Educación transformadora
para una nueva ciudadanía
Dafne Sabanes Plou
ALAI-AMLAT, (01/02/2002), Porto Alegre.- Frei Betto, Leonardo
Boff y Moema Viezzer, junto a Angela Miles y una ponencia leída
de Edmond Sullivan, del Centro de Educación Transformadora, de
Toronto, Canadá, abogaron por una educación transformadora
capaz
de crear una nueva ética ciudadana durante el seminario sobre
"Etica y educación para otra globalización" que se celebró en el
marco del Foro Social Mundial, en Porto Alegre, ante un
auditorio de 2 mil personas.
Si bien el teólogo Boff no pudo asistir por motivos de salud, su
ponencia sobre el tema "Cultura para la Paz", que fue leída ante
el auditorio, estableció la necesidad de superar una cultura de
violencia y depredación, donde la guerra y los enfrentamientos
parecieran ser la única manera de resolver los conflictos,
alentando la capacidad de solidaridad que hay que cada persona y
promoviendo las características sociales y cooperativas de los
seres humanos. Boff consideró fundamental que en toda acción
educativa se desentrañen las fuerzas creadoras y los recursos
que permitan poner fin a la violencia y rescatar la esencia del
ser humano, que es la lucha y el cuidado por la vida.
Moema Viezzer, educadora feminista y fundadora de la Rede
Mulher
de Educación en Brasil, expresó que los educadores deben
introyectar el verbo "aprender" en todas sus acciones, con la
conciencia de que es necesario estar abierto siempre a un
aprendizaje permanente. Consideró que la globlalización debe ser
repensada desde el punto de vista cultural y con una función
dinamizadora que aliente el cambio de paradigmas para salir del
modelo neoliberal hegemónico que también ha colonizado las
aulas. En su presentación puntualizó cuatro aspectos a tener en
cuenta en esta búsqueda de nuevos paradigmas: la necesidad de
crear sociedades sustentables; la importancia de aprender a
comunicarse con la tierra como un ser vivo, respetando todo lo
que produce y a todas las especies que la habitan, promoviendo
la bioética y la biodiversidad; el trabajo en prácticas
innovadoras que salgan del consumismo y aprecien la producción
sin violentar la naturaleza; la búsqueda de un ser superior,
pero contra todo fundamentalismo.
Este último concepto también fue enfatizado en la ponencia de
Sullivan, que leyó el educador argentino Daniel Schuguvinsky,
discípulo de este educador canadiense. Sullivan consideró que
el proceso de transformación educativa necesita de la promoción
de la vida espiritual, lo que no significa necesariamente tomar
la religión institucionalizada, sino cultivar valores
espirituales que tienen que ver con la generosidad y la gracia,
algo que parece olvidado en el mundo actual, individualista y
ávido de riquezas. Sullivan también enfatizó la importancia de
crear en los alumnos una identidad ecológica, que deje atrás los
valores de la sociedad de consumo y se destaque por el cuidado
de una calidad de vida integral.
Frei Betto por su parte, enfatizó la necesidad de crear una
educación para una ciudadanía capaz de pensar sus propios
proyectos con sentido histórico. Señaló que una de las
características del neoliberalismo es el de querer poner fin a
la historia y que los pueblos pierdan su memoria. En este
proceso educativo, Frei Betto consideró primordial que en la
escuela se eduque para tener una recepción activa de los medios,
analizando sus mensajes, en especial la publicidad, y que se
traten en ellas temas sustanciales para la vida de toda persona
como es el dolor, la muerte, los afectos, la sexualidad, el
racismo, el fracaso, las relaciones de género y la experiencia
de Dios. También abogó para que en las entidades educativas se
enseñe participación política, a través del debate de ideas y
gestando instancias de participación para formar una ciudadanía
activa, preocupada por su entorno, solidaria y con proyectos
transformadores.