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EN LAS RELACIONES SUR-NORTE. BARCELONA, MARZO 1999.
1.1 Valoración global de la experiencia. La entidad organizadora del Encuentro Internacional sobre Agricultura y Alimentación quisiera agradecer muy sinceramente a todas las personas participantes y asistentes que han hecho posible el desarrollo del evento. Las jornadas han contado con la participación de más de 500 personas inscritas y los contenidos se han desarrollado a partir de cuatro mesas redondas y cinco talleres simultáneos. En el conjunto de las sesiones han participado veinte y ocho ponentes provenientes de Latinoamérica, Asia, África, Europa y el Estado español . Destacamos la contribución
del público asistente en los debates posteriores a las ponencias
y la elevada presencia de estudiantes. Asímismo agradecemos las
aportaciones realizadas por los/las agricultores/as durante las jornadas
ya que la participación de los mismos era objetivo prioritario para
la organización. De igual manera pensamos que el Encuentro sirviera
para divulgar y promocionar diferentes experiencias y campañas que
se llevan a cabo en la actualidad a través de las propias comunicaciones
o de la cesión de espacios informativos (tenderetes, exposiciones,
acceso a internet) y/o de reunión para diferentes colectivos celebradas
durante el evento.
La elevada afluencia de público, la asistencia de un buen número de organizaciones de agricultores, consumidores, ecologistas y de solidaridad de todo el Estado, el interés de algunos medios de comunicación en recoger las opiniones y experiencias mostradas a lo largo del Encuentro y la valoración positiva del Encuentro expresada por ponentes y asistentes permiten llegar a la conclusión que se han alcanzado los objetivos previstos por la organización, en cuanto el Encuentro ha servido como elemento catalizador de propuestas, acciones y campañas. La valoración positiva
se sustenta sobre cuatro aspectos que resumimos a continuación:
2) La transversalidad y profundidad de los contenidos. El lento y continuado trabajo de elaboración del programa desarrollado por el equipo coordinador del Encuentro ha posibilitado la consecución de unos contenidos de vigente actualidad y acordes con la perspectiva Sur-Norte que se pretendía enfocar. 3) La necesidad de otro tipo de canales de información. Cada vez es más evidente la necesidad de la opinión pública de buscar otro tipo de fuentes informativas que se alejen del adoctrinamiento mediático del pensamiento único. El aluvión de información que caracteriza este “alineado” final de siglo no viene acompañado de iguales oportunidades de opinión e información, razón por la que la existencia de foros alternativos suelen provocar buena respuesta entre la población. Las personas, y en especial el colectivo de estudiantes, están deseosas de un mayor grado de conocimiento, de superar la visión lineal y superficial de la información convencional y de construir alternativas viables al sistema. 4) La actual polémica sobre los alimentos transgénicos. La coincidencia temporal del Encuentro con el auge del debate sobre las aplicaciones biotecnológicas en la agricultura y alimentación ha favorecido el interés del público. Sin duda, el evento ha coincidido con intensas discusiones en otros foros sobre el futuro de la seguridad alimentaria y la irrupción de los cultivos transgénicos. Europa vive, en estos momentos, un periodo de intenso debate sobre estos temas que están acompañados por conflictos de intereses entre, por un lado, representantes de la sociedad civil (consumidores, agricultores, ecologistas, ONGs para desarrollo) y por otro, la industria agroquímica, gobernantes y una buena representación de la comunidad científica. El Encuentro ha permitido aunar esfuerzos para luchar contra los nuevos “inventos” de la máquina del desarrollo para perpetuar las diferencias sociales y de género. 1.2 Conclusiones de los principales contenidos debatidos En este apartado se sintetizan las temáticas tratadas en el Encuentro Internacional siguiendo el mismo esquema del programa desarrollado. 