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PONENCIA CENTRAL DE ATTAC EN PORTOLAEGRE 2002 EN EJE MERCADOS FINANCIEROS
CONTROL DE LOS CAPITALES FINANCIEROS
CONTRIBUCION DE ATTAC
Introducción:
La mundialización liberal ha causado un aumento de las
desigualdades y de la
inestabilidad a escala planetaria. Las finanzas liberalizadas
son un vector
poderoso de estos desequilibrios mundiales. Los datos hablan
por sí mismos: 80 %
de los flujos financieros internacionales se concentran en una
veintena de
países que representan sólo el 22% de la población
mundial. Y las crisis
financieras se han acelerando durante éstos diez últimos
años, golpeando de
manera insistente los países emergentes de Asia, América
Latina, Africa y
Europa.
Las instituciones financieras internacionales (FMI y Banco Mundial)
han sido
incapaces de regular las crisis, y sus políticas tienden
a agravar las
desigualdades. Las reformas propuestas por la "Comunidad Financiera
Internacional" son inadaptadas pues no combaten los profundos
mecanismos de
la mundialización liberal y el poder de los mercados financieros.
Se necesita por tanto un enfoque alternativo de las finanzas internacionales.
Este enfoque debe sobre todo apoyarse en otra concepción
de la mundialización,
basada en el desarrollo sostenible, es decir, una economía
al servicio del
hombre, respetando el medio ambiente y la diversidad de los pueblos.
Se trata, en primer lugar, de devolver a los estados el control
de sus
políticas, lo que implica un dominio de los movimientos
de capitales (1). Este
objetivo pasa por la puesta en marcha de políticas de
control de capitales (2),
la consolidación del control de mercados y de actores
financieros (3) y una
reforma radical de la arquitectura actual de las instituciones
financieras
internacionales (4).
1.- Devolver a los Estados el control de los movimientos de capitales
La movilidad internacional de capitales es un obstáculo
para la ejecución de las
políticas económicas, tanto en el Norte como en
el Sur: Los bancos centrales y
las autoridades económicas y fiscales están bajo
la ley de los mercados, siempre
dispuestas a sancionar con la especulación las políticas
no conformes a sus
intereses.
La dependencia de los países frente a los mercados
financieros resulta de un
modelo de desarrollo impuesto por las políticas neoliberales:
en lugar de
centrarse en su ahorro y sus mercados internos, los países
se ven obligados a
orientar sus actividades productivas y financieras hacia los
intercambios
internacionales, sobre si están endeudados a causa
de déficits anteriores.
Para recuperar sus márgenes de maniobra, los países
deben tener la capacidad de
protegerse, lo que pone en cuestión la lógica liberal
que da prioridad a la
abertura exterior. Se trata de garantizar a escala internacional
el derecho de
los países a reducir su abertura exterior a fin de manejar
bien sus propias
políticas. Por otro lado es deseable que los países
se coordinen entre ellos
para poner en marcha políticas comunes. Es también
necesario reconocer el
derecho de un grupo de estados de definir un conjunto de reglas
que le sean
propias y que le permitan proteger su mercado interior. La experiencia
del
Mercado Común Europeo y de Mercosur va, o podría
ir, en ese sentido.
La liberalización de la cuenta financiera (Equilibrio de
Capitales) debe
decidirse soberanamente por los estados y no ser impuesta por
el FMI o el Banco
Mundial. Conlleva una elección política, y no es
la única opción posible. Si se
aprueba ésta política, debe estar subordinada a
objetivos de desarrollo. Debe
ser considerada como una última etapa, puesta en práctica
cuando los países
tengan estructuras económicas sólidas (es la noción
de sequencing).
Se deben cumplir dos condiciones para permitir la abertura de
cuenta de capital:
la estabilización macroeconómica (inflación
y finanzas públicas) y un sistema
bancario local sano y suficientemente robusto para afrontar la
concurrencia
internacional.
