El 11 de septiembre del 2001 ha sido, antes que nada, el aniversario del golpe de estado organizado por el imperialismo americano contra el poder nacionalista y democrático de Allende en Chile. A partir del 11 de septiembre 1973, bajo la instigación americana, una ola de terrorismo ha recorrido el país, provocando la muerte de 30,000 comunistas, revolucionarios y patriotas chilenos.
Pero el 11 de septiembre 2001 se ha convertido finalmente en el día en que en Asia, África y América los pueblos se han dicho que los crímenes monstruosos que el sistema imperialista les ha hecho sufrir, serán vengados tarde o temprano.
Ese día, la única superpotencia, los Estados Unidos, que se ha apropiado el derecho de regentear al mundo entero, fue golpeado por una serie de actos de guerra jamás vistos en la historia americana. Los símbolos de la dominación económica del imperialismo americano en el mundo, las dos torres del Manhattan World Trade Center, fueron destruidas por atentados; el Pentágono, organismo que planea al costo de 300 mil millones de dólares por año, las guerras, intervenciones y operaciones secretas que los Estados Unidos efectúan en el mundo entero, fue golpeado en pleno corazón por una gran fuerza destructora.
Si un celebre cineasta hubiera propuesto este evento como nudo de un escenario, habría recibido un franco rechazo de todas las compañías productoras americanas: "Un tal escenario, no tiene ninguna credibilidad!". Además queda la duda de que este escenario imposible haya podido realizarse sin la complicidad de algunos servicios secretos americanos.
Ese día yo estaba en el Congo. Hacia las 5 de la tarde, en la calle, me encontré con un parlamentario quien, muy alterado, me abrazó y exclamó: "Es una jornada magnífica, magnífica!". Esa noche, en Kinshasa, en un barrio pobre y sin electricidad de Barumbu, la gente sentada frente a sus casas en la obscuridad, comentaban el hecho: "Bin Laden, se ha convertido en el hombre más fuerte del mundo, los americanos tiemblan".
Juvenal Sibomana, un congolés que vive en Francia, se encontraba el 11 de septiembre en Bukavu, ciudad mártir ocupada por la armada ruandesa con el apoyo americano. Sibomana atestigua: "Al anunciarse el ataque, todo el mundo se precipitó hacia su puesto de televisión. Frente a las imágenes, muchos no pudieron contenerse de aplaudir. Todos eran cristianos. Continuaban con su jubilo: “los americanos sienten finalmente lo que nosotros sentimos cuando las bombas ruandesas nos caen encima”. La misma noche, la noticia se regó hasta los lugares mas recónditos como un reguero de pólvora... Y sonaba como una victoria".
En Kinshasa, recibí un email informándome de la reacción del gran artista italiano Darío Fo, premio Nobel de literatura 1997: " Los grandes especuladores reposan sobre una economía que asesina cada año a decenas de millones de hombres por la pobreza; entonces, qué significan 20,000 muertos en Nueva York? Poco importa quien efectuó la masacre, esta violencia es la hija legitima de la Cultura de la violencia, del hambre y de la explotación inhumana".
La revista de la gran burguesía americana Newsweek del 8 de octubre señaló que en mucha partes de nuestro mundo, "la gente estaba contenta de que la superpotencia mundial haya sido audaciosamente humillada". "Una manifestación pacífica en Río de Janeiro mostraba una bandera: "150,000 muertos en Hiroshima: ¿Quién lo hizo?". Otra decía: "Un minuto de silencio por los americanos muertos, 59 minutos por las víctimas de la política americana". Andrés Hurtado, un celebre periodista en Colombia, escribió en una carta abierta a los Estados Unidos en El Tiempo: "Que el cielo los ayude a aprender un poco de humildad". Rosemarie Muraro, una feminista brasileña, comparó los ataques contra los Estados Unidos con una rebelión de esclavos".
El centro de la potencia militar americana golpeado en pleno corazón, las dos torres que representan la dominación económica del mundo por el dólar, reducidas a ruinas: el siglo XXI comienza con un acto simbólico. Si el siglo XX ha sido una repetición general de la lucha planetaria contra el imperialismo y el capitalismo, por la independencia y el socialismo, el siglo XXI verá la liquidación del imperialismo y en particular del imperialismo norteamericano a escala mundial. Es la tesis que nosotros defendimos en 1997 en ocasión de la celebración del octogésimo aniversario de la gran Revolución de Octubre.
Lo que se ha denominado "la globalización" es en lo esencial una nueva fase de la crisis general del sistema imperialista mundial, caracterizada por una profundización y una agudización de todas las contradicciones que lo caracterizan desde su nacimiento a principios del siglo XX.
Esta nueva fase comenzó con el triunfo de la contrarrevolución en la Unión Soviética y en los países socialistas de Europa en 1989-1990. Inmediatamente se caracterizó por la liquidación de facto del derecho internacional adoptado con la euforia de la victoria en la guerra anti-fascista y por el desencadenamiento de una serie de guerras de agresión de gran envergadura. Los Estados Unidos se insertaron en el camino de la guerra a escala planetaria.
Esta nueva fase de la crisis está igualmente marcada por la agravación constante de las crisis económicas que sacuden la economía capitalista y una limitación de las ‘salidas de emergencia’ aún posible para el sistema capitalista.
Revolución y contrarrevolución en la Unión Soviética
Abordamos la primera característica de la fase actual de la crisis general del imperialismo: la restauración integral del capitalismo en la Unión Soviética y en Europa del Este en el curso de los años 1989-1990 que ha sacado el contra-peso al imperialismo al nivel mundial y ha inmergido estos países en terribles crisis económicas y políticas.
Para situar bien el viraje contrarrevolucionario de los años 1989-1990, hace falta primero evocar el aumento de las fuerzas revolucionarias a escala mundial en el curso de la primera parte del siglo XX.
Este siglo había comenzado en Europa con la transformación del capitalismo liberal en capitalismo de los monopolios. Para escapar de las crisis a nivel nacional y para elevar las ganancia al máximo, los monopolios presionaban a sus gobiernos a conquistar colonias y a exportar a ellas sus capitales. Las crisis y rivalidades condujeron finalmente a la primera guerra mundial, la cual dejó diez millones de muertos y marcó la primera fase de la crisis general del sistema capitalista internacional. Los partidos social-demócratas, que dirigían entonces a la clase obrera, traicionaron vergonzosamente los principios revolucionarios del marxismo para unirse a la gran burguesía belicista y para conducir a los trabajadores a la carnicería imperialista.
