Dafne Sabanes Plou
ALAI-AMLATINA, 19/12/2001, Buenos Aires.- Entre el
14 y el 17
de diciembre, cientos de miles de personas se volcaron
a votar
en la consulta popular organizada por el Frente Nacional
contra
la Pobreza, un movimiento multisectorial que contó
con el
respaldo de los organismos de derechos humanos, los principales
movimientos sociales, sindicatos, organizaciones populares
y
personalidades como el Premio Nobel de la Paz, Adolfo
Pérez
Esquivel, y el presidente del Movimiento Ecuménico
por los
Derechos Humanos, obispo Federico Pagura. Según
los
organizadores, algo más de 2 769.000 personas votaron
en las 20
mil mesas receptoras que se habilitaron en todo el país,
en
estaciones ferroviarias, terminales de ómnibus,
escuelas,
iglesias, hospitales y plazas públicas.
Los votos negativos apenas llegaron a los 10 mil, siendo
entonces abrumador el apoyo de los votantes a la propuesta
del
Frente. Según los organizadores, muchas de
las personas que
votaron contra la propuesta se manifestaron a favor de
la
consulta, porque les daba la oportunidad de manifestar
su
opinión democráticamente.
Los resultados permitirán que el Frente presente
ante el
Congreso Nacional la propuesta del Seguro de Empleo y
Formación que considera un fuerte apoyo económico
a los
desocupados, que llegan en este momento al 18,5% en todo
el
país, y a las 14 millones de personas que viven
en el nivel de
pobreza, algo más de la mitad de la población
argentina.
Este seguro tiene como objetivo fomentar la reactivación
de la
economía interna del país, que fue prácticamente
destruida en la
última década. Se entregaría
un subsidio de 380 dls por mes a
todos los jefes y jefas de hogar desocupados además
de una
asignación universal de 60 dólares por hijo
menor de 18 años,
más una asignación de 150 dólares
por mes a las personas en
edad jubilatoria que no tengan cobertura previa.
Para los
organizadores de la consulta es posible entregar estos
subsidios
porque sostienen que Argentina es un país con mucha
riqueza
donde cada habitante produce al año aproximadamente
8300 dls y
puede satisfacer sus necesidades básicas con 2640
dls. "Esto
demuestra que tenemos dinero suficiente para vivir todos
bien.
Lo que pasa es que es injusta la distribución de
la riqueza",
afirman.
La votación, que fue totalmente voluntaria, también
da por
tierra con quienes hablan del desinterés de los
argentinos por
las cuestiones políticas y de su pérdida
de solidaridad. Es
cierto que la crisis económica y la pérdida
de confianza en la
clase política, por su desinterés por responder
a las
necesidades de la gente, priorizando siempre las demandas
de los
grupos de poder empresarios y financieros, y el alto grado
de
corrupción de un buen número de funcionarios
y legisladores, ha
provocado un alejamiento de la militancia política
y un rechazo
hacia los sectores dirigentes del país. Pero
esto no ha hecho
mermar la participación social de los ciudadanos.
En este
momento hay en el país alrededor de 4 millones
de personas que
trabajan como voluntarios en miles de iniciativas solidarias
de
diversa índole y que ocupan parte de su tiempo
en actividades de
servicio a sus semejantes.
No a la dolarización
Mientras el recientemente liberado Carlos Menem y su séquito
de
empresarios, banqueros y políticos apuestan a la
dolarización,
comienza a escucharse la voz de un nuevo movimiento de
pequeños y medianos empresarios, cooperativistas,
comerciantes,
productores agropecuarios y prestadores de servicios que
han
conformado recientemente un Movimiento del Empresariado
Nacional (MOVEN) que tiene como objetivo iniciar un plan
de
acción en defensa de la producción nacional.
El MOVEN rechaza toda posibilidad de cambiar la moneda
nacional por el dólar porque considera que esto
significaría perder
"el último instrumento de política monetaria
del Estado y con él
nuestra soberanía". También aboga
por la desdolarización de las
tarifas de servicios públicos y las cláusulas
de ajuste según la
inflación de los Estados Unidos, hoy vigentes,
y solicita una
renegociación de la deuda externa con tratamiento
parlamentario.
En este sentido, este movimiento empresarial expresa
su
convicción de que "el incremento de la misma es
responsabilidad
de los que prestaron el dinero". En un Encuentro
Nacional que
celebró recientemente esta organización,
surgieron propuestas de
crear un sistema de mercado alternativo y complementario
que
fortalezca el apoyo mutuo y articule un proyecto productivo
que
permita reactivar la economía argentina.
Mientras tanto, los argentinos siguen sufriendo los largos
trámites para lograr una caja de ahorros o una
cuenta corriente,
obligados por la bancarización forzada de la población
decretada
por el gobierno a principios de diciembre, a instancias
del
ministro Cavallo. La falta de circulante es notoria
y las
ventas han bajado en todos los tipos de comercios.
No obstante,
los bancos no pueden quejarse. No había duda
de que este
cambio los beneficiaría. En las dos semanas
que van de la
reforma, se abrieron 600 mil nuevas cuentas en todo el
país. Esto
llevará más dinero a las arcas de los bancos,
aunque no a los
bolsillos de los empleados bancarios que están
viviendo largas
jornadas de trabajo, incluyendo los sábados, atendiendo
a un
público enojado y cansado ante las horas de espera,
sin recibir
ningún resarcimiento por su esfuerzo.
La cantidad de público en los bancos, la dificultad
de acceder a
las ventanillas y el poco dinero que pueden sacar los
clientes
de los cajeros automáticos, han alejado también
a los ladrones.
La Policía Federal informó que en
lo que va de diciembre habían
bajado sustancialmente los asaltos a los bancos y a los
clientes
a la salida de los mismos. Sería una noticia
para festejar sino
fuera que los argentinos ya han tomado conciencia del
abrumador
saqueo al que han sido sometidos durante los últimos
años. Ya
nada queda de la ilusión de pertenecer al "Primer
Mundo", tal
como lo había prometido el propio Cavallo hace
apenas una
década.