Videojuegos, tortura y violación
de derechos humanos CAMPAÑA CONTRA LA TORTURA:
¡ACTÚA YA,TORTURA NUNCA
MÁS!.
Introducción
A punto de comenzar un nuevo milenio, las torturas son parte de la vida
real en muchos países del mundo. Amnistía Internacional ha
querido llamar la atención sobre este hecho a través de la
campaña "¡Actúa ya! Tortura nunca más", que
la organización defensora de los derechos humanos lanzó el
pasado mes de octubre y que se prolongará hasta finales del 2001.
Los datos son escalofriantes: se han documentado casos de tortura en más
de 150 países, en 70 de ellos estas prácticas son generalizadas
y en más de 80 estados se han producido muertes a consecuencia directa
de la tortura.
Según los informes disponibles, durante los tres
últimos años se ha sometido a niños y niñas
a torturas o malos tratos en más de 50 países, lo que demuestra
que la edad, por corta que sea, no sirve de protección contra esas
prácticas.
El informe que hoy presentamos, titulado "Haz click y tortura. Videojuegos,
tortura y violaciones de derechos humanos", se enmarca dentro de esta
campaña internacional. Trata de la difusión de prácticas
degradantes, como la tortura, entre el público infantil y juvenil
a través de un forma de entretenimiento actualmente en alza: los
videojuegos. Según se demuestra en sus páginas, la práctica
de la tortura "virtual" puede ser cotidiana en la vida de los niños
y menores de edad cuando acceden, sin ningún tipo de control, a
videojuegos que fomentan estas prácticas en las salas de alquiler
de videojuegos o en la soledad de su cuarto adquiriendo el videojuego o
utilizando Internet.
Los niños y menores de edad pueden comprar libremente, sin que
nada le advierta de los riesgos, videojuegos que permiten con un "click"
torturar lentamente a sus enemigos, liderar una banda en una prisión
o degollar a un centinela.
Si el menor de edad quiere consultar la lista de videojuegos acude
a revistas especializadas en las que se encontrará que se resaltan
las torturas, las matanzas y la sangre como elementos lúdicos relevantes
en el ámbito publicitario o de promoción.
Si los padres desean poner límites a estos videojuegos se encontrarán
con el hecho de que no hay legislación que pueda regular el fomento
de estas prácticas atentatorias contra los derechos humanos y ni
siquiera, en una buena parte de los casos, la etiqueta en la carátula
de los videojuegos indicará si es un juego para adultos o para menores
de 18 años.
Este documento estudia, por segundo año consecutivo, algunos
ejemplos de videojuegos que aplauden con impunidad la tortura, la matanza
o las ejecuciones, prácticas claramente contrarias a los valores
que fomentan los instrumentos internacionales de protección a los
derechos humanos y que, cuando se producen entre adultos, son castigadas
por la legislación española.
Este documento, por primera vez, analiza todas las gestiones realizadas
por Amnistía Internacional ante instituciones del Estado desde diciembre
del año pasado y la respuesta de estas instituciones a las recomendaciones
de Amnistía Internacional. También proporciona una serie
de recomendaciones concretas a autoridades del Estado, gobiernos autonómicos,
asociaciones de fabricantes de juguetes, empresas de videojuegos, asociaciones
de padres y consumidores y profesionales de la educación, con el
objetivo de promover una legislación y códigos éticos
que protejan al menor y al niño en el ámbito del videojuego
y que denuncien aquellos que promuevan estas prácticas aberrantes.
El documento se basa en el estudio de las revistas especializadas en
videojuegos y el análisis de tipo de publicidad de los mismos. También
Amnistía Internacional ha comprado varios videojuegos, como cualquier
usuario, en centros comerciales, y miembros de AI han visualizado varios
de estos videojuegos para su posterior plasmación en el documento.
Asimismo se ha analizado toda la legislación vigente en materia
de juguetes y se describen las gestiones realizadas para conseguir un Código
de Conducta que regule este mercado que mueve miles de millones de pesetas
en nuestro país.
Los videojuegos pueden ser instrumentos esenciales en la educación
de niños y menores y todos los sectores de la sociedad involucrados
son responsables de asegurar que los valores de respeto a la persona, tolerancia
o solidaridad son fomentados en los mismos.
Amnistía Internacional no se opone ni apoya boicots a empresas
pero resalta la responsabilidad de las mismas en el respeto y promoción
de los derechos fundamentales de la persona. Amnistía Internacional
denuncia, en el ámbito del videojuego, el fomento de la tortura,
las matanzas o las ejecuciones.