Sólo el partido bolchevique logró dirigir la lucha revolucionaria hasta derrocar a las clases reaccionarias, el zarismo, los propietarios feudales y después a los grandes capitalistas. Según los lineamientos indicados por Lenin, Stalin dirigió a partir de 1923 la edificación socialista. Stalin hizo del partido bolchevique un gran partido de masas que realizó cuatro milagros: la industrialización socialista, la colectivización y modernización de la agricultura, la revolución cultural que transformó un país de analfabetas en un país de intelectuales y de trabajadores cultos, y organizó un potente ejército rojo equipado con el armamento más moderno.
A partir de la crisis de 1929, las potencias imperialistas con menos colonias se preparaban febrilmente de nuevo para la guerra. Esto fue el inicio de la segunda fase de la crisis general del sistema imperialista. La segunda guerra mundial se desató en 1939. Una vez más se pudo constatar que el imperialismo inevitablemente conduce a la guerra. Gracias a la dirección clarividente de Stalin y del Partido bolchevique y al heroísmo del ejército rojo y de todas las masas trabajadoras, la Unión Sovietica salió victoriosa de la más grande y terrible guerra que la historia haya conocido. El prestigio del socialismo estaba en su apogeo. En el mundo entero, los obreros y campesinos veían que había una alternativa a la explotación y a la barbarie del capitalismo y del imperialismo.
El capitalismo mundial estaba muy debilitado con la destrucción que la guerra había causado en Europa. Y fue así que la Unión Soviética logró imponer los principios democráticos en la Carta de la ONU, principios que el imperialismo no aceptó jamás y que violaría cada vez que la correlación de fuerzas se lo permitiría.
En 1949, en la euforia de la victoria sobre el fascismo japonés, el pueblo chino, bajo la dirección de Mao Zedong y del Partido Comunista Chino, salió victorioso tras 22 años de guerras anti-imperialistas y de guerras revolucionarias: con la victoria del socialismo en China, el capitalismo y el imperialismo conocieron una segunda derrota estratégica y la correlación de fuerzas a nivel mundial se había inclinado a favor de los pueblos oprimidos y de los obreros. Inspirados por la victoria de la Unión Soviética en la guerra anti-fascista y por la liberación de China, el movimiento revolucionario de la clase obrera tuvo eco en el mundo entero, las luchas revolucionarias por la independencia recorrieron desde la India al mundo árabe y al Africa negra.
La línea ascendente de la revolución mundial, es decir de la revolución socialista y de la revolución anti-imperialista, nacional y democrática, se rompió a partir de los años 1956-1960, cuando las tendencias oportunistas tomaron el poder en el Partido bolchevique. En efecto, la contrarrevolución capitalista de 1989-1990 fue preparada ideológica y políticamente desde la llegada al poder del equipo de Khroutchev en 1956. El grupo de Khroutchev inició una ruptura radical con la política revolucionaria seguida bajo Lenin y Stalin. Todos los principios marxistas-leninistas fueron liquidados uno tras otro. Los revisionistas declararon que el socialismo había triunfado de manera definitiva, tal que una reinstauración del capitalismo sería imposible, que la lucha de clases se había terminado en la Unión Soviética y, en consecuencia, que la dictadura del proletariado contra la burguesía y los elementos burgueses ya no era necesaria. El combate revolucionario contra el imperialismo se abandonó después de que Khroutchev declaró: "Queremos ser amigos de los Estados Unidos y colaborar con ellos en la lucha por la paz y la seguridad de los pueblos". La educación revolucionaria se desnaturalizó fundamentalmente para ser liquidada después. Las ideas y el comportamiento burgueses se instalaron en los dirigentes del Partido y del Estado. Los principios de la economía capitalista se reintrodujeron progresivamente, a partir del restablecimiento del principio del beneficio capitalista en 1965. El enriquecimiento personal se desarrolló lo mismo que un sector de la economía capitalista de mercado negro. La contrarrevolución en la Unión Soviética fue esencialmente la obra de las fuerzas reaccionarias y anti-comunistas "soviéticas" infiltradas en el Partido y el estado. Stalin siempre había subrayado en sus tiempos que una ciudadela puede ser más fácilmente tomada desde el interior.
El curso revisionista a la cabeza del partido y del estado también fue estimulado y ayudado por las potencias imperialistas, quienes al mismo tiempo animaban y ayudaban a los movimientos abiertamente reaccionarios de derecha, incluso fascistas.
La degeneración ideológica, política y económica
condujo en 1990 a la restauración integral del capitalismo en sus
formas más salvajes. La producción de la ex-Unión
Soviética en 1999 está a 57% de su nivel en 1990 (y la de
Ucrania incluso a 39%). Su población disminuyó en 6 millones
de habitantes en 8 años, la mortalidad es dos veces más importante
que la natalidad. La esperanza de vida cayó de 64 a 61 años.
36% de la población tiene un ingreso inferior al mínimo vital.
Rusia se "sostiene" ahora por el imperialismo gracias a las deudas que ascienden a 200 mil millones de dólares. Y uno puede medir la importancia de las alianzas entre la gran burguesía mafiosa rusa y el capitalismo internacional observando los 300 mil millones de dólares en fuga de capitales desde hace 10 años.
La experiencia del siglo XX nos ha enseñado que la elaboración y la llevada en la práctica de una línea politica y organizativa revolucionaria son determinantes para la victoria de la causa del socialismo.
La Unión Soviética de Lenin y Stalin ha tenido que enfrentar entre 1917 y 1953 dificultades y pruebas que ningún otro pueblo haya conocido en el curso histórico de las luchas de liberación. Las dificultades eran tan enormes que todos los oportunistas encontraban ‘argumentos’ a predecir la imposibilidad de tal tarea. Unos afirmaban que la Unión Soviética no estaba madura para el socialismo, otros decían que era imposible de contruir el socialismo en un solo país. Pero el formidable trabajo político y organizativo realizado bajo la dirección de Stalin ha permitido al pueblo soviético de vencer las más espantosas dificultades.
