En Cuba existe una red de atención
médica al niño grave, compuesta por 75 salas de terapias
intensivas neonatales y pediátricas, ubicadas en todas las provincias.
Esta realidad dista bastante del panorama latinoamericano y del Tercer
Mundo, donde únicamente en contadas ciudades se dispone de un servicio
público de tal naturaleza.
Que hoy Cuba mantenga una atención
ininterrumpida en un servicio tan costoso, solo se explica por la voluntad
política del Estado y la dedicación que caracteriza a nuestros
médicos, enfermeras, técnicos y personal de la salud en general.
La presente década ha sido una
muestra de cuán prioritaria es en Cuba la atención a los
infantes hospitalizados en las salas de cuidados intensivos, manifiesta
el Doctor en Ciencias Médicas Fernando Domínguez, especialista
en Neonatología y jefe del Grupo Nacional de Pediatría, al
señalar que ni las severas dificultades económicas han impedido
garantizar la calidad de la asistencia.
«Cierto es que el bloqueo estadounidense
encarece el triple y más las adquisiciones de medicamentos, instrumental,
material gastable..., y el equipamiento ha sufrido una sobreexplotación
pues sobrepasa los 15 años de uso, pero hemos sido ágiles
en la búsqueda de alternativas; tenemos muy claro el compromiso
de consagrarnos a salvar vidas recién iniciadas.»
(...) El trabajo de las salas infantiles
de terapia intensiva, más allá de mantener el servicio, refleja
un ascenso en los resultados que expresan la reducción de la mortalidad
en todos los grupos de edades. Las causas más frecuentes de ingreso
entre los recién nacidos (hasta 28 días) son la hipoxia y
asfixia, membrana hialina, trauma al nacer u otras afecciones perinatales.
Durante 1997 adquirimos equipos imprescindibles
para la atención al paciente grave: saturómetros para medir
la capacidad de oxígeno en hemoglobina, gasómetros para registrar
la concentración de gas en la sangre. También ventiladores
artificiales, incubadoras para traslado y medios de reanimación
manual.
Para la doctora Bertha Lidia Castro, profesora
de Pediatría y jefa de la Comisión Nacional de cuidados intensivos
pediátricos y neonatales, un aspecto importante en las realizaciones
y el nivel alcanzado por Cuba en la medicina intensiva para niños
es el estrecho y permanente quehacer entre los centros de investigación
y las unidades asistenciales.
En esa labor conjunta -dice- los hospitales
se convierten en talleres naturales para la demostración práctica
de un resultado científico-técnico.
Elemento importante en el propósito
de ofrecer una atención cada vez más óptima ha sido
la constante capacitación del personal que labora en los cuidados
intensivos, en particular las enfermeras, cuyo número de licenciadas
se ha incrementado en los últimos tiempos.
(...) El mayor alcance, que por conocido
no deja de ser esencial, es el principio universal y gratuito que brinda
iguales posibilidades a todos los ciudadanos.
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(*) Tasa por 1 000 nacidos vivos.
(**) Tasa por 10 000 habitantes de esas
edades.
Fuente: Dirección Materno Infantil
del MINSAP