![]() |
Por Sergio Ferrari para SERPAL, Servicio de Prensa Alternativa
El salto a Porto Alegre para participar en la segunda edición
del Foro Social Mundial (del 31 de enero al 5 de febrero) no significa
concurrir a otra convención internacional más, ni engrosar
un portafolio teórico cargado de estudios técnicos, ni sacarle
brillo a recetas que buscarían engordar un documento final con un
programa planetario por el momento
irrealizable.
Participar en Porto Alegre significa alimentar, acariciar, diseñar, imaginar, soñar y mimar, un concepto tan simple como profundo:
ALTERNATIVAS.
No pasa un sólo día sin que portavoces de las instituciones financieras internacionales o gobernantes de las naciones enriquecidas del Norte, se ufanen de la falta de propuestas alternativas de los movimientos sociales. Argumento ofensivo reforzado en el último lustro para contrarrestar el auge de la lucha anti-globalización neoliberal que se protagonizó desde Ginebra hasta Génova, pasando por Seattle, Praga...
La conceptualización y la lógica de la construcción de alternativas se funda en tres hipótesis claves.
1.-« NO ES QUE NO SE PUEDE SINO QUE NO NOS DEJAN »
Una mirada histórica denuncia una primera debilidad clave -pero para nada ingenua- del discurso dominante que siempre negó a los pueblos la posibilidad de construir sus propias alternativas.
Las propuestas alternativas existieron a lo largo y ancho del planeta en muchos momentos de la historia de la humanidad. Sin ir más lejos, los intentos liberadores de comienzo de siglo pasado en América Latina ( Sandino, Farabundo Martí y compañía) ya pregonaban modelos diferentes a los impulsados con garrote por Washington. La respuesta: invasiones y ocupaciones militares.
Años más tarde, en el mismo continente, el esfuerzo nacional
de impulsar un modelo de sustitución de importaciones desarrollando
las capacidades productivas propias, también marcó una etapa
innovadora en Argentina,
México, Brasil etc. Iniciativas enterradas -cuando no
masacradas sangrientamente- por golpes militares y dictaduras represivas.
Nuevas olas renovadoras, sea en Cuba de los barbudos; en Chile de Salvador Allende (1970); en Argentina de Héctor Cámpora (1973) o en Nicaragua (1979-1990), fueron bloqueadas, intervenidas, agredidas o desgastadas con todos los medios a la mano. La Revolución Popular Sandinista con sus cuatro fundamentos marcó todo un momento histórico: no alineamiento internacional; pluralismo político; economía mixta y decisiva participación popular (con el explosivo ingrediente de « entre cristianismo y revolución no hay contradicción »). Modelo contagioso que fue castrado desde el Norte ante el riesgo de expandirse a otros países (El Salvador, Guatemala etc)
Procesos con auténticos potenciales alternativos también
explotaron en el Asia post-colonial, en el Africa de la independencia hacia
los sesenta, en ciertas iniciativas internacionales (como el Movimento
de los No-Alineados), en algunos conceptos innovadores como el del Nuevo
Orden Informativo Internacional, incluso en algunas instituciones onusianas.
El poder nunca permitió que se desarrollaran y que pudieran probar
históricamente su viabilidad. En la década pasada, la innovación
zapatista de reformular la política a partir de los sectores
indígenas y de la sociedad civil fue sitiada desde el poder. La
Ley de derechos y minorías indígenas, negociada con el gobierno
mexicano, sigue postergada en su ejecución ante el pánico
de éste que la vía diferente de participación y democratización
se convierta en peligroso precedente de una nueva forma de hacer
política y de escribir la historia desde abajo.
2.- EL MODELO DOMINANTE NO ES NINGUNA ALTERNATIVA PARA TODA LA HUMANIDAD
A pesar de su discurso triunfalista y agresivo es el modelo dominante el que cotidiana y repetidamente expresa su incapacidad para ofrecer una alternativa de vida digna para el conjunto de la humanidad en un planeta ecológicamente viable. Más de 1/5 parte de la población *vive* en la miseria total con menos de 1 dólar por día en tanto 2/3 de los habitantes de la tierra sufren debajo de la línea de la pobreza.