1.2.1 El impacto de la globalización sobre los procesos de producción y comercialización de alimentos. La globalización se podría definir como la transformación del espacio natural en espacio mercantil. La mundialización de la economía y la mercantilización de la vida está agravando las desigualdades sociales y agresiones ambientales, de tal modo que aunque en sí, la globalización, no sea nueva, ahora su impacto es mayor, ya que permite, por ejemplo, que empresas multinacionales hayan usurpado áreas que antes no le eran propias. La globalización de la economía capitalista hace que el comercio mundial se traduzca en comercio de exclusión, donde se controla a muchos en beneficio de unos pocos. En este papel, las mujeres y las poblaciones más desfavorecidas salen claramente perjudicadas. Como destacó, Alice Hodgson, “la globalización y las políticas neoliberales son ciegas con el género pero no neutras”. De igual manera, la globalización impacta negativamente sobre el conocimiento y la cultura de las poblaciones locales. En este orden de cosas, el modelo económico hegemónico favorece la uniformidad de los sistemas de producción y la competencia entre la clase obrera a nivel mundial. Además, el mercado neoliberal utiliza diferentes reglas de juego según si se trata de un país del Norte o del Sur. El impacto de la globalización sobre la producción y comercialización de alimentos ha sido el recrudecimiento de los problemas heredados del modelo de agricultura hegemónico en la segunda mitad del siglo XX y caracterizado por la industrialización y mercantilización de los sistemas de producción agrícola. La biotecnología es el nuevo instrumento del mercado neoliberal para privatizar y controlar los recursos genéticos. Como ya ocurrió con la Revolución Verde, la supuesta revolución biotecnológica es destructora de la biodiversidad productiva y cataliza procesos de dependencia y exclusión alimentaria. 1.2.2 El impacto del modelo agrícola sobre diversos sectores sociales y ambientales La agricultura industrial, con el objeto de aumentar la productividad o el rendimiento de los cultivos, ha provocado graves repercusiones socioambientales. La homogeneización del paisaje rural, la erosión de la agrodiversidad y la pérdida de la independencia de la población agraria son algunas de ellas. Además, la industrialización de la producción agraria desprecia la riqueza biológica y cultural del medio rural, ignorando muchas veces, la importancia de los ecosistemas naturales y la sabiduría campesina. La agricultura y la ganadería tienen unas funciones ambientales y sociales que solo se han empezado ha valorar cuando se han perdido, por eso, sin rechazar de antemano los avances tecnológicos, se deben tener en cuenta los costes ambientales y ecológicos y la socialización de los posibles beneficios. El problema de la falta de alimentos no es de producción sino de distribución y la falta de acceso a la tierra y a los medios de producción. El cambio a un modelo duradero no tiene porqué implicar una merma de los alimentos disponibles. Al contrario de lo que se suele decir en medios oficiales, la Revolución Verde no ha solucionado el problema del hambre en el Tercer Mundo, ya que ha favorecido un acceso restringido a los alimentos, mayor dependencia económica del campesinado y una elevada pérdida del valor nutricional de los propios alimentos. En este sentido se considera muy interesante la incorporación de módulos de aprendizaje de alimentación en las escuelas que permita afianzar una soberanía agraria vinculada a una agricultura sostenible, entendida en términos de solidaridad con el entorno, con todos los pueblos y las generaciones futuras. Brasil, y en general toda Latinoamérica es un ejemplo claro de que un sistema injusto de distribución de la tierra lleva a una falta de alimentos para la población. En este sentido destacamos como las élites de numerosos países del Tercer Mundo han optado por un modelo agrícola basado en el fortalecimiento de la gran propiedad y los productos de exportación. Un modelo que necesita gran cantidad de mano de obra barata y de materias primas también a bajo precio. Un modelo de desarrollo en el que no se tiene en cuenta a las fuerzas productivas locales y que ha provocado graves problemas sociales y ambientales. Como se comenta en el siguiente apartado, la alternativa que el Movimiento de los Sin Tierra propone es una reforma agraria que va más allá del mero reparto de tierras y que busca un modelo agrario que no suponga dependencia, explotación ni sumisión y que implique a toda la sociedad. El agua es un recurso básico para la vida y escaso en algunas partes del Planeta, que las actividades humanas degradan. En la actualidad, la industrialización de la agricultura es el principal responsable de la sobrexplotación de los recursos hídricos, de hecho la agricultura moderna consume el 70% del agua dulce destinada a usos humanos. En ese sentido es necesaria una planificación y un manejo de la demanda, ya que existen regiones con problemas que destinan agua al ocio (turismo de lujo, campos de golf) detrayendo agua de la agricultura. Los países mediterráneos son un ejemplo de escasez de agua. En la cuenca del Mediterráneo, la planificación integral debe servir para asegurar la disponibilidad de agua para las generaciones futuras y evitar posibles conflictos relacionados con el abastecimiento y uso del agua. En este sentido es imprescindible una estrecha colaboración entre los países del Norte y del Sur . 