La experiencia del siglo XX nos ha enseñado igualmente que la adopción y la llevada en la práctica de una línea política y organizativa oportunista conduce a la regresión de la revolución y finalmente a la destrucción de todos sus logros y la restauración de la dictadura de la burguesía.
Después 1968, nos hemos visto enfrentados a diferentes corrientes burguesas con fraseología izquierdista, diciéndonos que era imposible que un estado socialista de la dictadura del proletariado degenera a punto de retornar al capitalismo, si no es en caso de una guerra civil contrarrevolucionaria o una agresión imperialista. Todos estos oportunistas juraban que Khroutchev y Brezjnev tenían razón de afirmar que el socialismo triumfaba definitivamente en la URSS y que la restauración del capitalismo desde ahora era imposible. De hecho, ellos ayudaban la subversión burguesa e imperialista a acabar su obra de minar a todo lo que era aún socialista.
La experiencia del siglo XX nos enseña tambien que en momentos decesivos, los partisanes de la contrarrevolución recurren de manera demagógica a las tesis ‘marxistas’ o ‘leninistas’ para enmascarar los preparativos de la restauración capitalista. Y al mismo tiempo manejan campañas virulentes e incesantes contra el llamado ‘stalinismo’ para atacar y destruir todos los principios marxistas-leninistas.
Hemos visto todos la obra del señor Gorbatchev quien a partir de 1985 predicaba en todos sus discursos el ‘retorno al leninismo’.... para completar de manera sistemática el trabajo de destrucción iniciado por Khroutchev y Brezjnev.
En 1990, el XXVIIIo congreso del PCUS dirigido por Gorbatzchev declara publicamente que el combate contra el ‘stalinismo’ tenía como objetivo principal la restauración de la economía del mercado. Este congreso ha proclamado oficialmente la restauración del capitalismo. Gorbatzchev declara: “El régimen stalinista totalitaria está en camino de estar rebasado. El dictado ideológico cede lugar a la independencia de los ingenios.” “Las ventajas de la economía del mercado han sido probadas al nivel universal... La transición a las relaciones del mercado debe constituir el contenido principal de la radicalisación de la reforma económica.”
En el mundo entero, muchos progresistas y revolucionarios han sido influenciados de una u otra manera por el anti-stalinismo envuelto en palabras de “izquierda”. La historia del Glasnost nos ha revelado la naturaleza real de esta maniobra. El diputado soviético Youri Kariakine declara: “Como muchos otros, yo estaba contra Stalin, pero en favor de Lenin. Si queremos cambiar por lo bueno, tenemos que remontar a la fuente. Y nuestra fuente esta allí: en cada uno de nosotros hay de Marx, de Engels, de Lenin. Y tambien de Stalin.” El jefe ideológico del glasnost, Alexandre Yakovlev, explica que la obra de la destrucción política e ideológica se había llevado sistemáticamente y metodicamente durante muchos años. Reafirma que el combate contra Stalin visaba de hecho la herencia marxista. “En política, todo tiene que hacerse en el momento adecuado. No podemos negar el estado de espíritu de la gente.... Todo el mundo afirma que Marx ha creado una doctrina del hombre. No, no ha creado nada por el estilo. Ha creado una doctrina de la lucha de clases que tenemos que abondonar.”
Sin embargo, era en nombre de la lucha contra el stalinismo que Gorbatchev y Yakovliev no solamente han restaurado el capitalismo de una forma mafiosa sino que también han favorecido el renacimiento de los moviementos fascistas en URSS y en los países socialistas del Europa del Este.
Ahora que “todo se ha jugado”, podemos fácilmente entender la verdadera naturaleza de ciertas fuerzas, excelencias en la demagogia ‘de izquierda’. En Bélgica hemos tenido a Ernesto Mandel quien declara: La Perestroika es una revolución verdadera nueva. Nuestro movimiento ha defendido la misma tesis dese 55 anos, calificándola por esta razón de contrarrevolucionaria. Hoy se entiende mejor dónde se encontraban los verdaderos contrarrevolucionarios y donde estaban los verdaderos revolucionarios “ . El reformador Eltsin representa la tendencia que quiere reducir el imenso aparato burocrático. Así marcha en las huellas de Trotsky” . Cuando en agosto 1991, Yannaiev intenta dar el alto al curso ridículo al desastre, teniendo un golpe de estado contra Gorbatjev, Mandel escribe: “Era necesario de oponerse al golpe de estado y, así, luchar al lado de Yeltsin.
La consecuencia de la demagogia “leninista” de Gorbatjev y su grupo es conocida: la restauración del capitalismo de formas salvajes, mafiosas, el desmantelamiento de la Unión Soviética, el disparo de guerras civiles reaccionarias en Georgia, Armenia, Azerbedjan, Tadjikistan, la toma del poder por fuerzas fascistas ‘islamistas’ en Tchechenia, etc.
Así, la historia de los años 1960-1990 nos enseña con ejemplos negativos exactamento lo mismo que la historia soviética de los años 1930-1950 nos ha enseñado, sobre los mismos temas, con ejemplos positivos de una lucha firme e implacable contra los enemigos del socialismo y contra las conspiraciones imperialistas.
Despues de la contrarrevolución en la Unión Soviética,
he releído la síntesis del “Proceso del bloque anti-soviético
de derechistas y trotskistas”, que tuvo lugar en 1938. Cuando este proceso,
Boekharin, Trotski y sus adeptos han sido acusados de utilizar un lenguaje
pseudo-revolucionario para atacar los fundamentos del régimen socialista.
Presentaban plataformas demagógicas que servían a reunir
los ancianos burgueses y feodales y todas las fuerzas que querían
el derrocamiento del socialismo en la URSS.
“Tras la lentejuela de la fraseología troskista y boukharinista,
preparaban la restauración del capitalismo”. A fin de llegar a sus
objetivos, los opositores habían entrado en contacto con las potencias
imperialistas, entre otros la Alemania nazi, para facilitar su toma de
poder. La acusación afirma que “los derechistas y los trostkistas
son un destacamento del fascismo internacional”, “un bloque de traidores”.