Datos que ejemplifican la falta de creatividad del modelo dominante. La lógica de este sistema promueve una polarización social profunda e irreversible. La única posibilidad para su mantención consiste en arrojar cada día más a mayor cantidad de seres humanos *fuera del sistema*, hacia el agujero negro no galáctico sino de la marginación. La actual crisis de la otrora poderosa Argentina -entre las 10 principales potencias mundiales en los años cincuenta-, alumno dilecto del FMI y del Banco Mundial en la ejecución de los programas de *ajuste estructural*, no es más que un ejemplo patético de ese proceso de exclusión creciente, doblemente sancionador en el Sur . Según esa receta, ajuste, deuda externa, desmantelamiento del Estado social y corrupción *local* se complementan para oprimir sin tregua a la mayoría.
Pensar en conjunto y desde la base -desde el movimiento popular- la construcción de alternativas al actual modelo económico-financiero-político- ideológico-informativo-militarista es ya, en sí mismo, un ejercicio de libertad solidaridad humana. Una muestra de coraje ciudadano planetario ante el discurso oficialista que pregona hasta el cansancio que « no existe ninguna alternativa viable a la actual globalización de capitales y mercados y ni siquiera existe la posibilidad de buscarla».
Desmitificar el discurso oficial del poder; denunciar sus propias contradicciones
- de no poder asegurar un planeta vivible para todos-: ratificar
el derecho a crear y ejercitar alternativas propias es hoy ya un
signo evidente de madurez . El « Otro Mundo Posible », defendido
por Porto Alegre, constituye un reflejo legítimo en pro de
la sobrevivencia de la especie. La búsqueda de alternativas como
visión estratégica, global y a largo plazo se convierte
así en una suerte de derecho de la humanidad y su aplicación,
por ende, el ejercicio de un derecho humano fundante.
3.-LAS ALTERNATIVAS SON POSIBLES E IMPRESCINDIBLES
Según el teórico y militante belga François Houtart , en su entrevista al periódico suizo « Le Courrier » deL 19 de junio del 2000, existen dos visiones principales de alternativas. Una , la *neo-keynesiana*, que busca humanizar el capitalismo (alternativa dentro del sistema) y otra, a la que denomina *pos-capitalista* que busca su transformación de fondo (alternativa al sistema). Esta segunda pregoniza la deslegitimación de la organización actual de la economía, en tanto no asegura las basesmateriales de la vida humana al conjunto de individuos y pueblos en el mundo.
En el editorial del número 2 del 2001 de la prestigiosa revista «Alternativa Sur », editada por el Centro Tricontinental de Lovaina, Bélgica, se desarrollan elementos conceptuales fundamentales . Recuerda que el mercado es una relación social - y no una imposición *divina* irreversible. Y subraya que pensar en modelos alternativos al capitalismo planetario dominante es una *utopía necesaria*, « es decir un objetivo no preciso en el tiempo pero que sintetiza las aspiraciones colectivas ...y bajo esta condición la utopía no es sinónimo de irrealizable ».
Según la visión teórica del cambio profundo, para que una alternativa concreta sea creíble, no sólo debe funcionar en la práctica, sino también debe ser parte de un conjunto más vasto de opciones de cambio a largo plazo, único reaseguro para no ser recuperada por el mismo sistema. Este camino largo de construcción no se dará automáticamente y sin conflictos.
La mundialización de las resistencias y luchas pregonada por un amplio sector del movimiento antiglobalización se funda en la certeza que sólo ante la multiplicación de la presión social el modelo dominante puede ceder y conceder.
La confluencia de sectores planetarios de los más diversos, aportando sus propios conceptos y experiencias de práctica y de alternativas, perfilan ya un salto cualitativo en esta mundialización de la resistencia. Si Porto Alegre 2001 nació como el « Anti Davos del Sur », Porto Alegre 2002, fortalecido en su fisonomía de « Internacional de Fragmentos » anticipa una nueva identidad propia, mucho más anclada en la búsqueda de alternativas desde abajo.
Para abordar la construcción de alternativas es fundamental, al menos, teorizar sobre dos niveles diferentes.
El más largo plazo, el estratégico, es el nivel de la
utopía necesaria y realizable. Si para muchos de los movimientos
de liberación nacional de los países del Sur en los sesenta
y setenta, esa utopía se verbalizaba como la construcción
del « Hombre Nuevo », en la actualidad y en el futuro hará
referencia a la construcción del « Sistema Nuevo ».
