A cara fresca y pelo negro revuelto Nicola
Bullard, lúcida y didáctica, habla
con optimismo y absoluto compromiso sobre
los temas que hoy cruzan el debate y
la acción del movimiento antiglobal.
Nació en Melbourne, Australia, pero trabaja
desde hace una década en Bangkok,
Tailandia, donde actualmente integra la
organización Focus on the Global
South, uno de los centros más serios de
investigación sobre economía
y procesos de cambio con los que cuenta el
movimiento. Participó en el I y
el II Forum Social Mundial integrando su Consejo
Internacional y llegó a la Argentina
llena de curiosidad y entusiasmo. Luego del
reportaje se tomó media hora para
entrevistar a la cronista y poner al día sus
datos sobre Argentina, después
de leer con impacto las noticias sobre la caída
del salario y el redimensionamiento de
la pobreza. Una catarata de agua helada
en una mañana impúdicamente
soleada.
¿Podría explicar el concepto
"sur global" que da nombre a su
organización?
Hay un norte en lo que se considera el
sur tradicional y un sur en lo que se
llama comúnmente norte. En el llamado
norte está la concentración del capital
pero es en el sur donde se padecen las
presiones de esos grandes grupos de
capital, que arrasan con lo que sea para
su supervivencia, haciendo que el mundo
gire en torno a su concepto de mercado.
El sur es, entonces, un concepto
globalizado, que está en todos
los países y que no reconoce fronteras. Una
palabra que invoca una metáfora.
Por eso nuestra agrupación globaliza el
concepto de sur. Lo hace significando
las zonas del mundo donde se vive la
exclusión.
¿Cómo se puede terminar
con la exclusión?
Primero es una cuestión
de mentalidad, de no intentar luchar por otro mundo
supuestamente mejor que reproduzca exactamente
los comportamientos de las
estructuras de este modelo neoliberal,
impulsado por el FMI, el Banco Mundial y
los países ricos. Cada vez toma
más forma la existencia de mundos paralelos que
tienen sus propias instituciones, reglas
y le dan un nuevo valor a la
democracia. Hay que reconceptualizar todo.
El nuevo mundo es un "work in
progress" (N.de la R: un trabajo en elaboración).
¿Quiere decir que el objetivo
en sí es un proceso constante?
Absolutamente no. Este movimiento
es muy nuevo y todavía está definiendo sus
procesos pero sus objetivos son muy claros
y sencillos. Lo digo entre comillas,
pero su objetivo es la "libertad" de los
individuos, del modo en que
cada uno la imagine y la necesite. Nosotros
no pensamos en términos de grandes
conceptos a los que arribar, no queremos
que se haga un cambio igual para todos,
no queremos homogenizar a las personas.
Creemos que cada lugar tiene que
inventar sus propios procesos de cambio,
sus propios caminos de no exclusión.
Hay fórmulas que pueden funcionar
en algunos lugares y en otros no.
Hay quienes dicen que ya es tiempo
de dejar de realizar actos simbólicos como
encuentros entre intelectuales y marchas
de protestas y que es el momento de
pasar a la acción. ¿Está
de acuerdo?
La acción ya existe. Aquí
mismo lo podemos ver. Argentina es un buen ejemplo
con sus asambleas de barrio, el movimiento
de los piqueteros, las organizaciones
de abajo. El punto en el que no hay que
equivocarse como ha sucedido en el
pasado es con el momento de llevar adelante
la acción. Los que necesitan hacer
las acciones las harán o dejarán
pasar la oportunidad histórica de actuar, que
es un modo de actuar. Creo que hay que
respetar los tiempos de los que llevan
adelante los procesos. No funciona provocar
cambios que la gente todavía no
puede o no quiere llevar adelante.
El gobierno de George Bush ha puesto
al mundo a los pies de una guerra que
ellos han denominado perpetua. ¿Cómo
se lucha hoy por la paz?
Dejando muy claro que la guerra
que hoy se hace hombre a hombre, cuerpo a
cuerpo, sigue representando un negocio
para el neoliberalismo. Es siempre una
cuestión de dinero. Las intervención
a Kabul tiene los mismos objetivos que las
que en otro tiempo tuvo la de Kosovo,
hacer funcionar una maquinaria, concentrar
el foco en un enemigo falso blanco. El
único "negocio" posible es la
paz.
Usted es una especialista en Asia
¿qué similitudes encuentra entre los
procesos de los países asiáticos
con los de América Latina?
Primero tengo que destacar la diversidad
que tiene cada uno de estos
continentes para después animarme
con una consideración muy general sobre sus
similitudes y también sobre sus
diferencias. Si bien muchos países de Asia
funcionan sin las presiones del FMI o
del Banco Central, sus gobiernos generan
un esquema de mercado neoliberal tan fuerte
como el de los grandes organismos
mundiales. Hoy no hay país en el
mundo que escape al esquema neoliberal. En
cuanto a la diferencias, se me ocurre
que la más evidente es que los países de
Asia basan más su economía
en el campo. Por ejemplo en China el ochenta por
ciento de la población está
involucrada en tareas agrarias. Y otra diferencia es
su relación con el dólar.
Me gusta pensar que tanto en un continente como en el
otro se están abriendo caminos
de mundos alternativos.
¿Usted es feminista?
Si, creo que sí.
¿Cómo evalúa
que en este Foro que se hace en Buenos Aires no exista una mesa
dedicada a la mujer? ¿No
hay una mesa dedicada a la mujer? Me parece un dato muy interesante y muy
sintomático de este movimiento que todavía se maneja con
términos a veces
antiguos, masculinos y un poco salvajes.
Yo, como mujer y feminista, me siento
totalmente responsable de esta falla y
de esta ausencia de debate de género.
¿El movimiento ha recuperado la
palabra "esperanza" como una
posibilidad real? Sí,
la ha recuperado en el momento en que la asoció inexorablemente
a la
palabra acción.