“ Este proceso nos recuerda que dos mundos se levantan cara a cara, dos
enemigos mortales e irreconciliables, el mundo del capitalismo y el mundo
del socialismo. La lógica de los antigonismos de clase empuja
las otras clases explotadas al interior de la URSS así como las
clases explotadores más alla de nuestras fronteras a ataques siempre
mas encarnados contra el estado de los trabajadores”. El proceso
subrayaba la importancia de la actividad de la social-democracia internacional,
fuerza al servicio del imperialismo, que sostenía con todas sus
fuerzas, los conspiradores en la URSS. Indicaba las relaciones entre
los conspiradores y los servicios de inteligencia occidentales. El
acto de acusación mencionaba que los bukharinistas y trotskistas
preparaban “la separación de Ukraina, de Bellorusia y el desmembramiento
de la Unión Soviética”
Hoy nos damos cuenta que Gorbatchev y Yeltsin han realizado efectivamente
el programa por el cual sus predecedores Bukharine y Trotski han sido condenado
en 1938. Desde entonces altos funcionarios del tiempo de Gorbatchev
se han jactado que conspiraban con los servicios de inteligencia americanos
¡desde décadas!
Así pues, no es un detalle que Gorbatchev ha rehabilitado oficialmente
a Trotski como también a Boukharin en 1990. Fue un reconocimiento
que retomaba en su esencia los pasos de estos dos oportunistas y traidores.
Es igualmente muy significativo que un jefe trotskista como Mandel ha “reconocido”
que Gorbatchev “llevaba en la práctica” el programa del internacional
trotskista y que Eltsin “luchaba contra la burocracia” de la manera de
Trotski.
Crisis amenazando los fundamentos del orden imperialista
La nueva fase de la crisis general del sistema imperialista mundial está igualmente marcada por el agravamiento de las crisis económicas que sacuden la economía capitalista. Es su segunda característica.
La economía americana, sobre todo, vive sobre bombas económicas. Los Estados Unidos se encaminan hacia una crisis económica que hará estremecer el mundo con un fracaso más ensordecedor que la crisis de 1929.
Los Estados Unidos son, a principios del siglo XX, un país virtualmente
en quiebra. El conjunto de la deuda asciende a 184% del PIB. Desde 1995,
la deuda de particulares aumenta en un 7.9% por año y la de las
empresas en un 9.7%. La deuda total se eleva a 18 billones de dólares:
3,4 por el estado federal, 1,3 por las administraciones locales, 7.2 debida
a las inmobiliarias y 6.5 por las empresas no bancarias. Y Bush quiere
emprender un nuevo programa de reducción de impuestos, que implica
nuevos deficits presupuestarios (o reducciones drásticas en los
gastos sociales, como hizo Clinton). Las inmobiliarias están cada
vez mas endeudados. El ahorro se ha vuelto negativo, lo que significa que
los gastos de los consumidores son más elevados que los ingresos
obtenidos.
En los Estados Unidos, la capitalización de la bolsa pasó
de 3 billones en 1990 a 16.6 billones en 1999. Entre 1991 y 1999, conoció
un alza de 19.2% por año. Una alza tan elevada no tiene equivalente
en la producción. El producto interno bruto (PIB), el cual estima
la riqueza en mercancías producidas por el país, sólo
ha crecido a 5.2% por año durante el mismo periodo (1991-1999).
Sus mercados financieros están por lo tanto sobrevaluados. Lo pudimos
constatar cuando se produjo la espectacular caída de las acciones
high-tech en 2000. El NASDAQ (el índice de lugares de bolsa de valor
tecnológico) perdió entonces entre 60 y 70% de su valor,
lo que significa más de 4 billones de dólares que se esfumaron.
La balanza corriente de los Estados Unidos, o sea las operaciones con el extranjero que reportan ingresos (comercio, servicios, intereses, dividendos, transferencias, etc.), son fuertemente deficitarias. El déficit subió a 445 mil millones de dólares en el 2000. Tal situación sólo puede existir si 445 mil millones de dólares no regresan, cada año, a los Estados Unidos bajo forma de capitales, o sea de inversiones de multinacionales extranjeras (europeas y asiáticas, principalmente), de colocaciones en la bolsa, de prestamos bancarios, etc. ¿Cómo creer que, cada año, los capitalistas y prestamistas "extranjeros" van a invertir 445 mil millones de dólares suplementarios? Sobretodo si la economía norteamericana cae en recesión...
Su hegemonía económica depende del dólar. Un dólar estable, que atrae los capitales, y siguiendo así la cadena. Pero esto puede invertirse completamente. Si los capitales no fluyen por una u otra razón, el balance de los pagos se va a convertir en dificitario. En este caso, el dólar sufrirá una caída fuerte en su valor internacional y se sumergirá en una espiral negativa. No se sabe en donde un proceso tal podría detenerse.
A nivel mundial, el imperialismo norteamericano no puede encontrar "salidas a la crisis" como lo hizo a lo largo de los años setenta y ochenta endeudando al tercer mundo. La deuda de los países dominados se elevó a 2 billones 141 mil millones de dólares en el 2000 y la de los países de Europa del Este, ex-URSS, etc a 359 mil millones. Esto hace un total de 2 billones 500 mil millones casi redondos. El servicio de la deuda se incrementa a 338 mil millones para el tercer mundo y a 50 mil millones para los países del Este europeo. Representa 21,8% de las recetas de exportación para el tercer mundo, con un máximo de 49.6% para los países de América latina.
La "salida de la crisis" se ha vuelto cada vez mas difícil debido a las sobrecapacidades existentes en los sectores importantes. En la industria automotriz, los constructores son capaces de producir alrededor de 75 millones de vehículos cada año. Pero las ventas no sobrepasaron los 56 millones en 1999. Hay entonces una sobrecapacidad de cerca de 20 millones de vehículos por año. La sobrecapacidad de la industria siderúrgica, según las cifras de la OCDE, se elevó a 340 millones de toneladas de acero bruto en 1998, comparado con 150 millones en 1989.