1.2.3. Propuestas y respuestas alternativas al modelo dominante. Experiencias prácticas de agricultura y comercialización de alimentos en los países del sur. El impacto de la globalización y del modelo de desarrollo hegemónico sobre la población local ha tenido como respuesta, sobre todo en los países del Sur, el desarrollo de innumerables experiencias alternativas de contraposición al modelo dominante. Se hace difícil, en este informe final, poder hacer una síntesis global de todas las ponencias, razón por la que hemos preferido hacer un tratamiento sintético individualizado, sin perder de vista, la interrelación y los puntos en común de las mismas. Valga decir, en todo caso, que la organización se siente muy satisfecha de haber podido servir de altavoz a personas que representan a intereses de comunidades locales de base y que muestran, con su ejemplo práctico, la viabilidad y fiabilidad de proyectos de desarrollo humano ajenos a la homogeneización del modelo de desarrollo y la mercantilización de la vida y sus recursos. Por eso hemos decidido incorporar todas las aportaciones como si fueran nuestras e incluirlas en las conclusiones del Encuentro Internacional. Celina Cossa, representante de Unión General de Cooperativas de Maputo destacó que la organización mozambiqueña nació prácticamente de la nada con el objetivo de diversificar los cultivos y ofrecer servicios a la comunidad, trabajos donde el papel de dirección de la mujer ha sido definitivo, no en vano esta red de cooperativas está compuesta mayoritariamente por mujeres (95%). En la actualidad son la principal productora de pollos del país y han creado servicios de asesoramiento, formación y salud. En el horizonte de este esfuerzo se encuentra la reconstrucción de la identidad del pueblo mozambiqueño, después de una larga guerra civil. Otra experiencia interesante es que las que nos mostró, Emmanuel Yap, director ejecutivo de MASIPAG, una red de organizaciones agrícolas y científicas que agrupa a más de 15000 agricultores y agricultoras de la Isla de Negros, en Filipinas. Sus principales actividades son la identificación y preservación de la diversidad agrícola, la formación del campesinado en la agricultura biológica y la promoción de recursos indígenas para fertilizar la tierra. MASIPAG surgió como respuesta al modelo agrícola industrializado, auspiciado por el Instituto Internacional de Investigación del Arroz (IRRI), que consiguió entre otras cosas que los/las campesinos/as perdieran el control de las semillas, de sus conocimientos y de su autoestima. MASIPAG está llevando a cabo estrategias para contrarrestar el monopolio de multinacionales, por eso ha creado un centro de investigación agrícola, un banco de semillas para las comunidades agrícolas y ofrece formación específica en todas las lenguas locales de Filipinas. En esta red de organizaciones rurales, son los propios agricultores/as los/las que dirigen, planifican y organizan la gestión agrícola, trabajando conjuntamente con los técnicos y científicos, sin que ello suponga una subordinación de los mismos. La experiencia de MASIPAG es desde todos los puntos de vista interesante: ha posibilitado la recuperación de variedades de arroz, ha fomentado cultivos orgánicos con niveles de producción superiores a los de la agricultura industrial, y sobre todo, ha catalizado procesos que garantizan el retorno de la dignidad y sabiduría indígena en la agricultura. En el caso de Palestina, la recuperación de la dignidad perdida va íntimamente relacionada con el monopolio que desde tantos años ejerce el estado de Israel sobre los recursos hídricos de todo el territorio. El Grupo Palestino de Hidrología, representado en el Encuentro por Ayman Rabi, lleva años asistiendo a la población palestina en los problemas sociales y de salud derivados de la falta de agua provocados por la pérdida de territorio adyacente al río Jordán. El proyecto ha ido creciendo en alcance, a pesar de la falta de información y de reconocimiento por parte del gobierno israelí. Desde el Norte de África se nos presentó una propuesta singular de lucha contra la globalización. El marroquí Lahcen Daoudhi de la Universidad de Fez, recordó la necesidad de conseguir una integración regional de la zona de Magreb basada en una alternativa de base cultural y la necesidad de potenciar la Banca Islámica o crearla (donde todavía no exista) como elemento fundamental