Conceptos para nada antagónicos, prácticamente similares,
pero de matices apenas diferenciados.
La conceptualización de esta perspectiva a largo plazo, permitirá
dividir aguas estratégicas entre los que se limitan sólo
a buscar fórmulas para mejorar el sistema y los que impulsan el
cambio mismo del capitalismo .
Las alternativas a corto plazo - lapso que va desde hoy hasta dentro de algunos años o lustros-, surgen de un conjunto de prácticas en los más diversos rincones del planeta. El intercambio y socialización de las mismas juegan como elemento multiplicador, de enriquecimiento conceptual y muchas veces, aún, de detonante de nuevas alternativas en otras regiones del globo.
Una primera fórmula de esas alternativas prácticas pasa por una serie de iniciativas ciudadanas propositivas que de más en más alcanzan un impacto directo en la consolidación de la conciencia colectiva. El Tribunal contra la Deuda de Brasil (setiembre 2000) y la Consulta Popular; la reciente Consulta del Frente contra la Miseria en Argentina (del 13 al 15 de diciembre del 2001) proponiendo opciones absolutamente realistas a la desocupación y a favor de un seguro social; la consolidación del ejercicio del poder indígena en las comunidades zapatistas chiapanecas; el novedoso experimento de Presupuesto Participativo en Porto Alegre y Río Grande del Sur, o la nueva lógica movilizatoria de los trabajadores sin tierra del Brasil , por citar sólo algunos ejemplos, muestran caminos transitables.
Que se completan con un grupo de iniciativas de potencial aplicación a corto y mediano plazo que exigen mayores niveles de coordinación y presión internacional. La anulación del pago de la deuda de los países del Sur, promovida por amplias redes mundiales, se convierte en una propuesta cada vez más actual. De la misma manera que la aplicación de un impuesto a las transacciones financieras internacionales para beneficiar a los habitantes menos favorecidos del planeta, enarbolada por ATTAC. Esta propuesta-reivindicación que no tenía portavoces sólidos hasta hace muy poco tiempo, se ha convertido en los últimos tres años en un tema de discusión incluso a nivel de parlamentos y gobiernos de muchos Estados. Y fortalece la propuesta de crear fondos de *desarrollo alternativo* alimentados por diferentes fuentes, incluyendo también la reducción de gastos militares; la recuperación de bienes acumulados en el norte e ilícitamente desviados desde el Sur etc.
Ciertas normas de fiscalidad novedosa enriquecen las alternativas a corto plazo. Por ejemplo, la eventual aplicación de un impuesto excepcional de un 10 % sobre la fortuna del 10 % de los más ricos de cada país del Sur para proyectos sociales, para implementar la reforma agraria y urbana o, simplemente, para el relanzamiento productivo interno.
Una propuesta en discusión es el fortalecimiento de los acuerdos regionales Sur-Sur, en complementaridad, así como la redefinición de políticas proteccionistas con respecto a los productos del norte. Todo esto para proteger e incentivar la producción nacional y , en la esfera agropecuaria, para avanzar en la defensa de la soberanía alimentaria, redefiniendo las actuales prioridades agro-exportadoras de las naciones periféricas.
Son todos simples ejemplos parciales de una realidad cada día más rica en experiencias prácticas alternativas, en la conceptualización y promoción de propuestas y en la « invención-lanzamiento » de ejes movilizadores –como el caso típico de ATTAC-, que en muy poco tiempo pueden modificar agendas y fortalecer combates.
La realidad es clara: las alternativas existen y seguirán multiplicándose.
Los espacios de convocatoria como el Foro Social Mundial de Porto Alegre
adquieren en esta dinámica una importancia decisiva. No sólo
como espacio de intercambio sino también de convicción.
La búsqueda y aplicación de propuestas diferentes y de un
modelo alternativo , en última , no tiene grandes secretos. Depende,
sobretodo, de tiempo, creatividad y de la voluntad política de los
grupos sociales para ejecutarlas. Con la seguridad que en un momento histórico
como el actual, el sólo hecho de pensar en alternativas es
ya revolucionario.
* Sergio Ferrari ( Berna, Suiza )
Fines de enero 2002