Las leyes económicas del capitalismo monopolista son implacables. Si el sistema se resquebraja bajo el peso de la sobreproducción y de las crisis, la guerra permitirá "relanzar la producción" y lograr benificios sustanciales gracias a los sacrificios impuestos a los trabajadores.
A este propósito, en el New York Times, un periodista reaccionario ha dicho una gran verdad con un candor desarmante. Thomas Friedman explicó que “el mercado libre globalizado” no puede existir sin una fuerza militar a escala internacional... “Para que la globalización funcione, America no puede tener miedo de accionar como la omnipotente superpotencia que es. La mano escondida del mercado no funcionará sin el puño cubierto. Mc Donnald’s no puede prosperar sin McDonnel-douglas, el delineante del F-15 y el puño cubierto que garantiza la securidad de la tecnologia de Silicon Valley, se llama, el Ejército, las Fuerzas Aereas, las Flotas y las Marinas.”
Ahi está de evidente para ellos que creen en la fábula que nos cuentan los chantres del capitalismo que “el mercado libre y la democracia” van mano a mano. No, mercado libre y guerra forman la pareja inseparable.
Los Estados Unidos preparan guerras a escala planetaria
La tercera característica de la actual fase de la crisis general del imperialismo es la orientación hacia el militarismo y la guerra.
Después de la contrarrevolución en la Unión Soviética, el imperialismo americano reina como la única superpotencia en el mundo. Los Estados Unidos se aprovecharon inmediatamente de esta situación para lanzar una primera guerra de agresión de carácter estratégico contra Irak, con el objetivo de lograr un control militar de los recursos petroleros en el Medio Oriente y sobre todo en el Golfo y en Arabia Saudita.
En 1991 hemos analizado en un documento titulado "La nueva guerra de 100 años", el significado de la agresión que la coalición imperialista mundial emprendió contra Irak. Lo que decíamos hace 10 años se confirmó y reforzó mediante la agresión contra Afganistán.
" La guerra del Golfo muestra que el Occidente está listo para movilizar todos sus capitales y tecnologías para perpetuar su imperio de explotación y de terror. El imperialismo se ha convertido en un sistema inhumano y diabólico cuyo mantenimiento es incompatible con la simple supervivencia de miles de millones de personas en el Tercer Mundo. Las condiciones de la rendición impuestas a Irak son una prueba suplementaria de que la recolonización económica del Tercer Mundo está ahora completa con una recolonización política y militar. Regresamos al esclavismo colonial. La gran victoria de la barbarie occidental en el Golfo y todo la algarabía alrededor del `deber de ingerencia', anuncian nuevas guerras. Las reacciones populares que inundan el Tercer Mundo desde el inicio del holocausto iraquí, anuncian un nuevo amanecer para la humanidad. Cinco siglos de genocidios, de carnicerías y de humillaciones nutrieron en los pueblos oprimidos el odio hacia sus opresores. A pesar del terror que organizan los regímenes colaboradores, los pueblos se organizan para el combate. Ellos se esfuerzan en manejar la ciencia y la tecnología como armas de su liberación. El heroísmo del que hoy hacen prueba los pueblos iraquí y palestino dará un nuevo aliento a la lucha de los pueblos oprimidos de África, de Asia y de América latina y de todos los trabajadores del mundo imperialista. Cualesquiera que sean los avatares de la nueva guerra de cien años, el imperialismo se perfila hacia una derrota y los pueblos saldrán finalmente victoriosos".
Después de la agresión contra Irak, el imperialismo americano instigó varias guerras en la ex-URSS: en Georgia, entre Armenia y Azerbaiyan, en Tadjikistan, y sobre todo en Chechenia, guerras que han producido cientos de miles de víctimas.
En su búsqueda de la supremacía mundial incontestable, el imperialismo norteamericano quiere impedir que la Rusia capitalista se convierta en un rival. La Unión Soviética reventada, los Estados Unidos quieren aun desmembrar Rusia. La guerra de Chechenia es la primera tentativa. En Chechenia, el principal jefe rebelde, Basayev, fue formado en Afganistán en un campo financiado por la CIA y dirigido por el "luchador de la libertad" Gulbuddin Hekmatyar. Basayev dirigió la primera guerra de Chechenia en 1995. Su organización tenia conexiones estrechas con las organizaciones de la mafia en Moscu y también con las organizaciones de la mafia albanesa. El "combatiente de la libertad" Basayev estaba activo en el comercio de la droga, en las redes internacionales de prostitución, en la fabricación de dólares falsos y en el tráfico de materiales nucleares. He aquí el retrato de un combatiente modelo del mundo libre.
A partir del año 1991, el imperialismo alemán y estadounidense ha provocado conflictos armados entre las diferentes nacionalidades de Yugoslavia. El objetivo era crear pretextos para introducir la OTAN y establecer bases militares en los Balcanes. La agresión contra Yugoslavia en 1998 fue una guerra terrorista que violó los principios de base de la Carta de la ONU. La implantación del ejército estadounidense en los Balcanes deja prever nuevas guerras en la región del mar Caspio para controlar el petróleo y abre la posibilidad de una guerra contra Rusia.
África resultó particularmente golpeada después
de que la contrarrevolución en la Unión Soviética
instauró una nueva correlación de fuerzas en el mundo. África
conoció la agresión americana y aliada en Somalia en 1993.
Al año siguiente, vio producirse en Ruanda, el genocidio de un millón
de Tutsi y de demócratas hutu ejecutados por los extremistas etno-fascistas
hutu con el apoyo de Francia. Desde el 2 de agosto de 1998 hasta hoy, en
el corazón de África, en el Congo, una guerra de agresión
y de ocupación sostenida por los Estados Unidos ha arrasado completamente
el país al punto que
3, 750,00 congoloses han perdido la vida.
La guerra de agresión lanzada por los Estados Unidos contra Afganistán el 7 de octubre es un nuevo desarrollo de la orientación americana hacia una guerra mundial. Esta guerra contra Kabul no está directamente ligada a los ataques de Nueva York: la intervención americana en Afganistán para controlar las rutas del petróleo de Asia central ya estaban bien previstas desde antes de este incidente. El anterior ministro paquistani de Relaciones Exteriores, Niaz Naïk declaró en julio que "funcionarios americanos le habían hablado de un plan americano con el objetivo de lanzar una acción militar para derrocar el régimen taliban y de instaurar en su lugar un gobierno de afganos "moderados". Esto se haría a partir de bases situadas en Tadjikistan. Le confesaron que si la acción se mantenía, tendría lugar antes de las nevadas, hacia mediados de octubre a más tardar".