para el desarrollo global de la zona. Esta, a diferencia de la banca capitalista colabora en un reparto más equitativo de las actividades económicas ya que el enfoque islámico de la economía prohibe la usura. Así mismo, el pensador magrebí formuló la necesidad de buscar alternativas locales basadas en la diversidad cultural para bloquear el sistema capitalista. Desde América Latina se oyeron voces muy críticas con las políticas neoliberales internacionales y las relaciones desiguales entre el Sur y el Norte. La crisis económica, política y social afecta a la mayoría de países latinoamericanos. En este contexto surgen y se fortalecen antiguas y nuevas formas alternativas de organización comunitaria y autogestionaria. Entre ellas destacamos: 1) La Organización de Pueblos Indígenas de Pastaza, que agrupa a 132 comunidades indígenas en la zona de Pastaza (Ecuador), trabaja desde hace 18 años en al creación de las bases en un sistema local de producción sostenible. Su representante Froilan Viteri propuso el fortalecimiento del saber de los pueblos amazónicos y la recuperación de la ciencia, el arte y la tecnología de las comunidades indígenas con el complemento de los conocimientos de la sociedad no indígena. Con ello se conseguiría un mejor aprovechamiento de los recursos naturales y la conservación de la biodiversidad. 2) El Taller Micaela Bastida del Perú, organización de mujeres que surgió como respuesta a la situación de hambre provocada por las políticas de ajuste estructural del dictador Fujimori en los cinturones de miseria de las grandes ciudades. En los ocho años de existencia de la organización, han conseguido la creación de una red de 10.000 comedores populares en las principales zonas urbanas de Perú y empresas de comercialización alimentaria que abastecen a estos comedores y a la población a precios más ajustados. La representante de TMB, Miriam Bustamante destacó la importancia del trabajo hecho por las mujeres en los comedores populares de Perú ya que no solo se ha atajado parcialmente enormes bolsas de pobreza sino ha servido para potenciar el desarrollo y la distinta integración de la mujer en la sociedad peruana. 3) Las Unidades Básicas de Producción Cooperativa (UBPC), creada en Cuba a raíz de la crisis provocada por la pérdida del mercado de los países del Este y como respuesta a la necesidad de transformar el modelo agrícola cubano. Miriam García, miembro de los Estudios Rurales de la Universidad de La Habana, destacó como el modelo de agricultura industrial intensiva establecido desde el inicio de la Revolución Cubana está siendo sustituido paulatinamente por un modelo agrícola distinto que capacita directamente a las cooperativas locales. El fomento de las UBPC no solo implica cambios a nivel organizativo, sino también a nivel de producción agraria, acercándose más a una agricultura integrada y menos dependiente de la utilización de insumos externos. 4) El Movimiento de Trabajadores Rurales sin Tierra (MST), una organización campesinas brasileña formada por pequeños/as agricultores/as expulsados de sus tierras a raíz de la introducción de la agricultura moderna y de la concentración de la propiedad de la tierra. Martina Unterberger, agrónoma y miembro del MST, consideró la necesidad no solo de democratizar el acceso a la tierra, sino también luchar por una mayor justicia social y contra la dependencia del capital, incluido el internacional. En este sentido, plantea el apoyo de todo el pueblo en la causa de los/las agricultores/as. Como propuesta de futuro, Martina Unterberger recordó la necesidad de incidir en la capacitación de las generaciones más jóvenes y aumentar la participación de las mujeres en los órganos de decisión del MST. 5) La propuesta teórica y aplicación práctica de un modelo de desarrollo regional, humano, ecológico y de género, culturalmente sostenible al Altiplano Occidental de Guatemala. Henry Morales del Movimiento Tzuk Kim-Pop propuso una serie de medidas para luchar y contrarrestar los efectos de la globalización que se podrían sintetizar en la recuperación de tejidos sociales mediante proyectos desarrollados por y desde la comunidad y con carácter integral. También hizo hincapié en la importancia en el papel que la mujer ejerce y va ejercer en el futuro en el seno de dichas comunidades. La gran heterogeneidad geográfica, cultural, ideológica de los nueve ponentes provenientes del Sur no impiden extraer varios puntos de conexión que permiten llegar a conclusiones comunes y generales de todas estas experiencias locales: a) Reiterada oposición
a la globalización y acento en los efectos destructivos que ésta
ejerce sobre las culturas locales.
