| Con
motivo de las inundaciones que asolan Europa Central en las últimas
semanas y al refeirse a las consecuencias de la catastrofe en la ciudad
alemana de Dresde a orillas del Elba, el locutor de la cadena de televisión
pública española TVE1, en su informativo de más
audiencia del día 16 de agosto a las 21,00, comparaba la actual
situación con la destrucción de la ciudad por los bombardeos
de los días 13 y 14 de febrero de 1945, al final de la Segunda Guerra
Mundial.
El locutor responabilizó en sus comentarios a la Unión Sovietiva de este crimen contra la humanidad diciendo que "el bombardeo se realizó para saciar las pretensiones de Stalin...", ocultando tanto el número de victimas (más de 250.000 mil) como sus autores, las fuerzas aéreas británicas (RAF) |
Quema de cadáveres después del bombardeo de Dresde |
Algunos
datos del bombardeo de Dresden
Del
artículo Justificación:
El Bombardeo de Dresde
11.2 A principios de 1945, las fuerzas soviéticas avanzaban hacia Alemania desde el Este, empujando no sólo al ejército alemán, sino también a un gran número de refugiados. Fue en este contexto en el que los Aliados se embarcaron en una política de bombardeos sobre ciudades alemanas, siendo los objetivos principales Berlín, Leipzig y Dresde. De estas ciudades, Dresde era por aquel entonces la menos industrializada. Era una ciudad histórica en la que estaban muchos de los más hermosos edificios y de los mayores tesoros culturales. Había también industrias (incluidas fábricas de armamento), pero la función de la ciudad principalmente era la administrativa, a la vez que era un centro de transportes y comunicaciones.
11.3
En dos noches consecutivas, la del 13 y la del 14 de febrero de 1945, bombarderos
británicos llevaron a cabo bombardeos masivos sobre Dresde. El objetivo
pretendido de los bombardeos era deteriorar la producción industrial
militar. Sin embargo, el objetivo de los bombardeos no fue el sector industrial,
sino el centro histórico de la ciudad, constituido en su mayor parte
por edificios residenciales de madera. Las consecuencias del bombardeo
fueron desde cualquier punto de vista horrorosas. El efecto en la capacidad
industrial fue modesto, y los daños al transporte, limitados. Pero
el daño en términos de pérdida de vidas y destrucción
de propiedad fue catastrófico: hubo un gran número de víctimas,
siendo la mayoría civiles habitantes de la ciudad y refugiados,
y unos 15 kilómetros cuadrados del centro de la ciudad quedaron
totalmente arrasados.
Referencia del Libro "Cuando el cielo ardía"
En la diversidad de escenarios y momentos de ese conflicto bélico que se desarrolló por más de cinco años, una personalidad surge una y otra vez en las páginas de Cuando el cielo ardía. Se trata del comandante de bombardeo de la RAF, Sir Arthur Harris, quien se atribuye la invención de los tristemente célebres raids millenium, oleadas de mil bombarderos que durante días y noches arrasaron las ciudades alemanas.
Mientras las fuerzas anglo-americanas arrojaron sobre Alemania casi 2 000 000 de toneladas de bombas, sobre Inglaterra cayeron, incluyendo las armas “V”, poco menos de 75 000 toneladas. Estas cifras reflejan claramente la enorme desproporción de fuerzas y la violencia con que fueron golpeadas las poblaciones germanas. Sin embargo, el recuento de cifras deja de lado el aspecto más esencial del drama: que los aviones eran conducidos por hombres, que las bombas caían sobre familias. Cuando leemos que durante cuatro noches y tres días consecutivos fueron arrojadas sobre Hamburgo 9 000 toneladas de bombas, posiblemente no entendamos lo que realmente eso significa. Probablemente tampoco entendamos al leer que 250 000 personas perecieron en los bombardeos a la ciudad de Dresden. En este sentido Cuando el cielo ardía resulta conmovedor, ya que logra sumergir al lector en los destinos individuales de aquellos seres -anónimos o destacados- que sufrieron esa época desgraciada de la historia. De esta forma, en la suerte de una familia intentando escapar del infierno en que se convirtió Hamburgo durante los últimos días de julio de 1943, Bartz nos revela la verdadera dimensión de la tragedia.
El objetivo de la estrategia de bombardeo masivo -llevada a su máxima expresión por Sir Arthur Harris- era destruir la moral de la población. Sin embargo, después de cada noche de horror los obreros alemanes se dirigían a sus fábricas, y entre las ruinas humeantes empleados y funcionarios continuaban desempeñando su trabajo. En Londres se sabía que estos bombardeos no cumplían su objetivo, pero a pesar de ello, se siguió castigando a la población civil.
¿Qué hubiera ocurrido -pregunta Bartz- si el poderío aéreo anglo-estadounidense hubiese actuado desde el principio contra objetivos militares, fábricas y redes de transporte? Historiadores y estrategas coinciden en que la guerra hubiera terminado un año antes, y que las tropas aliadas hubieran podido ocupar la totalidad de Alemania y el resto de Europa Oriental. Pero el hecho de que los aliados occidentales hayan mantenido encarnizadamente la idea de que la guerra finalizaría mediante bombardeos masivos sobre civiles indefensos, no sólo retrasó el fin del conflicto, sino que también permitió que la URSS se adueñara de todo el este de Europa originando así un problema político-militar de proyección mundial.
Cuando
el cielo ardía* fue publicado en momentos en que la Guerra Fría
se hallaba en su apogeo. No debe sorprender, concluye Karl Bartz, que en
torno a aquella estrategia sangrienta y fracasada se haya levantado un
muro de silencio.
*Esta
obra fue editada por la Dirección de Publicaciones en 1959.