Si, gracias a la ocupación de Afganistan, el imperialismo americano quiere controlar el petróleo de Asia central, este movimiento expresa tambien la hostilidad a China, vean a Rusia. China tenía planes para encaminar el petróleo de Asia central. Una presencia militar durable de los Estados Unidos en la región lo haría imposible. La ocupación de bases en Asia central es parte de esta estrategia de cerco de China y Rusia en vísperas de grandes futuras guerras de agresión.
La orientación de los Estados Unidos hacia el militarismo, la guerra y el fascismo era ya bien clara antes del 11 de septiembre. La llegada al poder de Bush fue en realidad un golpe de estado por las fracciones más reaccionarias de los grandes monopolios americanos y notablemente, aquellos ligados a la industria de guerra. Es a golpe de cientos de millones de dólares, de fraudes, y de otras irregularidades que las multinacionales decidieron imponer un gobierno de militaristas republicanos. En efecto, para salir de la crisis que no deja de agravarse, estas multinacionales exigían un cambio de rumbo radical hacia la producción militar. El presidente de la Comisión de Asuntos exteriores del Senado americano, Joseph Biden, afirmó que el sistema de defensa contra los misiles que Bush quiere construir, podrían costar 500 mil millones de dólares y éstos no tendrían más de un 90% de efectividad contra ataques de misiles balísticos.
Pero la orientación de los Estados Unidos hacia la guerra y el fascismo ha sido particularmente clara desde el 11 de septiembre. El teniente jefe de estado mayor afirmó que los Estados Unidos no han planificado operaciones militares de tal importancia desde la segunda Guerra Mundial. Y eso, contra uno de los paises más pobres del mundo, arruinado por veinte años de guerras incesantes. Lo que claramente indica que la agresión contra Afganistan no es más que un "ejercicio" en previsión de grandes guerras, de importancía aún mayor, contra China o eventualmente Rusia. Además, el jefe de estado mayor británico declaró después de dos semanas de bombardeos que este conflicto "podría durar 50 años"!
Notamos que la orientación hacia el fascismo se perfila también en la política interior americana. Bush firmó el 13 de noviembre un orden militar permitiendo "el juicio de presuntos terroristas, de nacionalidad extranjera, por un tribunal militar especial, y no por jurisdicciones civiles". Las fuentes de acusación podrán quedar secretas, los acusados no tendrán ningún recurso y, como lo escribe el New York Times, "los derechos de la defensa serán severamente limitados."
Se puede decir que después del 11 de septiembre 2001, el imperialismo
yankee, anunciando una supuesta lucha contra "el terrorismo internacional"
que durará decenas de años, entra en el camino de una dictadura
internacional de tipo fascista. Esa ínea política ha sido
presente en el seno de la burguesía monopolista americana desde
el fin de la guerra antifascista.
Desde 1944 los Estados Unidos han dejado entrar aproximadamente 10.000
criminales de guerra nazi de alto rango: alemanes, ucranianes, letones,
rusos, etc. Muchos de ellos han sido contratados en los servicios de inteligencia,
de propaganda anticomunista o en institutos de investigación. El
más conocido fue el general Ghehlen, jefe del espionaje nazi en
la Unión Soviética, y que se había rendido a los americanos.
Según los acuerdos tenía que ser entregado a la Unión
Soviética, pero Washington decidió… de contratarlo en los
servicios de inteligencia americanos a quien dió sus archivos y
pasó sus colaboradores ! Otros nazis contratados por los Estados
Unidos fueron Claus Barbie, Aloïs Brunner, nazi alemán tenido
responsable de la muerte de 128.500 personas, Otto von Bolschwing, uno
de los principales colaboradores de Eichmann, y centenas de otros grandes
criminales.
En 1945 el general americano Patton mismo propuso de invertir las alianzas y de incorporar dos divisiones de la Waffen-SS en el tercer ejército americano para marchar sobre Moscú !
El 6 y 9 de agosto 1945, el imperialismo yankee destrozó Hiroshima y Nagasaki, haciendo 443.000 muertos en una operación sin interés militar. Era verdaderamente un acto terrorista nunca más visto. El uso de la bomba nuclear era principalmente una advertencia a la Unión Soviética. El mariscal inglés Alan Brooke declaró que "Churchill se vió ya capaz de eliminar los principales centros industriales de Rusia."
La guerra de agresión contra Corea desencadenada en 1950 fue la continuación americana de la guerra antisoviética, anticomunista llevada por los nazis. Corea destrozada y sometida, la política del "roll back" se atravería a China, vean a la Unión Soviética. La terror yankee ha causado 5 millones de muertos entre los Coreanos.
La guerra de Vietnam-Camboya-Laos tenía la misma lógica y ha costado 4 millones de vidas. Pero el imperialismo yankee encontró, en todas partes del mundo, una resistencia más y más fuerte durante los años setenta.
La relación de poder se invertió dramáticamente en curso de los años ochenta. Había dos causas mayores. Primero, la degeneración continua de la Unión Soviética y la restauración del capitalismo que sucedió. Segundo, en los antiguos países colonizados, el oportunismo de muchas fuerzas de la burguesía y pequeña burguesía que habían participado en las luchas de liberación para asegurar sus proprios intereses y enriquecerse.
Desde la restauración del capitalismo en la Unión Soviética, hemos visto el imperialismo yankee restablecer con su política de guerra para la dominación del mundo que había "heredado" en 1944 de la Alemania nazi.
No es casualidad que la Carta de la ONU, impuesta por los grandes combates de la Unión Soviética y de los pueblos revolucionarios a continuación de la guerra antifascista, fue inmediatamente tirada como un trapo por los Estados Unidos.