1.2.4 Experiencias prácticas de agricultura y comercialización de alimentos en el Estado español Una de las experiencias más gratificantes del Encuentro Internacional fue contar con la participación durante todo el evento, de representantes de agricultores de nuestro país. No solo como ponentes (Helen Groome, Javier Sánchez, Pep Riera) sino como dinamizadores de más de una sesión en la fase de debate. Creemos que tal hecho ha posibilitado un acercamiento de experiencias entre las organizaciones que trabajamos por la solidaridad internacional y los/las agricultores/as de nuestro país. Un intercambio rico y fluido de experiencias que ha tenido su máxima expresión en los frecuentes diálogos entre los/las agricultores/as del Sur y del Norte. Se pone especial énfasis en la importancia de la explotación familiar en el medio rural, porque eso significa pueblos vivos y mantenimiento de la identidad cultural. Se destaca también las graves dificultades que padecen los/as agricultores/as en sobrevivir como tales y las sombrías perspectivas que, para el sector, tiene la actual política agraria comunitaria, injusta y favorecedora de los grandes propietarios de tierra (el 80% de las ayudas comunitarias se las llevan el 20% de los productores). Es necesario un replanteamiento de las subvenciones de los cultivos agrarios ya que no sólo favorece las grandes propiedades, sino también a la agricultura industrial. De igual manera se denuncia la existencia de una gran especulación con el precio de la tierra, lo que dificulta los accesos a la producción y los acuerdos de la UE con países terceros que, lejos de financiar desarrollo, están pensados en favorecer a las grandes empresas, a modo de la UNITED FRUITED en Latinoamérica. La dura realidad de los/as agricultores/as en Europa y el Estado español sin llegar a los extremos de muchos países del Sur es preocupante, en Catalunya por ejemplo, sólo el 3% de la población activa viven de la tierra, lo que ha representado una paulatina y continuada pérdida de peso político y social. En el Estado español la situación no es muy diferente, cada vez el acceso a la tierra es más difícil: ni los jóvenes se incorporan a la agricultura y a las mujeres ni si quiera se les concede el sistema de seguridad social agraria. Sería deseable, en este sentido, una nueva relación de los/as agricultores/as con la sociedad civil puesto que necesitan de apoyo social y compromiso con el medio ambiente. Los agricultores y las agricultoras reivindican el derecho a trabajar la tierra y proyectan el deseo de conservar su identidad cultural mediante la agricultura. Existen alternativas que favorecen la explotación familiar y el manejo sostenible de los recursos naturales, como por ejemplo, las numerosas cooperativas agrarias y los asentamientos agroecológicos. Si las primeras tienen larga tradición en nuestro país, los segundos están surgiendo en Andalucía a propuesta del Sindicato Obrero Campesino como alternativa a la agricultura convencional. Repudian las políticas de subsidio y plantean un manejo ecológico de los recursos naturales y asumiendo formas de acción social colectiva. Definen el modelo como agroecología y como una experiencia que potencia el autoconsumo y la venta directa de los productos. Resaltando esto último, sin duda alguna, resulta fundamental el establecimiento de criterios comunes entre productores y consumidores de alimentos. Las cooperativas de consumidores deben jugar un papel importante en este sentido ya que pueden favorecer tanto las condiciones sociolaborales de los agricultores como la calidad y diversificación de los productos alimenticios. Así mismo se enfatiza la importancia del consumo responsable y colectivo en contraposición del individual y desconocedor de las características de los productos que consumen. Los productos respetuosos con el medio ambiente tienen precios que parecen caros individualmente, y sin embargo, no lo son socialmente si consideramos los costes ambientales y sociales a nivel colectivo. Una conclusión general del Encuentro respecto estos temas es la necesidad de que exista contacto e intercambio entre experiencias de cooperativas y organizaciones de consumidores, productores, ecologistas, de desarrollo, etc. que contrarresten modelos de producción de alimentos que provocan el deterioro de la naturaleza y favorecen los intereses de las grandes empresas. 1.2.5 La perspectiva de género en la producción y comercialización de alimentos A lo largo de las últimas
décadas las 'temáticas relacionadas con las mujeres' han
empezado a estar presentes en numerosos foros gubernamentales y no gubernamentales
centrados en discusiones acerca del 'desarrollo'.