La liberalización de la cuenta financiera, cuando es posible,
debe estar
modulada según el tipo de operaciones: no se pueden poner
todas las operaciones
financieras sobre el mismo plano. Es necesario dar prioridad
a las operaciones
más beneficiosas para el crecimiento económico,
lo que implica liberalizar en
primer lugar las inversiones directas.
2.- Promover los controles de capitales
Contrariamente a lo que da a entender la doctrina neoliberal,
el análisis
económico y la experiencia demuestran el buen fundamento
de las políticas de
control de capitales, a escala nacional e internacional.
2.1. Fundamentos Teóricos
Podemos dar al menos cinco razones por las cuales se puede justificar
la puesta
en marcha de dispositivos de control de capitales en los países
emergentes y en
desarrollo.
1. El proceso de integración
financiera internacional ha modificado
profundamente el comportamiento de los bancos y de los inversionistas
internacionales, dando lugar a olas alternadas de entrada y salida
de capitales
con efectos devastadores.
2. El reglamento ordenado
de las crisis financieras ha sido más difícil de
obtener en el marco de las finanzas liberalizadas. A diferencia
de la crisis de
la deuda de los años ochenta, que afectaba a un número
limitado de prestatarios
estatales, las crisis recientes de los años noventa ponen
en escena a un gran
número de actores privados que son más difíciles
de regular.
3. Las crisis tienen muchas
veces causas externas: Sabemos que las de los
países emergentes de Asia Oriental en 1997 y 1998 se explican
en gran parte por
la apreciación del dólar.
4. Un país no puede
obtener simultáneamente la estabilidad de su moneda y
la autonomía de su política económica en
un contexto de perfecta movilidad de
capitales (trilogía imposible de Mundell). El control
de los capitales es un
medio para resolver esta contradicción.
5. Las entradas de capitales
causan importantes desequilibrios
macroeconómicos (impacto sobre el crédito, consumo,
inversiones no productivas),
creando las tensiones inflacionistas y engendrando corrientes
especulativas. La
prevención de tales desequilibrios pasa por el control
de las entradas de
capitales.
2.2. Medidas nacionales
En el curso de los años noventa, muchos países,
especialmente Chile, Colombia y
Malasia, han tomado con éxito las medidas temporales para
obstaculizar las
entradas y salidas de capitales a corto plazo de naturaleza especulativa.
Estas
políticas pueden servir de ejemplo para los países
en vías de desarrollo y
permiten alcanzar dos objetivos: devolver los márgenes
de maniobra a las
políticas económicas menos sumisas a la coacción
exterior, y estabilizar las
tasas de cambio y evitar su sobrevaluación, causa de la
ralentización económica.
2.3. Medidas fiscales internacionales
Las políticas nacionales de control de capitales son insuficientes
frente al
poder de los operadores internacionales, de modo que es necesario
introducir las
medidas de control de capitales a escala internacional. El instrumento
fiscal se
adapta particularmente bien a este objetivo. Es la idea de los
"tres
impuestos globales" [1], el primero de los cuales es el impuesto
Tobin.
2.3.1. El impuesto sobre las transacciones internacionales (Tipo
Tobin)
El impuesto más conocido es el propuesto por James Tobin,
que se aplica a todas
las transacciones sobre el mercado de cambio. Está inspirado
en la proposición
formulada por Keynes de un impuesto general sobre todas las transacciones
financieras para reducir la especulación. Su tasa media
será baja y su costo
anual será inversamente proporcional a la duración
de las transacciones, para
disuadir las operaciones a corto plazo, en las que el único
objetivo es obtener
ganancias de cambio de naturaleza especulativa. Esta medida tiene
muchos
objetivos. En primer lugar, permitirá, según la
expresión de Tobin, "poner
arena en los engranajes bien engrasados" de la finanzas internacionales
y
frenar las operaciones de arbitraje y especulación [2].