Hacia grandes luchas revolucionarias por la paz, la independencia y el socialismo
El inicio del siglo XX se caracterizó por la emergencia de grandes monopolios capitalistas que dominaban los diferentes sectores de los países imperialistas. Pero el modo de producción capitalista todavía no había penetrado profundamente en la mayoría de los países y territorios de Asia, America latina y Africa.
El inicio del siglo XXI se caracteriza por la emergencia de monopolios de dimensión mundial que dominan su sector a escala planetaria.
La unificación de Europa capitalista ha provocado una ola jamás vista de concentraciones. Las « fusiones y adquisiciones » en Europa se aumentaron en 1999 a 1.218 billones de dólares y en el 2.000 a 1.478 billiones. Se trata claramente de un salto cualitativo. El monto maximal de los años 80 era de 148 mil millones de dólares. En 1996, estábamos en 253 mil millones...24
Según el « World Investment Report 1998 », el número de productores de automóbiles a nivel mundial disminuirà de 15 a 10, tal vez a 5. « Los hombres que forman parte de los Consejos de administración alemanes temen todos que si no logran estar en el Top Cinco de las empresas globales en su mercado, no serán más competitivos en el futuro. »25
Esta evolución económica fondamental tiene tres consecuencias.
Primero, la lucha a muerte entre los grandes monopolios americanos, europeos y japoneses será cada vez más feroz y se dará en todos los mercados de todos los continentes.
Segundo, los oprimidos de toda la planeta se concientizarán de que su opresión y explotación son causadas por las mismas fuerzas multinacionales, « protegidas » por las mismas fuerzas militares. El desarrollo de una conciencia revolucionaria internacionalista en las masas es hoy en día posible y es una necesidad urgente.
Finalmente, la contradicción entre estos monopolios globales, sostenidos por las diferentes potencias imperialistas, y los países dominados será cada vez más aguda. Partes de las burgesías locales en los países asiáticos, africanos y latino-americanos se tornarán inevitablemente en contra de la dominación imperialista.
La experiencia de la gran revolución china ha probado que solamente el Partido comunista, apoyándose en la clase obrera, los campesinos y la pequeña burgesía patriótica, puede llevar la revolució anti-imperialista hasta el final, hasta la liberación nacional y social.
Pero la globalización y la intensificación actual de la dominación imperialista a escala mundial, llevará inevitablemente nuevas fuerzas formando parte de la burgesía, a combatir la dominación imperialista. La prensa americana da indicaciones que Bin Laden representa bien otra cosa que un pequeño grupo de islamo-fascistas. El editorialista americano William Pfaff : « también Arabia Saudita es atacada por los hijos de las élites sauditas como el señor Bin Laden …, enemigos declarados tanto de América como de sus propios dirigentes, los cuales acusan de ser corruptos.»26 El New York Times confirma que Bin Laden representa una corriente importante en la gran burgesía saudita : «Ellos son la élite de la sociedad saudita, hombres prósperos y respetados con inversiones en todo el mundo y una reputación de generosidad. Pero el gobierno de EEUU afirma hoy que una de las más importantes personalidades, Yasi al-Qadi, y muchos otros ciudadanos sauditas influyentes, han transferido milliones de dólares a Osama Bin Laden.»27 Estamos en presencia de una fracción de la gran burgesía saudita que se opone a los 5.000 miembros de la élite dinástica porque no han creado la industria y bloquean el desarrollo económico del país. Esta élite deja el país en abandono, pero sirve al imperialismo americano poniendo un billión de dólares de ingresos petroleros en los bancos americanos. Esto explica la orientación violentamente anti-americana de esta fracción. La caída del régimen feodal pro-americano en Arabia Saudita y la instalación de un régimen anti-americano cambiaría toda la situación estratégica del Medio Oriente y del Golfo.
La globalización imperialista que impulsa el desarrollo de todas las contradicciones del mundo imperialista a su extremo, producirá inevitablemente una contra-ofensiva global de todas las fuerzas populares que sufren de la miseria, la sobrexplotación, la dominación, el terror y la guerra.
Màs que nunca, las tres grandes corrientes revolucionarias de nuestra época deben marchar juntas: la revolución democrática e anti-imperialista en los países dominados, la revolución socialista en los países capitalistas y la construcción del socialismo en los países que han llogrado liberarse de la dominación imperialista y la explotación capitalista.
En el mundo, la conciencia crece que el modo de producción capitalista ya no es compatible con la simple sobrevivencia de la humanidad, que el imperialismo realmente llegó a ser un sistema de genocidio.
Jamás la contradicción ha sido tan aguda entre el carácter social de la producción y el carácter privado de la propiedad de los medios de producción, propiedad que encierra ese potencial productivo de manera intenible y que lo impone la necesidad de maximalizar los beneficios para una clase mínima de capitalistas.
Las fábricas y otras empresas solamente pueden multiplicarse y producir en la medida en que aportan beneficios consecuentes a los capitalistas, dejando la mayor parte de la humanidad – llegando a ser inútil – en situaciones inhumanas.
La contradicción se agudiza más aún, entre de un
lado el desarrollo immenso de las fuerzas de producción y las tecnologías,
permitiendo de realizar productos en números caso illimitados, y
del otro lado las limitaciones de los mercados, limitados por la miseria
y la pobreza de la immensa mayoría de la humanidad. ¡La “sobreproducción”
llega a ser crónica en un mundo donde miles de millones de personas
carecen de todo!
El capitalismo solamente peude asegurar los beneficios de una pequeña
capa de accionarios destruyendo la salud física y mental de los
trabajadores, estimulando el obscurantismo, desarrollando guerras civiles
reaccionarias, apoyando bandas fascistas, provocando genocidios por la
violencia armada, por los embargos, por la hambruna, por la extención
no combatida de enfermedades y epidemias…
La humanidad no podrá resignarse mucho tiempo más a una suerte tan bárbara e inhumana. La explotación, la exclusión y el terror que caracterizan la globalización imperialista, provocarán seguramente nuevas revoluciones nacionales, anti-imperialistas y nuevas revoluciones socialistas a una escala más grande que las que han marcado el siglo XX.