Lo cierto es que desde las grandes burocracias del desarrollo se sigue prefiriendo contemplar a las mujeres en su faceta de agricultoras para el autoconsumo (faceta que puede tener mayor o menor peso dependiendo de las sociedades particulares a las que nos refiramos). Dado que suelen generar poco o ningún dinero este trabajo está altamente devaluado. La producción de autoconsumo suele estar vinculada a la producción en huertos domésticos. Un importante factor que pone de manifiesto la relación existente entre las mujeres y el manejo de la biodiversidad es la multiplicidad de plantas y variedades presentes en el espacio de los huertos domésticos. Recientes estudios los califican de verdaderos bancos de reserva genética in situ. Resulta curioso que la riqueza en lo que a variedades de especies se refiere puede derivarse de la aplicación de criterios de selección de las semillas no estrictamente comerciales como pudieran ser la facilidad para la cocción, sabor, posibilidad de uso en determinados platos, consideraciones estéticas y otros posibles acordes a las necesidades de cada unidad doméstica concreta. Lejos de plantear explicaciones más o menos románticas de que la habilidad femenina protege la biodiversidad, habría que buscar otras posibles causas. Las mujeres agricultoras lo tienen mucho más difícil que los hombres a la hora de conseguir los recursos necesarios para la producción agrícola. Así, el acceso a la tierra esta sesgado a favor hombres, tanto por el desarrollo de procesos de reforma agraria, legislaciones postcoloniales (o postrevolucionarias...), como por el significativo impacto de las intervenciones desarrollistas de agencias multilaterales y/o ONGDs que no han considerado a las mujeres como posibles protagonistas de sus planes de extensión agraria. A ello se suma que la ola mercantilizadora de la producción agraria y las subsiguientes necesidades de las tecnologías que la hacen posible, exigen la concentración de tierra para que sean posibles las economías de escala a través de monocultivos, todo lo cual puede también socavar los derechos de acceso a la tierra y recursos de las mujeres en favor de los de algunos hombres. Durante la preparación
del Encuentro, SODePAZ/SODePAU puso un especial énfasis en que las
ponencias contemplasen el impacto de género. Para hacerlo posible
se pidió a las personas ponentes que analizasen el impacto diferenciado
para mujeres y para hombres de las situaciones y procesos concretos que
iban a exponer durante el encuentro. La organización garantizó
que en cada bloque temático hubiese una ponencia como mínimo
a cargo de alguna mujer y que tratase experiencias concretas desde la perspectiva
de género (la proporción fue de 12 mujeres de un total de
26 ponentes). Además se coordinó un equipo de personas que
asegurasen que en caso de no quedar estas cuestiones debidamente explícitas
durante las diferentes sesiones formulasen preguntas al respecto.
1.2.6 El comercio justo: sus virtudes y limitaciones En el encuentro se celebró
un debate en el que participaron representantes de ONGDs vinculadas a la
promoción del consumo solidario en el territorio español
así como un miembro de una cooperativa de productores de Bolivia
y de una cooperativa de consumidores catalana.
En segundo lugar, se planteó que el comercio justo y solidario puede apoyar, al diversificar la dependencia e introducir reglas diferentes, a cambiar la prepotencia de los mercados internacionales, convirtiéndose en una herramienta clave de sensibilización y de denuncia de la desigualdad estructural en las relaciones Sur-Norte, impulsando, por tanto, posibles ideas y alternativas de cara a su erradicación. En tercer lugar, se consideró
que en el contexto español todavía resulta demasiado precipitado
tomar la decisión acerca de si introducirse o no en los circuitos
comerciales convencionales, planteándose la discusión acerca
de cómo se certificarán los productos en tal caso y cómo
llevar a cabo cierta tipo de selección para intentar no competir
con otros producidos artesanalmente en nuestro entorno.
