CUBA
Microcomplejo Agroecológico del arbol Nim para la obtención de productos naturales
Contrapartes locales:
Asociación Nacional de Agricultores Pequeños (ANAP).
Dirección: Calle 1 # 206 E/ Línea y 13 Vedado, Ciudad
de La Habana, Cuba.
INIFAT (Instituto de Agricultura Tropical)
País/area geográfica donde se realizará: Cooperativa Amistad Cubano Bulgara (Güines, Habana)
Cofinanciado por: Ayuntaminto de Gijón, Junta de Comunidades
de Castilla La
Mancha y Junta de Extremadura.
Sector/Subsector: Medio ambiente/SEGURIDAD ALIMENTARIA.
Plazo de ejecución del proyecto: 5 años.
RESÚMEN:
El Proyecto se propone desarrollar un modelo de producción agroecológica
que incluye la explotación del árbol Nim y los productos
derivados, donde estos últimos se encuentren insertados dentro del
Sistema de Manejo Integrado de Plagas, para lo cual será necesario
establecer las tecnologías de producción agrícola,
de elaboración de bioplaguicidas a nivel artesanal y semindustrial
y donde se apliquen las normas de uso y de control de la calidad de los
mismos.
Como modelo agroecológico tiene concebido el incremento del
uso de los insecticidas botánicos que contribuyan junto con los
otros medios biológicos a reducir el uso de agrotóxicos,
lo cual permitirá disminuir la contaminación del ambiente,
por otra parte, podrán ser rescatadas áreas de terrenos marginales
improductivas con el consiguiente aporte a la conservación de los
suelos y con el incremento de la biomasa generada por los bosques de Nim,
contribuir a la mejora del entorno, lo que sumado a una mayor producción
de alimentos impactará sobre la calidad de vida de la comunidad.
Por último, el establecimiento del Microcomplejo Agroecológico
Nim en la Cooperativa de Producción Agropecuaria "Amistad Cubano
- Búlgara", aportará beneficios económicos y sociales
que incidirán de manera directa sobre sus miembros, así como
los agroproductores colindantes y será al propio tiempo fuente de
transferencia tecnológica.
ANTECEDENTES:
Las posibilidades que brinda el sistema de lucha biológica dentro
del manejo integrado de plagas, son cada día mayores, máximo
en la agricultura contemporánea donde la conversión de una
agricultura convencional altamente tecnificada a la agricultura sostenible
de bajos insumos se establece progresivamente en un número cada
vez mayor de paises.
En este contexto, Las asociaciones de agricultores de Cuba vienen promocionando
el desarrollar un nuevo modelo de agricultura donde los recursos fitogenéticos,
de organismos bioreguladores, controles biológicos naturales de
enfermedades y plagas de las plantas cultivadas y los biofertilizantes,
jueguen un rol determinante en las producciones agrícolas con rendimientos
aceptables pero con un alto valor ecológico al reducirse sustancialmente
el uso de productos agroquímicos. Partiendo de esta premisa, el
empleo de los medios biológicos y, entre estos los bioplaguicidas,
representan el pilar fundamental en los que descansa el Sistema Nacional
de Protección de Plantas, auspiciado por la Administración.
Con la aplicación generalizada de los plaguicidas biológicos
y naturales se logra reducir por una parte, la incidencia de los principales
organismos patógenos y plagas de los cultivos económicos
y por otra, los costos por importación de grandes volúmenes
de plaguicidas de síntesis química y la reducción
significativa de su efecto contaminante en los agroecosistemas. Por tales
razones, a partir de 1982 queda establecido oficialmente el Manejo Integrado
de Plagas (MIP) como política de la Administración para la
agricultura, de ahí que el control biológico adquiera particular
preponderancia; sustentado en ésta base, la produccion de medios
biológicos se establece teniendo en cuenta los extensos y variados
recursos de microorganismos entomopatógenos, entomófagos
y la flora generadora de sustancias naturales, entre las que se puede destacar
el Nim y con las cuales se pueden obtener y desarrollar dichos medios.