La realización de la revolución nacional y democrática, dirigida por las fuerzas comunistas, revolucionarias y anti-imperialistas, puede permitir al pueblo victorioso de iniciar la etapa de la revolución socialista. Afrontando toda la violencia del imperialismo, que no es otra cosa que el capitalismo de los monopolios, las masas populares de los paises dominados se darán cuenta que la vía capitalista no da salida. La experiencia ha demostrado que incluso las burgesías nacionales revolucionarias, como la de Argelia que dirigió la guerra anticolonial, no fueron capaz de mantener las conquistas populares. Cegadas por sus intereses propios, las fracciones de esta burgesía se pasaron una tras otra al lado del imperialismo, llegando a provocar la caída de Argelia en un estado de neocolonia.
Solamente la clase obrera, en alianza con todas las clases trabajadoras y las fuerzas patrióticas, puede dirigir de manera consecuente la revolución anti-imperialista al final y preparar la revolución socialista que terminará con toda forma de explotación del hombre por el hombre.
Más que nunca, en los países capitalistas, el socialismo es una necesidad absoluta para la sobrevivencia, la dignidad y el desarrollo cultural y espiritual de las masas populares. Y más que nunca, los desarrollos tecnológicos hacen el socialismo posible.
Los tiempos han pasado en los cuales una parte de las masas de los países imperialistas podían “aprovecharse” de las sobreganancias realizadas en los países dominados. La sobreexplotación, el desempleo, la represión, el racismo y el fascismo dificultan la vida de las masas cada vez más. La orientación de una fracción importante de la gran burgesía hacia la guerra conlleva peligros estremadamente graves para todos los trabajadores.
A través de largas luchas en diferentes frentes, la clase trabajadora desarrollará de nuevo su conciencia de clase, una conciencia de que la libertad, el bienestar material y el desarrollo cultural son incompatibles con la continuación del sistema capitalista.
El poder de la clase trabajadora, apoyándose en las masas populares,
tomando todas las medidas necesarias para erradicar la dictadura de la
gran burgesía, es la condición del cambio del sistema económico
y social. Las medidas dracónicas contra las fuerzas de la barbarie
capitalista e imperialista, hará posible la realización de
una verdadera democracia activa para las masas populares.
El enorme desarrollo de las fuerzas productivas de las últimas
décadas ha puesto en las manos de la humanidad un potencial que
puede permitir terminar con todo retraso económico de todos los
pueblos del mundo. Gracias a los medios que ha obtenido, la sociedad puede
rápidamente terminar con las enfermedades, el hambre y la desnutrición,
con el analfabetismo y la ignorancia. La condición es que la sociedad
se deshace de la camisola infernal en la cual la propiedad privada encierre
los medios de producción. La condición es la reorganización
sobre bases socialistas.
El mercado libre no es más que la planificación de un beneficio máximo para una minoridad ínfima que posee los medios de producción. Hoy, el mercado libre “planifica” la explotación máxima de los trabajadores en sus empresas capitalistas, y “planifica” la exclusión, la miseria, la hambruna, las enfermedades para unos miles de milliones de personas que están demàs. 60.000 multinacionales planifican su producción y su venta a escala mundial y su implantación fuera de su país de origen, realizando en 1999 ventas para un total de 14.000 billiones de dólares. El socialismo basado en la propiedad colectiva de los medios de producción planificara la producción para que responde al máximo a todos las necesidades del conjunto de las masas populares. Esta planifación tendra aspectos nacionales y supra-nacionales.
La planifación y la gestión socialista serán realizados de manera rigurosa, transparente y bajo control popular y esto con el único objetivo de responder mejor a los intereses y las necesidades materiales y culturales de las masas populares.
El socialismo desarrollará la instrucción popular, las
ciencias y técnicas, los medios de producción, de forma más
accelarada y a una escala infinitamente más amplia que el imperialismo
hace hoy en dia.
En la situación internacional actual, la solidaridad con los
países que mantienen ferozmente su indepencia frente al imperialismo
salvaguardando su sistema socialista, es esencial. En una situación
mundial extremamente dificil, por mas que conocen ciertas dificultades
y contradicciones como todos los paises del Tercer Mundo, Cuba, China,
la RPD de Corea, Vietnam y Laos representan el porvenir de la humanidad.
Como internacionalistas, los comunistas no combaten de ningún modo los procesos objetivamente necesarias de la mondialización.
En 1919, con la fundación de la Tercera Internacional, los comunistas constituían la fuerza mejor organizada al nivel mundial. A causa del oportunismo y del revisionismo, el movimiento comunista internacional se ha demoronado.
Ahora bien, la globalización imperialista coloca todos los obreros y todos los trabajadores del mundo de cara a los mismos enemigos. El intercambio de experiencias y de análisis, la elaboración de políticas y de acciones organizativas communes se hace cada vez más una necesidad para el progreso de todas las luchas. A la política global del imperialismo americano, a la OTAN, el FMI, el BM y la OMC, los oprimidos del mundo entero deben oponer una política común de liberación y de desarrollo.
El Partido de Trabajo de Bélgica aporte en este ambito una contribución
modesta organizando desde 1992 cada ano, del 2 hasta 4 de mayo, un Seminario
Comunista Internacional al cual casi 150 partidos y organizaciones proveniendo
de Asia, de Africa, de America Latina, de America del Norte, de los antiguos
países socialistas y de Europa han participado.
El socialismo se realizará como sistema internacional de Repúblicas
Socialistas Federales. Será guiado por principios de solidaridad
y de ayuda mútua para poner en común de manera planificada
el progreso del desarrollo. El internacionalismo proletario guiará
el acercamiento de los pueblos, la liquidación de cada barrera étnica
o nacional, la desaparición de prácticas y comportamientos
discriminatorios y del chauvinismo, los intercambios mutualmente benificiarios
entre los pueblos, la repartición de conocimientos y del saber liberado
de cada consideración mercantil, el desarrollo harmónica
y proporcional de todas las regiones del mundo, si sobres esta base, la
producción obedece a un plan teniendo en cuenta las necesidades
de todos los hombres en un cuadro de cooperación.
Ludo Martens,
présidente del Partido de Trabajo de Bélgica
Parti du Travail de Belgique
Bd M. Lemonnier 171
B-1000 Bruselas
Belgica
Tel 00-32-2-50.40.139
Fax 00-32-2-513.98.31
ludo.martens@ptb.be
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