En segundo lugar, esta medida proporcionará más autonomía
a las autoridades
monetarias que podrán concentrarse en sus objetivos nacionales
de política
económica. Por otro lado, el impuesto Tobin permitiría
a las tasas de cambio
reflejar mejor el valor de sus determinantes fundamentales a
largo plazo, porque
se reducirá la diferencia entre los índices del
mercado y los
"fundamentales" (las "corrientes especulativas").
En fin, el producto del impuesto Tobin permitiría alimentar
un fondo
internacional destinado, entre otras posibilidades, a financiar
una ayuda a los
países emergentes y en desarrollo afectados por los defectos
del sistema
financiero internacional.
No hay ningún obstáculo serio para la puesta en
marcha de un impuesto tipo
Tobin. Algunas propuestas permiten reforzar la eficacia de esta
medida,
instituyendo en particular un impuesto a dos velocidades
(Spanh).
Como es difícil crear de inmediato un impuesto mundial,
se ha propuesto (es la
posición de Attac de Europa) poner en marcha el impuesto
Tobin en los países de
la zona euro o de la Unión Europea. Dada su importancia,
gracias a una población
y a un PBI que se aproximan a los niveles americanos, el espacio
europeo
constituye un buen punto de partida para la aplicación
de esta medida fiscal.
2.3.2. Otros dos impuestos globales sobre las IDE y sobre los beneficios
de las
multinacionales
Un impuesto variable sobre las IDE (Inversiones Directas al Extranjero)
se
justifica por dos serias razones: es una parte de las actividades
de las
empresas multinacionales que no se presta a evasión fiscal
causada por la
movilidad de capitales. Por lo tanto, permite luchar contra el
"dumping
fiscal" por la competencia de los sistemas fiscales así
como contrarrestar
la erosión de los derechos de los trabajadores en los
países que acogen las IDE.
En efecto, es en éstos países donde los salarios
son más bajos, la legislación
del trabajo más permisiva y la fiscalización más
débil. Este impuesto será
aplicable a todas las inversiones directas, tanto en los países
ricos como en
los pobres. Su índice será variable del 20% al
10%, y será evaluada con una
"calificación" atribuida por la Organización Internacional
del Trabajo
(OIT) en función del respeto de los derechos fundamentales
de los trabajadores,
según una escala propia para cada categoría de
país (pobre o rico).
Otra forma de tasación global de capital: para evitar
la manipulación de precios
de transferencia por las multinacionales, calculando los beneficios
de otra
manera e identificando los lugares donde son imponibles, se podría
utilizar un
método inspirado en el impuesto unitario (unitary tax),
existente en Estados
Unidos. Esta tasa global tiene el mérito de ser simple
y fácil de calcular y de
recaudar y afecta tanto al Norte como al Sur.
Estos "tres impuestos globales" son también un conjunto coherente
y
complementario de instrumentos que puede ser utilizado por la opinión
pública
que aspira a otra mundialización más equilibrada y controlada.
Se deben considerar otras proposiciones semejantes: en especial
la de la CNUCED
de un impuesto mundial sobre las rentas del capital o sobre la fortuna,
que
alimentará un fondo mundial para el desarrollo.
3. Reforzar el control de los mercados y de los actores financieros
Para reducir el poder del capital financiero internacional es
necesario contener
los mercados financieros. Igualmente hay que controlar estrechamente
a los
actores financieros que constituyen la oligarquía financiera
mundial, gran
beneficiaria de la mundialización liberal.
3.1. Marco
Los poderes públicos se pueden guiar por los siguientes
principios: reducir la
liquidez de las inversiones, dar transparencia a todas las operaciones
financieras, desconectarse progresivamente del mercado financiero
rehabilitando
el crédito bancario orientado a los empleos productivos
y de finalidad social,
cotización única por fixing diario para evitar
las fluctuaciones continuas de
los cambios.
Cada uno de los cuatro principales mercados debe ser objeto de
medidas
específicas:
- El mercado
de acciones: limitación de la posesión de acciones en las
empresas por los no residentes, sociedades de beneficios limitados,
impuestos de
bolsa.