El árbol del Nim es originario del sureste de Asia y se cultiva
en muchos países de Africa y América Latina. La especie se
adapta muy bien a los suelos y climas de zonas semiáridas de países
tropicales y subtropicales. El árbol es siempre verde, dando sombra
todo el año; la madera es utilizable para muebles y construcciones
en general. Su uso específico como fuente de insecticidas botánicos
es comprobado y se ha introducido en países de America Latina como
son los casos de Nicaragua con más de medio millón de árboles,
Haití con más de un millón de árboles, República
Dominicana con más de medio millón y Honduras, Costa Rica,
Ecuador, Venezuela y El Salvador que sobrepasan los 150 000 árboles.
La producción de los insecticidas a partir de las semillas puede
realizarse de manera artesanal (semilla molida con cáscara para
extractos acuosos), semindustrial (semilla molida sin cáscara, aceite
prensado, torta molinada y otros productos sencillos) o industrial (formulaciones
de productos a base de extracciones con solventes), en este último
caso, se pueden citar productos comerciales como Margosam - O, Azatina
y Bionim producidos en los Estados Unidos y NimAzal - S, NimAzal - F elaborados
en Alemania y otros muchos comercializados en la India, Australia, etc.
Adicionalmente parte de la maquinaria de las plantas procesadoras pueden
emplearse para procesar granos y obtener aceites y harinas comestibles.
En Cuba existían unos pocos árboles de Nim de más
de 80 años de edad, sin embargo la siembra a escala más grande
se impulsó solo a partir de 1991 con semillas de origen cubano,
nicaragüense, ecuatoriano y de la República Domincana, con
buenos resultados en su crecimiento y adaptación. Existen en la
actualidad aproximadamente 150 000 árboles sembrados a lo largo
del país en Empresas Agrícolas y áreas de pequeños
campesinos agrupados dentro de la ANAP (Asociación Nacional de Agricultores
Pequeños) destinados a la obtención de bioinsecticidas cuyo
plan de siembra fué patrocinado por el Instituto de Investigaciones
Fundamentales en Agricultura Tropical "Alejandro de Humboldt" (INIFAT)
y 50 000 para uso como leña sembrados por parte del Departamento
Forestal del Ministerio de Agricultura. El INIFAT con sus campos de producción
agrícola y laboratorios se dedicó desde 1991 a investigar
todo lo referido a la eficacia y técnicas de producción de
insecticidas y otros productos a base de Nim, aprovechando los avances
y la experiencia de otros países, actualmente se cuenta con las
tecnologías de siembra, plantación, cultivo, cosecha, postcosecha,
producción a niveles artesanal, semindustrial e industrial de insecticidas
y de uso de los mismos para el control de plagas.
En 1993 el entonces Consejo Ecuménico de Cuba (hoy Consejo de
Iglesias de Cuba), interesado en apoyar el desarrollo de una tecnología
alternativa en el control de plagas financió la capacitación
de 3 técnicos cubanos en el Proyecto de Insecticidas Botánicos
COPINIM en Nicaragua y la adquisición de las primeras semillas y
bolsas.
Los estudios realizados en el mundo, permiten afirmar que las sustancias
activas de la semilla de Nim (Azadirachtina, Salannina, Nimbina, Nimbidina,
Meliantrol, etc.) tienen efectos repelentes, antiapetitivos y actúan
sólo por ingestión y de manera muy específica sobre
la metamorfosis de los insectos, impidiendo su crecimineto y desarrollo.
El Nim no resulta tóxico para seres humanos o mamíferos en
general, pájaros, reptiles y peces de agua dulce. Aplicadas en las
concentraciones indicadas no afectan tampoco a la fauna benéfica
de los insectos depredadores o parasitoides en los campos. Con el empleo
del árbol Nim se pueden rescatar terrenos marginales, salinos y
con tendencia a la desertificación, mejorar las cualidades agrobiológicas
de los suelos y el balance ecológico de la zona. Además el
Nim puede jugar un papel importante en la producción orgánica
de alimentos cada vez más solicitados por el mercado interno.
Las sustancias activas presentes en la semilla del Nim son utilizadas
para controlar insectos, ácaros y nemátodos que constituyen
plagas de los cultivos de importancia económica, así como
de los granos almacenados. Como ejemplo se pueden citar la Palomilla del
maíz (Spodoptera frugiperda), la Palomilla de la col (Plutella
xylostella), las mallas del frijol (Diabrotica spp., Ceratoma
spp.), los áfidos en las Cucurbitaceas (Myzus persicae,
Aphis gossyppi), la mosca blanca en tomate y melón (Bemisia
tabaci), los barrenadores de fruto y minadores de hoja en melón
(Diaphania spp., Lyriomyza trifolii) y las chinches de sorgo
y arroz (Nezara viridula, Leptoglosus spp.) y otros.
