abuelas Furiosas, muchas de ellas veteranas de
luchas sociales durante décadas, entonando canciones sobre los peligros del
poder empresarial. "No rompemos ventanas, no nos arresten. Sólo
cantamos", decía una de la "abuelitas" que ha participado en
luchas sindicales durante buena parte de sus 82 años.

David Levy, un vocero de la coalición Otro mundo es posible, declaró a La
Jornada : "en los pasados dos días todos preguntaban ¿dónde están los
manifestantes? Pero siempre habíamos dicho que las manifestaciones principales
se realizarían hoy". Lo impresionante de este sábado, añadió, fue "que
a pesar de semanas de retórica de intimidación de la policía y de su abrumadora
presencia, más de 10 mil personas acudieron hoy para hacerse escuchar".