- El mercado
de cambio: depósito obligatorio sobre las transacciones,
impuesto tipo Tobin, prohibición de mantener una posición
de cambio (diferencia
entre créditos y obligaciones en divisas) control de los
movimientos de
capitales.
- Los mercados
derivados: aumento del depósito obligatorio de garantías
a fin de limitar el efecto palanca, utilizado para especular,
control y
limitación de los sistemas fuera de balance, donde se
registran la mayoría de
las operaciones especulativas.
- El mercado
Obligacionista: limitación de venta de títulos a no
residentes…
3.2. Supresión de paraísos fiscales
Dos series de medidas se imponen:
- Levantamiento
del secreto bancario a petición de las autoridades
públicas, lo que implica la reglamentación de profesiones
protegidas por el
secreto bancario, las sanciones contra los establecimientos que
se nieguen a
cooperar, la obligación de conservar el registro de ordonantes
de órdenes y
transacciones sobre productos derivados. Estas medidas de control
de flujos
pueden ser aplicadas eficazmente con el apoyo de organismos de
clearing y de los
sistemas de pago.
- La definición
de las obligaciones por parte de los estados:
reconocimiento de un derecho de injerencia respecto a los estados
que acogen los
paraísos fiscales; cooperaciones entre estados en terreno
judicial para la
centralización de información sobre los delitos
financieros; obligación de
publicación de los datos en los paraisos fiscales; no
reconocimiento de las
sociedades pantalla; respeto a las reglas antiblanqueo de dinero.
3.3 Refuerzo del control de los bancos
Los bancos son, con los fondos de inversión, los principales
responsables de los
movimientos internacionales de capitales especulativos. Son los
grandes bancos
internacionales los que realizan las principales operaciones
de cambio, la mayor
parte de las cuales son de naturaleza especulativa.
Los bancos son ya objeto de una supervisión que parece
todavía insuficiente. Se
deberían tomar muchas medidas para devolver a los bancos
su papel en la
financiación de las empresas; unificación más
eficaz de las autoridades de
control; ampliación de prohibiciones de algunas operaciones
especulativas;
depósitos obligatorios de reserva; ampliación del
número de agentes fiscales ya
instalados en los establecimientos financieros.
Es necesario corregir la filosofía liberal del "Comité
de Bâle" sobre
el control bancario, principal autoridad internacional de regulación,
que basa
cada vez más la supervisión de bancos en la noción
de autocontrol (o de control
interno) de los bancos.
Finalmente, las medidas impuestas por el Comité de Bâle
están inadaptadas a la
situación de los bancos de los países en desarrollo
que no disponen de medios
humanos y técnicos suficientes y se ven por tanto debilitadas
por el desarrollo
de sus operaciones internacionales.
3.4. Reglas preventivas para los inversionistas internacionales
Un límite importante del dispositivo preventivo internacional
actual es que éste
se refiere esencialmente a los bancos y no afecta directamente
a los otros
actores financieros internacionales. Es el caso de los hedge
founds, los fondos
especulativos a efecto palanca que no son objeto de ninguna reglamentación
bajo
pretexto de que no utilizan el ahorro público.
Hay un importante "agujero negro" reglamentario que es urgente
tapar
imponiendo a todas las inversiones reglas preventivas comparables
a las
aplicadas a los bancos internacionales.
Otra serie de medidas: limitación de la proporción
de inversiones realizadas por
inversionistas extranjeros en los países en desarrollo;
obligación de guardar
los títulos durante el año que sigue a su adquisición
(medida propuesta por
Keynes en el año 1930).
3.5. Hacer pagar a los actores privados responsables de las crisis
Para reparar los daños causados por las crisis financieras
internacionales, el
FMI pone en marcha los planes de salvamento (bail out programs)
que protegen
sobre todo a los especuladores a los que se les asegurados que
van a ser
reembolsados. Una medida radical para disuadir la especulación
de los bancos y
de los inversionistas internacionales es implicarlos directamente
en el
financiamiento de los daños causados por las crisis financieras
en los países
del Sur. Esta medida permitiría por otro lado reducir
el fenómeno de
"riesgo moral", modificando el comportamiento de los acreedores
privados, en la medida en que ellos serán sancionados
por las pérdidas que
causan a los países deudores.