Se calcula conservadoramente la necesidad de sembrar entre 20 y 27
árboles de Nim con lo que se puede obtener suficiente semilla para
proteger 1 ha de cultivo con 6 aplicaciones por año (3 por ciclo
de cultivo). Esto significa que una cooperativa produciendo granos básicos
y hortalizas en 40 ha debería sembrar entre 800 y 1080 árboles,
es decir de 4 a 5 ha de Nim con 200 árboles/ha. Los árboles
no necesitan riego ni fertilización y suministran además
de la cosecha de frutos un mejoramiento al suelo, al microclima, algo de
leña durante la cosecha, miel y un ingreso considerable por la venta
de madera en el momento de la renovación de la plantación
después de 15 ó 20 años.
El árbol se presta también para la incorporación
en sistemas agroforestales, silvipastoriles y de permacultura. Además
las propiedades medicinales del árbol representan un potencial en
la medicina comunitaria concebida en el programa de aplicación de
la medicina alternativa, pudiendo ser aprovechadas directamente por las
personas que poseen éste árbol en sus jardines o huertas.
En el orden interno, para el uso de los bioinsecticidas naturales a
base de Nim se ha venido llevando a cabo un trabajo de divulgación
que aunque incipiente todavía, ha facilitado la capacitación
de muchos trabajadores y técnicos agrícolas acerca de las
ventajas que brinda su empleo, entre las cuales se encuentran: el ahorro
de recursos monetarios por parte de los productores al poder autosostener
sus necesidades de productos insecticidas y, en dependencia de la magnitud
de la producción en algunos casos, pudieran obtener ingresos por
la venta de éstos productos; por otra parte, los alimentos de calidad
orgánica pueden ganarse un espacio importante en el país.
Además pueden elaborarse otros productos de uso doméstico
para la higiene y la salud tales como jabones, pasta dentífrica
y medicamentos de uso externo para combatir ectoparásitos en animales
y el hombre. El conocimiento sobre el empleo de las tecnologías
del cultivo del Nim contribuirá al mejoramiento del entorno ecológico
y elevaría el nivel de la calidad de vida en la comunidad.
Es necesario destacar que las labores que necesita el desarrollo de
los procesos de obtención de productos a base de Nim pueden ser
realizadas por el sector femenino y además brindar fuente de trabajo
eventual para la recolección de las semillas en el momento de la
cosecha a jóvenes estudiantes y mujeres.
JUSTIFICACION:
El empleo de plaguicidas sintéticos produce la contaminación
de los agroecosistemas con las conocidas afectaciones que acarrean sobre
el suelo, los alimentos, la fauna benéfica y el hombre, la producción
y empleo de controles biológicos y agentes para el control botánico
de plagas son una solución para resolver estos problemas y garantizar
la cantidad y calidad de las producciones agrícolas.
La adquisición de plaguicidas para garantizar la protección
de todos los cultivos resulta cara, la producción nacional de plaguicidas
naturales de Nim y su empleo en la agricultura sostenible, permitirá
a los productores agrícolas lograr autoabastecerse y llevar a cabo
un eficiente control con menos daños ecológicos.
En algunos casos se ha podido constatar la aparición de resistencia
de algunas plagas al empleo de plaguicidas químicos sintéticos
y se usan actualmente algunos organismos como controles biológicos
para contrarrestar los daños que ocasionan anualmente; a su vez,
es necesario apelar a otras tecnologías complementarias como lo
es la aplicación de bioplaguicidas de origen vegetal, tal es el
caso del Nim a fin de evitar la aparición de la insectoresistencia.
Las necesidades de reforestación es otro de los problemas que
hacen necesario los proyectos como el presente, en los últimos años
debido a las dificultades para la obtención de combustibles de uso
doméstico o en comedores de empresas o centros de enseñanza
han dado lugar a un corte masivo de arboles para su uso como leña,
en los momentos actuales se hace necesario desplazamientos aún mayores
para la obtención de leña, continuando el impacto negativo
sobre el medio.