1.2.7 La biotecnología y el futuro de la agricultura mundial Las nuevas tecnologías genéticas son motivo de controversia pública en los últimos tiempos. En el Encuentro Internacional se ha querido dejar constancia que los peligros de la manipulación genética van más allá de los estrictamente sanitarios y/o ecológicos. De hecho ha sido objetivo prioritario dar un enfoque crítico y multidisciplinar a la biotecnología. En primer lugar es importante recordar las bases del paradigma científico bajo el cual se fundamenta la tecnología transgénica, es decir; fragmentación del conocimiento, visión mecanicista de la vida y planteamiento reduccionista del método científico. En este sentido, se subraya la importancia que la ciencia no caiga en una cosmovisión mecanicista en la que los organismos sean vistos como simples máquinas y la biosfera como un simple tablero de piezas intercambiables cuyos elementos se pueden manipular según convenga en cada momento. También se recuerda como algunas teorías científicas han sido mal interpretadas y utilizadas para justificar desigualdades sociales, situaciones de dominio e imperialismo. Los intentos frustrados de aplicar el darwinismo a las sociedades humanas son un ejemplo de esto último. De igual manera se denuncia el intento de fragmentar el conocimiento, de como hay cosas que interesa que se conozcan y otras que no. Sin duda son estrategias que tratan de impedir que se relacionen diferentes conceptos y situaciones que permitan llegar a conclusiones que perjudiquen las versiones pseudo-científicas oficialistas. La visión determinista y fragmentaria de las nuevas tecnologías genéticas aplicadas tanto a la agricultura como a los seres vivos se recrudece cuando se conocen los grandes intereses económicos que mueven todo este engranaje: las grandes empresas transnacionales del sector agroquímico y farmacéutico. Resulta imprescindible democratizar el acceso a la información sobre temas científicos relacionados con la biología molecular y oponerse al poder que están ejerciendo los complejos biotecnológicos, ligados a poderosas empresas multinacionales. En el campo de la clonación humana, es especialmente preocupante la situación en al que los óvulos humanos se han convertido en una mercancía con demanda para la investigación y la experimentación. Y es en ese marco que las mujeres quedan convertidas en materia prima para la experimentación. Las nuevas tecnologías genéticas responden a la cultura de la uniformidad, de lo perfecto, de la exclusión y de la negación de la muerte. Se intentan aplicar en todos los campos de la sociedad humana con el pretexto de que la tecnologia resolverá todo. Nada más lejos de la realidad. Valga un solo ejemplo. Los valedores biotecnológicos vuelven a plantear el mito de acabar con el hambre en el mundo mediante la utilización de su tecnología, cuando se reconoce que el problema de la seguridad alimentaria no reside en la escasez de alimentos sino en la mala distribución de los mismos. La biotecnología es en realidad el nuevo instrumento para que pocas y grandes empresas se apoderen y controlen los recursos genéticos. En efecto, unas pocas empresas del Norte industrializado se han adueñado del control mundial de las semillas, mientras los materiales genéticos para su experimentación están en el Sur. El cultivo de variedades manipuladas genéticamente supone la introducción en el entorno de organismos exóticos a una escala y a un ritmo de dispersión que no ha tenido precedentes en la historia de la humanidad, y que puede acelerar el ya preocupante proceso de erosión de la biodiversidad agrícola y silvestre; y el desplazamiento de la agricultura familiar por monocultivos intensivos dependiente de la industria agroquímica. Se dice que la ingeniería genética aplicada a la agricultura permitirá un mayor y mejor abastecimiento de alimentos. Los primeros resultados de campo y el férreo poder que ejercen las multinacionales del sector muestran que los objetivos que se persiguen son otros. Así por ejemplo, los primeros cultivos comercializados han sido variedades de plantas transgénicas resistentes a herbicidas, que aseguran las ventas de herbicidas producidos por la propia industria. De hecho, el supuesto avance tecnológico se basa en un mayor control por parte de la industria agroquímica y farmacéutica de la producción de semillas mediante la institucionalización de las patentes y la comercialización de variedades con segundas generaciones estériles. La monopolización del mercado de alimentos no solo hará más ricos a los ya ricos, sino más pobres a los ya pobres. Y en este contexto, los grandes perdedores son una vez más los países del Sur, que albergan la mayor riqueza mundial en términos de diversidad cultural y biológica, y con ellos los pueblos indígenas y comunidades campesinas que han desarrollado esa diversidad a lo largo de milenios, y en particular a las mujeres, encargadas desde siempre y todavía hoy de seleccionar, de sembrar y de recoger esa diversidad; y para quienes la diversidad constituye la base del sustento y del bienestar. La utilización mercantil y sesgada de la tecnología en la agricultura es consecuencia de que muchas veces, la ciencia, al contrario de lo que se vanaglorian sus financiadores, ha estado y está sujeta a poderes económicos y políticos poco trasparentes, democráticos y objetivos. La alternativa a la biotecnología pasa por la conservación de la biodiversidad y la lucha contra la privatización del conocimiento. En contraposición a una manera lineal de ver el mundo, es necesario ser conscientes de que vivimos en un sistema interelacionado donde los elementos que forman parte están relacionados entre sí y cuya modificación afecta al resto del conjunto. Sin duda alguna es imprescindible un nuevo paradigma científico que supere la cosmovisión mecanicista y reduccionista de la tecnología actual. |