4. Reformar las instituciones financieras internacionales
El conjunto de medidas de control de las finanzas mundiales no
puede ser
aplicado sin que se lleve a cabo igualmente una reforma
radical de las
organizaciones internacionales, y en particular de las Instituciones
Financieras
Internacionales (IFI): FMI y Banco Mundial. Estas dos instituciones
se han
alejado progresivamente de sus funciones iniciales, definidas
por los acuerdos
de Bretton Woods, que consistían en asegurar la estabilidad
del sistema
monetario internacional y promover la financiación del
desarrollo.
La reforma de las IFI pasa entonces por una redefinición de sus funciones:
1. Organizar la cancelación
internacional de la deuda externa de los
países más pobres.
2. Asegurar a los países
que lo necesitan las formas y las condiciones de
financiación que permitan un desarrollo sostenible; esto
quiere decir, obligar a
los países ricos a respetar sus compromisos en materia
de ayuda al desarrollo, y
poner en marcha los mecanismos de financiación "fuera
del mercado" a
bajas tasas de interés, orientados a objetivos precisos.
3. Garantizar a estos países
el derecho y la asistencia técnica para
protegerse contra los movimientos de capitales especulativos.
4. Ayudar a los países
a construir (o a reconstruir) las instituciones que
les permitan proteger sus exportaciones de los inconvenientes
de la
inestabilidad de moneda y de la cotización de las materias
primas.
Con este objetivo, dos instituciones deberán ser creadas:
- Un Fondo
de Estabilización de Cambio y de Cotización de Materias
Primas para alcanzar este objetivo.
- Un Fondo
Mundial para el Desarrollo, encargado de financiar los
proyectos más urgentes y asegurar las transferencias necesarias
de tecnología
entre el norte y el sur, en particular en los campos de la salud,
la energía, y
el medio ambiente.
Estos fondos serán financiados por los "impuestos globales"
descritos
anteriormente.
Se impone una reforma profunda del funcionamiento de las IFI para
alcanzar estos
objetivos:
- Democracia
y transparencia: participación de los países del sur en
las instancias de dirección, control real de las poblaciones
locales y de los
parlamentos nacionales sobre las políticas de las IFI
a fin de garantizar el
equilibrio entre países acreedores y países deudores.
- Adhesión
de las IFI a una organización de las Naciones Unidas, ella
misma reformada: resulta esencial subordinar las IFI y la OMC,
al sistema de las
Naciones Unidas, como medio, por una parte, de someterlas a un
control exterior
y, por otra parte, de hacerles respetar los derechos fundamentales
(derechos del
hombre, derechos civiles y políticos, derechos económicos,
sociales, culturales
y medioambientales) que están por encima de los intereses
financieros y
comerciales en la jerarquía de las normas internacionales.
Desde esta perspectiva, a fin de reducir el poder hoy excesivo
de las IFI y de
la OMC, y de devolver el poder a los estados y a los ciudadanos
a escala
internacional, es necesario organizar las posibilidades de los
estados y de los
ciudadanos de recurrir a las jurisdicciones internacionales en
el caso de que no
se respeten los derechos fundamentales.
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[1] Leer Le Monde Diplomatique, octubre 1998
[2] Supongamos que se recauda una tasa del 1% sobre toda operación
de cambio a
tres meses. Como toda transacción destinada a obtener
una ganancia implica un
vaivén entre dos monedas (es decir, dos operaciones de
cambio), será necesaria
una desviación del rendimiento anticipado entre dos monedas
superior al 2% a
tres meses (es decir, 8% en tasa anual) para que las operaciones
de arbitraje o
de especulación sean rentables. Esta limitación
está concebida para impedir la
mayor parte de esas operaciones que se apoyan sobre diferencias
mucho menores.